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Tres náufragos exponen las taras de la elección como mecanismo democrático

Temporada en la sala Xavier Villaurrutia de la obra de teatro En altamar, del polaco Slawomir Mrozek

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▲ Jorge Gidi, Roberto Hernández y Luis Artagnan protagonizan el montaje dirigido por Saúl Meléndez.Foto Cristina Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Jueves 14 de noviembre de 2019, p. 5

El sacrificio de un semejante decidido por dos de sus compañeros náufragos, como única fuente posible de alimento, es el eje de la obra de teatro En altamar, de Slawomir Mrozek, que desarrolla temporada en la sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque.

El montaje que dirige Saúl Meléndez aborda la manera en que determinarán quién de los tres será canibalizado en la balsa para que dos compañeros se salven.

La votación, como mecanismo para tomar la decisión, se ve cancelada cuando hay un fraude.

Los protagonistas Jorge Gidi, Luis Artagnan y Roberto Hernández exponen las taras que pueden pudrir el sistema democrático y convertirlo en triste parodia y tragedia. Lo terrible detrás de lo cómico. Los comicios son casi un circo. Uno sostiene que el sistema electoral está podrido, pero todos rechazan la dictadura.

Entonces propone ‘‘elecciones libres y secretas” para decidir quién será engullido. Y también se escucha el sonido y se observa la imagen de focas aplaudidoras.

La mentira, la manipulación y las componendas para conseguir un fin convergen en esta obra del polaco Mrozek. En contraste con un discurso que apela a la generosidad y el bien común, se despoja al otro de su carne y su vida.

Apelar a la verdad histórica y la honestidad

La justicia es una de las nociones más examinadas para conseguir la anuencia de uno de los tres hombres para la inmolación. La pregunta ¿quién ha sufrido más?, se convierte en una forma de asegurar un fallo que condene a uno de ellos. Si es huérfano o si ha padecido escasez en su niñez, eso lo descarta de la muerte. Pero hay verdades ocultas.

Uno de ellos fue ampliamente beneficiado, pero miente. Es un procurador que apela a la verdad histórica, el otro es su compinche de correrías desde la infancia y parece de buena posición económica. El tercero, que se puede ver como un joven, al parecer se encamina hacia la muerte. ‘‘Aceptaré cualquier decisión, siempre y cuando sea justa”, dice éste.

Uno apela al honor de soldado, a la verdad y la honestidad. Mientras se escucha música marcial y su voz se torna castrense. Detrás, se observa la proyección de manifestaciones, milicia, personas con los ojos tapados. ‘‘No me gustan los chismosos, los filósofos ni los débiles”, sentencia con vigor.

Las funciones de la obra En altamar son lunes y martes a las 20 horas en la sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque (Reforma y Campo Marte, Chapultepec Polanco). La temporada concluirá el 10 de diciembre.