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Paseo póstumo de Giacometti por el Museo del Prado

Abren exposición que destaca la similitud de la obra del artista suizo en su tendencia elongada y sentido vertical con la de El Greco

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▲ Esculturas de Alberto Giacometti incluidas en la muestra del artista suizo que hoy se abre al público en el bicentenario Museo del Prado.Foto Armando Tejeda
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 2 de abril de 2019, p. 5

Madrid. El escultor Alberto Giacometti tuvo entre sus grandes maestros a algunos de los pintores más importantes del Museo del Prado. Sin embargo, nunca visitó la pinacoteca madrileña.

Más de 50 años después de su fallecimiento, unas 20 obras del artista suizo entablan ‘‘un diálogo póstumo’’ en las salas principales del recinto y miran de reojo a Velázquez, El Greco, Tintoretto y Goya.

De la prolífica obra de Giaco-metti se eligieron 18 esculturas y dos pinturas pensadas para que ‘‘dialoguen’’ en las salas principales del Museo del Prado, donde están algunos de los cuadros más representativos de la pinacoteca, que celebra su bicentenario.

Esas piezas se dispersaron alrededor de las salas principales; por ejemplo, en una de las más visitadas, la que alberga los cuadros más conocidos de Velázquez, entre ellos Las meninas, se expone a partir de hoy un conjunto escultórico titulado La Piazza, integrado por –Mujer alta III, Mujer alta IV, Cabeza grande y Hombre que camina– que fue ideado inicialmente en 1958 como una iniciativa monumental que no se desarrolló, pero que pretendía profundizar en el juego de los espejos, en clara inspiración de una de las señas de identidad del pintor barroco español.

La crudeza de Goya

La idea de mostrar y hacer dialogar a la obra de Giacometti en el Museo del Prado nació en parte por la experiencia del escultor en 1939, cuando vivió con fascinación su visita a la exposición temporal en Ginebra de las obras maestras de ese recinto, que entonces se encontraban ahí para protegerlas de la Guerra Civil española. Fue entonces cuando Giacometti vio por primera vez en directo las piezas que más le inspiraron de la pinacoteca madrileña: sobre todo el virtuosismo enigmático de Velázquez, la fuerza y crudeza de Goya, las figuras estilizadas de El Greco y Tintoretto.

Guiño a una historia que no sucedió

El director del Museo del Prado, Miguel Falomir, explicó que el proyecto pretende cumplir precisamente un sueño póstumo o que nunca ocurrió, que es precisamente el que Giacometti hubiera visitado en vida las salas de la pinacoteca. Nunca lo hizo, pues murió en 1966 a los 64 años de edad.

‘‘Es un guiño a una historia que no ocurrió. Es de los poquísimos grandes artistas del siglo XX que no visitaron el Museo del Prado. Siempre profesó un amor y una admiración muy grandes por algunos de los artistas más representados en el recinto, así que por eso hemos desplegado sus obras en algunos de los espacios más saturados de significación”, añadió Falomir.

La curadora de la exposición, Carmen Giménez, sostuvo durante la presentación a los medios de comunicación de la muestra que ‘‘el paseo póstumo de Giacometti por el Museo del Prado, que proponemos, interpela a esas diversas posibilidades y miradas. Si bien la elección de las obras y sus posibles relaciones responden a una propuesta para crear complicidades inesperadas, algunas conexiones formales resultan evidentes. Por ejemplo, la similitud de la obra de Giacometti, en su tendencia elongada y sentido vertical, con la del Greco”.

Otro de los grandes referentes de Giacometti en el Museo del Prado es Francisco Zurbarán, por su austeridad mística; una de sus esculturas más estremecedoras por sus connotaciones sobre la barbarie y destrucción en la Segunda Guerra Mundial, La pierna, está en la misma sala donde se muestra el Cristo crucificado, con un pintor, de Zurbarán, además de las tres pinturas de Hércules con las que comparte sala.