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Anoche, superluna y luna de sangre

Los fenómenos astronómicos aún cautivan: José Franco
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▲ Imágenes del eclipse desde Ciudad de México.Foto Luis Castillo
 
Periódico La Jornada
Lunes 21 de enero de 2019, p. 33

Los fenómenos astronómicos, especialmente los excepcionales como el eclipse de Luna y la llamada Superluna, ocurridos anoche, permiten acercar la ciencia a las personas, señaló José Franco, ex director e investigador del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Los fenómenos astronómicos siempre han cautivado la atención de todo el mundo. Ahora, un eclipse nos da oportunidad de generar un poco de confianza en la población sobre la relevancia que tiene la ciencia; el poder predecir los eclipses con años de antelación demuestra su certeza y su valor, dijo el también ex coordinador del Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

Anoche ocurrió un evento extraordinario que combinó un eclipse de Luna con la Superluna, que atrapó la curiosidad de las personas y además permite explicar las razones de fenómenos como éste.

El hecho de que ocurran dos fenómenos simultáneamente es atribuible a varios factores astronómicos generales que en esta ocasión llegaron a coincidir, aseguró Franco. Para empezar, un eclipse de Luna sucede cuando, en su movimiento de traslación alrededor de la Tierra, pasa por la sombra que proyecta este planeta, el cual se encuentra entre la Luna y el Sol, explicó. Dado que el movimiento de traslación lunar ocurre en una órbita elíptica, la Luna se acerca o se aleja de la Tierra por momentos, lo que da una perspectiva de estar más grande o pequeña.

El hecho de que la Luna se acerque y se agrande ante nuestros ojos se le conoce como Superluna.

Aunado a esto, la dispersión de la luz por la atmósfera de la Tierra hace que el rojo se extienda en la zona de sombra, dándole una coloración rojiza al satélite durante el eclipse.

Esto se llama Luna de sangre pero no tiene nada que ver con este fluido animal, dice Franco.

Los rayos que vienen del Sol tienen todos los colores y nuestra atmósfera posee partículas que dispersan y descomponen la luz en diferentes tonos, por lo que el satélite se ve en anaranjados o rojos durante el eclipse total.