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‘‘México es el lugar donde nací a muchas cosas’’, reitera Ida Vitale

La poeta uruguaya, quien hoy recibe el Premio Cervantes de Literatura, reivindica la palabra frente a la barbarie // Leer es una herramienta ‘‘esencial’’ de la vida; la clave está en dejar al lector una semilla de la curiosidad para que éste regrese al libro, define la galardonada

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▲ ‘‘México fue un país de acogida para mí y para muchos uruguayos que huíamos de una situación política en nuestra patria que no se nos volvió cómoda. Ir ahí era ir al país de Alfonso Reyes, escritor que era el heredero más acabado en México de lo que es la cultura española. Escribía maravillosamente y sabía elegir, entender y devolver lo que lee’’, sostuvo Ida Vitale, ayer, en la Biblioteca Nacional de España.Foto Armando Tejeda
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 23 de abril de 2019, p. 4

Madrid. La palabra frente a la barbarie y el libro o la lectura como herramienta ‘‘esencial” de la vida a la que se vuelve siempre en busca de compañía, de luz y de calor destacan entre las evocaciones de la poeta uruguaya Ida Vitale (Montevideo, 2 de noviembre), en la víspera de recibir el Premio Cervantes de Literatura.

A sus 95 años, con la mente lúcida y el cuerpo ágil y sano, la escritora rememora los días y los años de su exilio en México cuando hu-yó de la dictadura fascista de su patria y llegó ‘‘al país de Alfonso Reyes y donde nací a muchas cosas”.

Desde 1976, cuando comenzó a otorgarse el máximo galardón en las letras españolas, sólo cinco mujeres lo han recibido: María Zambrano (España, 1988); Dulce María Loynaz (Cuba, 1992); Ana María Matute (España, 2010); Elena Poniatowska (México, 2013), y ahora la poeta Ida Vitale, considerada una de las voces más lúcidas de la poesía contemporánea.

El Quijote, obra que siempre la acompaña

Entre absorta y abrumada por las múltiples e intensas actividades que conlleva recibir el Premio Cervantes, así como los reflectores, las entrevistas, el ir y venir sin parar y rodeada de personas que le van diciendo lo que debe hacer a cada momento y fiel a sí misma Ida Vitale pregunta sin cesar sobre todo lo que ve: un cuadro colgado de la pared, un libro incunable expuesto en la vitrina o algunos detalles de la Biblioteca Nacional, donde celebró su primera rueda de prensa tras su llegada a Madrid, o en el Instituto Cervantes.

Precisamente en su contacto con los medios de comunicación, Vitale explicó que su primera lectura de El Quijote, de Miguel de Cervantes, fue tardía, pues ya estaba en la universidad, pero cuando lo descubrió se dio cuenta de que ese libro la acompañaría por siempre.

Lamentó que no lo hubiera leído antes, cuando era niña o joven precoz que todo cuanto veía en la biblioteca de su casa lo leía con avidez. Vitale relató que a los 10 años de edad leyó por primera vez Guerra y paz, del escritor ruso León Tolstoi.

Uno de los libros más recientes publicado por Ida Vitale es Shakespeare palace, especie de memorias sobre la década que vivió exiliada en México, precisamente en una casa en la calle Shakespeare, colonia Anzures de la Ciudad de México. Y donde empezó a descubrir la intensa y dinámica vida cultural del país y lo hizo además de uno de sus grandes amigos y cómplice en la poesía: Octavio Paz.

Cuando se le pregunta sobre esa experiencia vital que supuso México para ella, Vitale explica: ‘‘En México no nací, pero en México de alguna manera nací a muchas cosas. México fue un país de acogida para mí y para muchos uruguayos que huíamos de una situación política en nuestro país que no se nos volvió cómoda. México recibió a toda la resistencia. Ir ahí era ir al país de Alfonso Reyes, escritor que era el heredero más acabado en México de lo que es la cultura española. Era un señor que escribía maravillosamente en el sentido de saber elegir, entender y saber devolver lo que lee. Quizá el deber último de todo lector es ser una especie de figura que absorbe la cultura”.

Vitale resalta precisamente el sincretismo y el mestizaje cultural que han hecho de México un país singular, único. ‘‘Detesto el picante, pero los mexicanos han logrado llevar el picante a la lengua. Los mexicanos tienen una lengua picosa. México es mi segunda patria”, afirma.

La poeta también explica que al escribir pretende aportar ‘‘alguna semilla de curiosidad en la lectura. Si no entendemos nada, dejamos el libro. Si entendemos todo no volvemos al libro. La clave está en dejar al lector la semilla de la curiosidad para que éste regrese al libro’’.

Deposita manuscrito de José Bergamín de 1950

Vitale depositó además en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes un manuscrito de José Bergamín de 1950, editado con correcciones a mano y dibujos del propio autor, que la poeta uruguaya ha atesorado desde entonces. La obra, en papel amarillento y que ha sobrevivido tras casi siete décadas, permanecerá guardada en la cámara acorazada de esa institución hasta el 2 de noviembre de 2023, fecha en la que se cumplirán 100 años del nacimiento de Vitale en Montevideo. La poeta recibirá hoy el Premio Cervantes de Literatura en una ceremonia solemne que se efectuará en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.