Opinión
Ver día anteriorLunes 3 de diciembre de 2018Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Toros
El Sol alumbró la política
L

as curvas del vuelo de las palomas eran un dechado de donaires de ágiles que cimbraban con inflexiones lánguidas el sobervio airón. En la Plaza México no aparecieron las curvas del vuelo de las palomas con la mano izquierda.

Los mexicanos en la política. La mayoría que fue al Zócalo, fue al patio, un espacio atemporal, donde se conocían, reconocían, despedían, y volvían a reconocerse a la luz de la alegría que declinaba y se volvía a prender.

En la Plaza de la Constitución sobresalían los palomos y el vuelo fue la flor innata del palomar.

El aleteo era batir de palmas, toque de guitarra ranchera que rezaba cantares del México de los ayeres.

El vuelo de los palomos atrapado de festejantes que se reunieron por la noche quedó grabada en la mente y en la historia de los mexicanos.

Airón nocturno lleno de palomería que hacían gemir a los feriantes todo al conjuro de una noche armónica que destilaba cuerpos y las alas cimbraban suave el vuelo de su triunfo. La gente está para la política y resultaba absurdo la tarde de ayer volver la fiesta torera algo mecánico con toros de Xajay muy ásperos, no aptos para que los modernos toreadores repitieran hasta la monotonía la tarea aprendida del derechacito.

Si los toros no se prestan a esas no monerías las corridas se vuelven tediosas como ellas solas, vaya que sí.

En este escenario el maestro Urdiales, torero clásico, se quedó aislado del palomeo mexicano. El Payo regresaba después de la cornada de la primera corrida y volvió a salir lastimado parece que gravemente. Segio Flores le echó ganas a los derechazos y se llevó una oreja protestada. No existe nada seguro en la vida.

Esta es una jugada de monedas en el aire que no se deja comprender por la lógica tradicional .