Sociedad y Justicia
Ver día anteriorMartes 3 de septiembre de 2019Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Costo depende del tiempo y el material

México emplea la manufactura aditiva para hacer prótesis y piezas craneales
 
Periódico La Jornada
Martes 3 de septiembre de 2019, p. 32

La manufactura aditiva o impresión 3D es una tecnología que comienza a popularizarse en México. En instituciones públicas y empresas privadas ya se imprimen desde prótesis e implantes óseos hasta refacciones automotrices y componentes para el sector aeroespacial. No sólo los médicos o los industriales pueden acceder a la tecnología, pues existen centros en donde es posible fabricar prácticamente cualquier objeto a partir de diseños digitales.

En el país está, por ejemplo, la primera institución gubernamental en América Latina que ofrece de forma gratuita prótesis impresas en 3D. Se trata del Centro de Rehabilitación y Educación Especial de Oaxaca (CREE), que usa un software para crear modelos digitales y luego los materializa en fibra de carbono con un costo entre 80 mil y 90 pesos. Estas prótesis son donadas a los pacientes gracias al financiamiento del gobierno federal y estatal.

La UNAM y la Unidad de Prótesis Maxilofacial del Servicio de Oncología del Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga producen implantes craneales. Cada uno se fabrica en menos de 15 horas, mientras con técnicas convencionales se requieren de 12 a 16 semanas. Además, los 3D se ajustan con mucha precisión a las necesidades de los pacientes.

También se desarrollan prótesis para ayudar a personas que sufrieron la pérdida de una oreja. Están hechos con células del propio paciente y polímeros, y fueron creados por especialistas del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) y del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco, perteneciente al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Los investigadores toman un trozo de tejido sano del cartílago del paciente y le extraen células que luego cultivan en el laboratorio. Después las colocan en implantes impresos en 3D.

Según información del Conacyt, se estima que para 2020, 70 por ciento de la producción mundial de piezas para la industria automotriz y aeronáutica se fabricarán con tecnología aditiva. Por ello, el consejo creó un consorcio de centros de investigación, universidades y empresas que buscan desarrollar la impresión 3D. Hoy, los laboratorios del Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial –perteneciente al consorcio y al Conacyt– participan en estos procesos.

Para imprimir en 3D hay equipos pesados y domésticos. Los primeros se usan en la industria e investigación y los segundos se pueden encontrar en empresas que ofre-cen servicios al público en general.

En estos lugares, de los que hay más de una decena en la Ciudad de México, se pueden fabricar adornos, esculturas, refacciones de todo tipo, herramientas, prototipos, maquetas. La mayoría se puede construir con plásticos y polímeros. El cobro se hace por el tiempo que tarda la máquina en fabricar el objeto encargado y ronda los tres pesos por minuto de impresión.

En algunos sitios se pueden imprimir joyas en oro y plata. El precio puede llegar a varios miles de pesos y depende del peso de la pieza, del material que se escoja y el tiempo que le tome a la impresora completar el trabajo.