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Margarito Cuéllar, premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez

Su obra Nadie, salvo el mundo le hizo acreedor del galardón que otorga la Diputación de Huelva, España // Se lee con alegría, pues usa sabiamente poesía y narratividad, argumentó el jurado

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▲ En entrevista, el también periodista dijo a La Jornada que se siente contento con el reconocimiento, porque no es fácil la poesía. En América Latina hay voces fabulosas, y a escala de habla hispana también. En la imagen, el galardonado captado en 2015.Foto Cristina Rodríguez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 3 de octubre de 2020, p. 2

Monterrey, NL., El poeta Margarito Cuéllar Zárate (San Luis Potosí, 1956) ganó este viernes el Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez, que convoca y otorga la Diputación de Huelva, España, por su poemario Nadie, salvo el mundo, que se lee con alegría, pues une sabiamente poesía y narratividad, argumentó el jurado.

El escritor, quien vive en Nuevo León desde 1973, fue elegido de forma unánime de un total de 960 obras presentadas al concurso. El premio consta de 12 mil euros y la publicación de la obra.

Los poetas Juana Castro, Manuel Rico y Dante Medina consideraron que la obra de Cuéllar es universal, con diversas lecturas, a diferentes niveles, que puede ser gustada por toda clase de lectores, y que integra, en sus pretensiones, las dos orillas de la lengua castellana: España y la América hispanoparlante.

En el libro premiado, añaden, hay humanismo, belleza, dolor, valores. Naturaleza, música, familia. Y hay memoria y evocaciones. También metapoesía, reflexión sobre el propio hecho poético. Recrea el lenguaje y lo transforma y renueva, algo que constituye la primera función de este género literario. Los términos hijar, hijaria, y sobre todo matria, son sólo una muestra de ello, recoge el acta del premio.

Talacha constante

Para Cuéllar Zárate, quien estudió periodismo en la Universidad Autónoma de Nuevo León, la poesía es una talacha constante y la prueba son las veces que anheló ser ganador de este premio.

Gracias a la pandemia, finalmente pude participar, pues este premio lo he intentado unas dos veces; por lo que quieras se me pasó enviar el libro este año, la convocatoria venció en marzo, pero luego, debido al nuevo coronavirus, por ley, los españoles estuvieron obligados a ampliar los tiempos de sus programas, entonces lo mandé en junio, explicó el poeta a La Jornada.

La noticia del triunfo llegó en dos llamadas que, por la diferencia de horarios entre España y México, despertaron a Cuéllar, aunque no logró contestar ninguna de ellas.

“A las cuatro de la mañana sonó el celular primero, luego el teléfono fijo, lo cual es raro, pero no pudimos contestar ninguno, estaba medio dormido, medio zombie, y me quedé con la duda hasta las siete, que llegó un correo electrónico del presidente de la Fundación Juan Ramón Jiménez.

Ahí empezó esta locura que a veces nos reserva la poesía; es un albur permanente la poesía y ser poeta; ahora nos tocó cosechar este fruto, contó.

El escritor, siempre al margen de los reflectores, pero sin dejar de lado el oficio, reitera que se siente contento con este reconocimiento, porque no es fácil la poesía; hay mucha gente escribiendo. En América Latina hay voces excelentes, fabulosas, y a escala de habla hispana también. La verdad estoy muy contento de que esto sucediera y que haya sido por unanimidad.

En su poemario galardonado, Cuéllar habla de la matria, “la patria femenina, violentada, rota; esa es la parte central. También toca aspectos que tienen que ver con la familia, con los abuelos, con la patria, pero nombrada como mujer, como matria, la patria como casa, la casa familiar, la casa cuando se rompe, no el vínculo familiar, sino que hay que hacer vida aparte; todas las casas están ahí presentes, y también la casa de la matria, con esta atmósfera enardecida y violenta que hemos tenido en los años recientes”.

El poeta recalca que el texto ganador fue trabajado como una artesanía: invirtió tiempo y dedicación constante.

Es un libro en el que confiaba, aunque ya lo había presentado por aquí, en uno que otro concurso en México, y lo fui trabajando, porque, finalmente, el poema es como una artesanía: una pieza que trabajas y trabajas, con el riesgo de que desaparezca de tanto hacerlo, como cuando se talla la madera o algún metal, pero yo confiaba en este trabajo.

Cuéllar Zárate es también periodista y cuando se le pregunta de dónde es, dice que de muchas partes, pues nació en Ciudad del Maíz, San Luis Potosí, en 1956, vivió un tiempo en Tamaulipas y, finalmente, fijó su residencia en Monterrey, Nuevo León, en 1973, donde ha coordinado talleres literarios.

Nadie, salvo el mundo, crea ambientes o clímax nuevos, que recuerdan a las creaciones del realismo mágico. Algo que se refuerza con la inclusión de algunos poemas fechados en distintos años de la década pasada, lo que puede crear una/otra historia paralela a la de los poemas centrales. Es un gran libro, lleno de luz y de memoria, añadió el jurado.

También se anunció que la próxima edición del premio pasará de ser Hispanoamericano a Iberoamericano, para dar cabida a la producción en lengua portuguesa, y que a partir de este año, además de la edición en papel, se hará una edición digital que se lanzará el mismo día que la versión impresa, una medida que demuestra que un premio con 40 años de historia está vivo y se adapta al signo de los tiempos.

(Con información de Europa Press)