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Murió el dramaturgo Héctor Ortega;el humor es crítica o no es humor, solía decir

También fue actor y director // Con sus puestas en escena y proyectos fílmicos trataba de impulsar lo que él llamaba un trabajo cultural

 
Periódico La Jornada
Jueves 4 de junio de 2020, p. 4

Este miércoles falleció a los 81 años el dramaturgo, actor y director teatral Héctor Ortega, un bello ser humano y un gran amigo de sus amigos, como recordaron con admiración sus compañeros de escenario al expresar en redes sociales su pesar por la noticia.

Su debut como actor fue en el cine, en 1964, en la película En este pueblo no hay ladrones, basada en un cuento de Gabriel García Márquez y dirigida por Alberto Isaac. Luego vinieron los filmes La montaña sagrada, El hombre del puente, Las fuerzas vivas, Cuartelazo, Mariana, Mariana, La leyenda de una máscara, Mujeres insumisas, Por la libre y No eres tú, soy yo, entre muchas otras.

Sin embargo, fue en el teatro donde protagonizó entrañables historias, tanto en la actuación como en la dirección. Por la puesta en escena 1822: El año que fuimos imperio, recibió el premio a mejor actor otorgado por la Asociación Mexicana de Críticos Teatrales.

Dirigió obras como Silencio: locos trabajando, en las que participaron grandes protagonistas teatrales como el recién fallecido Héctor Suárez, así como Fernando Luján, Martha Navarro y Susana Alexander. En 1983 presentó una de las obras más importantes de su carrera: La muerte accidental de un anarquista, de Dario Fo, que también protagonizó.

Como guionista y dramaturgo escribió en 1969, junto con Alfonso Arau, Francisco Córdova y Emilio Carballido, el argumento y guion original de la película El águila descalza. Adaptó junto a Arau –nuevamente–, Juan de la Cabada y el caricaturista Eduardo del Río, Rius, la historieta Los Supermachos para la película Calzonzin inspector, en 1973, y para la película Cuartelazo (1976) escribió el argumento original, que adaptó junto con Alberto Isaac y María Antonieta Domínguez.

Su debut como director de cine fue en 1976 con la película La palomilla al rescate. Ese mismo año filmó su segunda película, Vacaciones misteriosas.

En 2006, Ortega presentó su libro Revistas políticas. Las últimas revistas cómico políticas del siglo y del milenio, en el que reunió sus obras ¡Ay, Cuauhtémoc, no te rajes!, El huevo de Colón e Hidalgo, el sol y el dedo, las cuales, explicaba, “no son clásicas revistas ni clásicas obras de teatro, sino una serie de sketches sobre asuntos políticos, eso sí, llenos de humor y mala leche”.

¡Ay, Cuauhtémoc, no te rajes!, escrita en 1987, antes de la separación del Frente Nacional Democrático (encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas) del Partido Revolucionario Institucional, fue premonitoria, decía el autor. Los dibujos que se utilizaron en la escenografía de ese montaje fueron realizados por Magú, caricaturista de La Jornada.

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▲ El histrión aseguraba que los actores como él tenían un bagaje que no tiene cualquier escritor.Foto archivo

El huevo de Colón fue una pieza montada a propósito de los 500 años del descubrimiento de América, mientras Hidalgo, el sol y el dedo relata la vida y muerte del cura de Dolores desde el momento en que fue invitado por Ignacio Allende para levantarse en armas por la independencia de la Nueva España hasta el día en que fue fusilado.

En 2016 Ortega llevó a los escenarios (dirigiendo y actuando) una versión teatral del cuento Bartleby, el escribiente: una historia de Wall Street, de Herman Melville, autor de la célebre novela Moby Dick, en la cual propuso una reflexión sobre los jóvenes indignados que entonces se manifestaban en varias partes del mundo.

Esa situación era para el dramaturgo una de las grandes tragedias de nuestro país y del mundo: a los jóvenes los despiden con la mano en la cintura y los lanzan al abandono, al vacío, al desempleo. En la historia, un joven sufre las consecuencias de haber renunciado, no de ser despedido.

Montar ese tipo de historias, si bien eran difíciles para Ortega porque no se trataba de propuestas comerciales, mostraban su compromiso por lo que él llamaba un trabajo cultural. Para Ortega el humor es crítica o no es humor, por eso su trabajo en los diversos campos artísticos siempre fue por esa línea.

En una entrevista concedida al suplemento La Jornada Semanal en 1997 aseguró que los actores como él tenían “un bagaje que no tiene cualquier escritor. El teatro nos da una actitud, una información, un aprendizaje para percibir las cosas, haciendo abstracción de ellas.

Acabo de escribir una obra en la que todo sucede en el escenario. Los personajes no sabemos de dónde vienen ni a dónde van. De pronto, alguien entra al escenario, un actor que puede haber nacido allí mismo. Y todas las partes del teatro se vuelven símbolos. Lo que se muestra en el escenario no es la realidad, sino la síntesis de la realidad.

En televisión, Ortega realizó telenovelas como Colorina, El privilegio de amar, Mi destino eres tú, Aventuras en el tiempo y Alegrijes y rebujos.