20 de junio de 2020 Número 153 Suplemento Informativo de La Jornada Directora General: Carmen Lira Saade Director Fundador: Carlos Payán Velver
LO DEL AGUA, AL AGUA
Pesca en la presa El Granero, Chihuahua.

Chihuagua: los otros conflictos que desangran al estado

Víctor M. Quintana S.

Todo el estado de Chihuahua es un enorme conflicto por el agua. Tal vez el estado más seco del país, es también, uno de los que más superficie irrigada tiene: tres cuartas partes de riego por bombeo y dos cuartas partes de agua rodada.

De los muchos conflictos latentes, en marzo pasado se hicieron patentes dos: el primero de ellos, el movimiento que enfrenta al Ejido Constitución, municipio de Buenaventura y a El Barzón con los propietarios del rancho La Mojina, de la comunidad mormona de los Le Barón. Los ejidatarios y las ejidatarias impidieron por la vía de los hechos la conexión de 11 pozos ilegales perforados en ese rancho a la línea de transmisión de la CFE. La razón es tan sencilla como contundente: esos pozos no cuentan con permiso, todos los recursos legales interpuestos por los lebarones han sido denegados y, de operarse, abatirían enormemente el nivel del manto freático de donde se surte el ejido no sólo para el regadío de sus parcelas, sino para el suministro del centro urbano del ejido.

Las cosas se calentaron. Hubo ejidatarios golpeados, sonaron balazos, afortunadamente no hubo nadie herido de gravedad. Intervinieron las fuerzas del orden. Con su movimiento, los ejidatarios barzonistas lograron impedir por el momento la conexión de los pozos piratas a la línea de la CFE. Sin embargo, ni Conagua ni las autoridades federales han resuelto de fondo el conflicto. Aunque las y los productores barzonistas no bajan la guardia, los lebarones y la gente que pagan acechan para apoderarse del agua del subsuelo por cualquier vía.

El otro conflicto es el del agua del Río Conchos, principal tributario del Río Bravo por el lado mexicano. Desde 2019 hubo inconformidad de los productores de los distritos 05, del Centro Sur del estado y del 09, del noreste, porque se empezó a extraer agua de la presa “Luis L. León”, El Granero, en el municipio de Aldama, para pagar la deuda del líquido que México tiene con Estados Unidos, de acuerdo con el Tratado Internacional de Límites y Aguas de 1944. Se extrajeron 122 millones de metros cúbicos hasta enero de este año.

Hasta ahí, el problema no se desbordaba. Pero en marzo, la extracción se empezó a realizar en la mayor presa del estado, La Boquilla, mucho más río arriba de El Granero, en el corazón del distrito de riego más importante, extenso y de más peso económico y simbólico en Chihuahua: el Distrito 05. Tuvo que hacerse presente la Guardia Nacional, pero la reacción de los productores y las comunidades de la zona fue furiosa: se enfrentaron a la Guardia, bloquearon carreteras, incendiaron instalaciones, quemaron camionetas oficiales y comerciales. Las mesas de negociación se rompieron una y otra vez, hasta que se detuvo la extracción del caudal de La Boquilla. Hasta ahora no se ha vuelto a extraer una gota, pero las y los agricultores, ganaderos, pescadores y comunidades de la región velan sus armas.

Vacían presa El Granero, Chihuahua; indignación entre agricultores.

Conagua argumenta que se tiene que extraer un volumen considerable de las presas chihuahuenses para pagar el caudal quinquenal comprometido en el Tratado de 1944. Los productores insisten en que no se oponen a pagar la deuda hídrica, pero que, en primer lugar, se dispone hasta el mes de octubre para cubrirla, en segundo lugar, que Conagua no se maneja con transparencia y que en realidad una buena parte del caudal va destinada no a los Estados Unidos, sino a Nuevo León y Tamaulipas, siendo que esta última entidad dispone de mucha más agua que Chihuahua y tiene mayores precipitaciones pluviales. Señalan, además, que mientras no llegue el temporal de lluvias el agua extraída de las presas se va a evaporar en los ríos o se va a absorber dadas las altas temperaturas que generan vaporación y absorción del líquido, lo que va a impedir que llegue un caudal suficiente hasta el río Bravo.

En medio de esta tensa situación, Conagua sale con esto: el sábado 6 de junio llega un contingente de un centenar de elementos de la Guardia Nacional a la presa El Granero y Conagua abre las compuertas a las 5.30 de la mañana del día siguiente e incrementa el volumen de extracción. En un comunicado señala:

“Con la finalidad de continuar con la estrategia del Gobierno Federal para cumplir con sus obligaciones en el marco del Tratado de Límites y Aguas entre México y los Estados Unidos, el día de hoy −a las 5:30 am, hora local− se incrementó el volumen de extracción de agua en la presa Luis L. León, también conocida como El Granero. Al día de hoy, la presa Luis L. León presenta un almacenamiento de 177 millones de metros cúbicos, de tal forma que lo anterior se llevó a cabo asegurando que se mantiene al 100% el volumen de agua para los agricultores de Ojinaga para el presente ciclo agrícola.”

La reacción de comunidades y productores no se hace esperar. Se movilizan hasta Ojinaga, donde el río Conchos se junta con el río Bravo y toman el puente internacional que une esa ciudad con Presidio, Texas. No les detienen las temperaturas de 40 grados a la sombra del desierto chihuahuense. Sus reclamos: no puede en esta época del año extraerse el agua que necesitan para los cultivos del ciclo que inicia en el distrito 090. Están de acuerdo en que con el agua de Conchos se pague parte de la deuda con Estados Unidos, pero no en esta época del año, cuando se dispone hasta octubre para hacerlo y ahora es el peor momento climático para hacerlo. Afirman que Conagua miente y que dos terceras partes del líquido se van para uso agrícola y urbano de Nuevo León y Tamaulipas. Insisten en el diálogo con el Gobierno Federal y que se retire de Conagua a altos funcionarios de la anterior administración con intereses personales en Tamaulipas. Manifiestan, además, que les parece un ecocidio que se extraigan 8 metros cúbicos por segundo, que no se va a dejar líquido suficiente en El Granero para que sobrevivan los peces que pueblan el vaso y que permanecerán tomando el puente hasta que sus demandas sean satisfechas. Los acompaña el presidente municipal de Aldama, Miguel Rubio, quien anuncia que el lunes 8 se reunirán con abogados especialistas para interponer amparos contra las acciones de Conagua y del Gobierno Federal.

En tanto no haya una verdadera disposición a la transparencia y el diálogo por parte de Conagua, la situación va a seguir siendo aprovechada por el Partido Acción Nacional, cuyos diputados y alcaldes se han convertido en súbitos –con excepciones- defensores del agua de la región. Aunque los productores del distrito de Ojinaga se quejan de que fue el diputado federal panista quien negoció con Conagua que se dejara de extraer agua de La Boquilla para sacarla de El Granero.

Al momento de cerrar esta edición, los puentes permanecen bloqueados. Todos, sobre todo, los de la construcción de consensos. •