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Ciudad perdida

Afloran anomalías // Urge limpia

S

in afanes persecutorios, y sin meter la mano a fondo, los datos que arroja el saldo del trabajo de la administración pasada empiezan a causar horror, y sin quererlo agobian al gobierno actual, que se ve obligado a corregir problemas, en el mejor de los casos, varias horas del día.

Los casos con anomalías de todo tipo son constantes. Un día son las plazas ilegales en el Cuerpo de Bomberos, otro las concesiones para explotación de espacios públicos que se otorgaron a particulares, y también, ahora sabemos, la trasferencia de partidas económicas destinadas al mejoramiento de unidades habitacionales populares hacia desarrollos inmobiliarios considerados de lujo.

La Procuraduría Social, hoy en manos de Patricia Ruiz Anchondo, halló que los recursos que, como decíamos, estaban destinados a la ayuda de gente con ingresos escasos que habita condominios llamados populares, se desviaron, dicen las primeras investigaciones, para financiar campañas políticas, aunque hasta el momento no ha dicho qué campañas y qué candidatos recibieron esas ayudas.

Las ayudas a cerca de 8 mil inmuebles en régimen de condominio se dedicaron, nos aseguran, a alimentar clientelas, por lo que el contralor de la ciudad, Juan José Serrano, que tiene una larga lista de asuntos que debe atender, ya tiene en sus manos todos los datos que surgen de esta nueva irregularidad.

Pero el gobierno de la ciudad deberá también atender, y en ese caso llegar hasta el fondo, en el caso de los espacios públicos que se otorgaron a particulares. Desde la embajada de Estados Unidos hasta la Universidad Panamericana, que tienen en su poder calles completas que son, desde luego, espacios públicos que no deberían otorgarse a ningún particular.

Sería difícil pedir al Congreso que revise esos asuntos a la luz de la ley porque su inoperancia es cada vez más manifiesta, pero sí hay confianza en que desde la Contraloría se llegue a conclusiones que lleven a los autores de los desvíos y de las concesiones de espacios públicos frente a las autoridades para que cuando menos expliquen el porqué de sus decisiones.

Lo peor de todo esto es que poner orden en casa lleva tiempo, y aunque no se ha montado una operación venganza, el trabajo de gobierno se vuelve más difícil porque antes de empezar a poner en marcha muchas nuevas ideas, se tiene que limpiar el espacio.

Y eso de la limpieza debe ser a fondo. Un ejemplo claro es la presencia de Alfredo Hernández Raigosa, quien no hace mucho estuvo precisamente al frente de la Prosoc y hoy despacha, cómodamente, en la Secretaría de Movilidad. Así que la información está en las manos correctas, ahora sólo falta la decisión. No se tarden.

De pasadita

Y ya que hablamos de la Prosoc, nos cuentan que la procuradora anterior, Patricia Gómez, a quien se le informó que el edificio donde despachaba, en las calles Jalapa de la colonia Roma, se había dañado con el sismo, decidió irse a un lugar más seguro y cambió las oficinas a la colonia Florida.

Visto así parece que no hay problema. Antes que sufrir algún accidente lo mejor es ir a sitios más seguros; resguardarse es, debemos entenderlo, una acción necesaria. Hasta ahí vale el cambio. Lo malo del caso es que doña Patricia se fue a la colonia Florida sola; la Prosoc completa se quedó en las calles de Jalapa, si no me equivoco, y empleados y visitantes, que son muchos, diariamente siguen laborando en el inmueble dañado. Esa mujer debe ser candidata a la funcionaria del año. Ni duda cabe.