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Desde otras ciudades

El más grande barrio chino de Occidente: el terruño que ningún oriental quiere dejar

A

llí donde la isla se ahueca hacia el sureste, en pleno centro del distrito de Manhattan, comienza un mundo aparte.

Welcome to Chinatown, bienvenido al Barrio Chino, anuncia el letrero de neón sobre Canal Street, principal calle del vecindario y frontera entre un mundo occidental y otro auténticamente oriental.

Los carteles cambian repentinamente de idioma, del inglés al mandarín. A lo largo de la calle vendedores ambulantes pregonan su mercancía: col chino, jengibre, frutas exóticas, cangrejos medio vivos y langostas.

La otra cara del comercio está representada por los salones de masajes y los restaurantes orientales que exhiben con orgullo patos y pollos colgados en los escaparates.

En los parques y plazas se puede observar a personas mayores que practican taichí, bailan en parejas o, de acuerdo con una milenaria tradición, pasean con sus aves enjauladas. La melodía chirriante de un erhu, instrumento de cuerdas similar al violín, se percibe por encima de un escenario espeso de ruidos y aromas.

Con alrededor de 100 mil habitantes, el Barrio Chino de Manhattan es el más grande de Estados Unidos y constituye la mayor comunidad fuera de Asia en Occidente.

Los inmigrantes chinos comenzaron a llegar en busca de una vida mejor hacia mediados del siglo XIX. En la actualidad hay, sólo en Nueva York, casi una docena de vecindarios chinos, principalmente en Brooklyn y Queens.

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▲ En el Barrio Chino de Manhattan se ve a los locatarios y vecinos reunidos para practicar juegos tradicionales como el mahjong a la vieja usanza o comer fideos.Foto Afp

Pero el del sur de Manhattan, conocido a través de innumerables películas de Hollywood, sigue siendo el original y un punto casi infaltable de la lista de lugares de interés de casi todos los turistas que llegan a Nueva York.

Para Cynthia Koo, las calles de Chinatown son como una pequeña patria. Sus padres llegaron a Nueva York en la década de 1980 para salir de la pobreza del sur de China. Mis padres no hablaban inglés y como vivían en el Barrio Chino tampoco tuvieron que aprenderlo. Mi infancia fue china, con programas de televisión y música chinos.

A los padres de Cynthia se les cumplió el sueño americano y finalmente compraron una casa y se mudaron a Brooklyn. Tan pronto como pudo, Cynthia volvió a Chinatown, esta vez para vivir con su novio, Valentino Wong, que también pasó parte de su infancia en el famoso barrio.

Es como estar en casa, comenta la joven. “Les pasa a muchos, hay algo que nos trae de vuelta a Chinatown”. Wong asiente: Nos encanta vivir aquí.

Dpa