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Ida Vitale en México: bienvenida
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▲ La poeta Ida Vitale, ganadora del Premio Cervantes 2018 estará en México para la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Aquí, en foto de septiembre pasado.Foto Afp
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os galardones literarios dicen mucho y dicen poco. Esta vez la escritura poética y aquel imprevisible que los surrealistas llamaban el azar objetivo se han unido para que el Premio Cervantes 2018 tocara a una de sus mayores expresiones en lengua castellana: Ida Vitale, uruguaya, 95 años de edad, quien en los próximos días llegará a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara.

Ida Vitale tiene un largo camino recorrido en nuestras letras latinoamericanas. Escribió en el semanario Marcha, de Montevideo, aquel que Carlos Quijano dirigió y donde Eduardo Galeano iba abriendo su camino de inventor de historias y narrador de hechos verdaderos. Entre 1962 y 1964 Ida Vitale dirigió la página literaria del diario uruguayo Época, donde también Galeano era figura central. En 1974 tuvo que buscar asilo en México. Aquí fue parte del comité asesor de la revista Vuelta, participó en los inicios del cotidiano Unomásuno, pasó por El Colegio de México y en 1984 pudo regresar a su natal Montevideo.

Escribió libros de ensayos y poesía; tradujo a Simone de Beauvoir, Benjamin Péret, Luigi Pirandello y algunos más, y para ella fueron varios premios de poesía en el idioma castellano: el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo (2007), el Premio Internacional Alfonso Reyes (2014) y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2015).

Ida Vitale es, pues, nada más y nada menos que esa pluma volandera y estará en la Feria del Libro de Guadalajara en los próximos días. De ella, Ediciones Era ha publicado una antología poética: Sobrevida (2015, 160 pp.), donde su voz y su persona aparecen por parte entera. Allí está su poema Sobrevida, aquel que da nombre al libro:

Dame noche
las convenidas esperanzas,
dame no ya tu paz,
dame milagro,
dame al fin tu parcela,
porción del paraíso,
tu azul jardín cerrado,
tus pájaros sin canto […]
dame, noche, verdad
para mí sola,
tiempo para mí sola,
sobrevida.

Y está allí una poesía en torno a la cual gira el libro entero y, quién sabe, tal vez también su obra: El revés de la vida.

[…] Nos habituaron a la máscara de nuestro rostro en primavera, cuando probábamos a amantes y la aprendimos como eterna [...] Luego el revés de la aventura, luego el saqueo, el abandono en el camino sin socorro.

Luego la sórdida constancia: nadie previene ante nosotros nuevos grados de maravilla, no hay espejismo ni sorpresas, ni concesiones ni privanzas. Después de todo, ya sabremos lo que ocultaba la esperanza.

De este libro de maravilla, Sobrevida, que hace ya tiempo me acompaña y aconseja, tomé dos versos para abrir una biografía, hoy en prensa, del general Felipe Ángeles: Después de todo ya sabremos lo que ocultaba la esperanza. En ese enigma se cifró la vida de aquel que se la jugó con Pancho Villa y su División del Norte.

Aunque, pensándolo mejor, tal vez nunca lo sabremos, porque precisamente en eso consiste la esperanza.

Gracias, Ida Vitale. Bienvenida a estas tierras que también son suyas.