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Empleo: triste realidad // Huachicoleros maniobran

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▲ Pobladores de Santa Cecilia, en Toluca, estado de México, se enfrentaron el pasado día 6 contra elementos de las policías municipal y estatal cuando fueron sorprendidos acarreando combustible de una toma clandestina.Foto Agencia MVT
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utodenominado presidente del empleo (el segundo al hilo), Enrique Peña Nieto presumió buenos resultados en esa materia, al registrarse un creciente número de plazas laborales ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), aunque nunca detalló cuántas de ellas fueron de nueva creación y cuántas, ya existentes, se formalizaron.

Pero tal presunción nunca considera la pésima calidad de las plazas inscritas, algo de lo que, en su más reciente análisis, del que se toman los siguientes pasajes, da cuenta el Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México.

En días recientes han comenzado a aparecer los últimos datos económicos de 2018. Una de las variables de mayor relevancia es la evolución del mercado laboral, por las implicaciones que tiene tanto para los trabajadores como para el crecimientofuturo de la economía. Si bien la tasa de desocupación se ha mantenido a la baja en términos generales, no se puede decir lo mismo de la composición del personal desocupado, el cual prácticamente ha mantenido la misma estructura desde hacemás de una década.

En noviembre pasado la tasa de desocupación fue de 3.3 por ciento, lo que sugeriría que la población se mantiene en el pleno empleo. Sin embargo, por entidad federativa se aprecia una realidad diferente, pues suman 17 las que mantienen una tasa de desocupación por encima de la media nacional, en donde la situación más preocupante se vive en Tabasco: 8.2 por ciento.

Lo anterior es relevante al comparar las cifras del personal desocupado de Ciudad de México, la entidad con la segunda tasa de desocupación más alta, con 4.7 por ciento. La mala racha que han sufrido las actividades petroleras tras la caída de los precios de los hidrocarburos que se gestó desde 2014 y culminó en 2016, así como una menor producción por parte de Petróleos Mexicanos, contribuyeron a la drástica situación laboral que enfrenta Tabasco, debido a que su economía posee una alta dependencia con el sector petrolero.

Por otro lado, los estados con las menores tasas de desocupación fueron Yucatán (1.6 por ciento), Guerrero (1.6) y Oaxaca (2.1). Estas entidades exhiben tal resultado, pero al mismo tiempo son las que reportan los mayores índices de pobreza en el país. Ello obedece a que los niveles de ocupación toman en cuenta también a las personas que laboran dentro del sector informal de la economía. A escala nacional, la informalidad representa alrededor de 57 por ciento de la población ocupada, proporción que se aproxima a 80 por ciento en los casos de Guerrero y Oaxaca.

Ante la falta de oportunidades laborales en el sector formal, los trabajadores migran hacia la economía informal para tener una fuente de ingreso, sacrificando parte de su remuneración salarial y el acceso a las prestaciones de ley. El problema es que la reducción en las percepciones salariales del mercado ha permeado también a la economía formal.

Es cada vez menor el número de trabajadores que gana más de cinco salarios mínimos por jornada de trabajo. Esto debido a que la generación de empleos altamente especializados que requieren de personal capacitado no ha evolucionado al mismo ritmo que la instrucción de la población.

Al analizar la estructura de la población desocupada se observa que casi 47 por ciento del total de desocupados cuenta con al menos una preparación de nivel medio superior, cifra que contrasta con 5.2 por ciento que no concluyó sus estudios de primaria.

Adicionalmente, ante la oferta de remuneraciones menos cuantiosas, contar con un empleo ya no es garantía para que un individuo pueda conseguir los ingresos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas, ni mucho menos los de una familia.

Las rebanadas del pastel

Desesperados, los huachicoleros maniobran aquí y allá en su intento por revertir la decisión gubernamental que les derrumbó su negocio ilícito, valuado en más de 60 mil millones de pesos. Promueven la histeria colectiva y alientan el desabasto. Pero, por muchos amparos que intenten tramitar, ni un paso atrás.