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Tenía dos jugadores menos

El América saca un delirante empate a Pumas en el Azteca

Los felinos no pudieron aprovechar la superioridad numérica y fueron igualados 2-2 al final del encuentro

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▲ El delantero Oribe Peralta volvió a rencontrarse con el gol cuando más lo necesitaban las Águilas.Foto Jam Media
 
Periódico La Jornada
Domingo 26 de agosto de 2018, p. a13

Un clásico ocurre en una realidad paralela. Una donde no sólo se juega futbol, sino además se disputa el honor y el orgullo que valen tanto como los puntos. En esas coordenadas, Pumas parecía que tenía la victoria ante el América, después de cuatro años de no conseguirlo, y con la ventaja de dos hombres más en la cancha por un par de expulsiones de los azulcremas. Pero en tiempo agregado, las Águilas consiguieron lo impensable y lograron un empate delirante 2-2.

Este era un buen momento para enderezar la ruta para dos equipos de rivalidad genuina, empatados en puntos y con sendas experiencias amargas a mitad de semana. Aquí se jugaba la posición y el amor propio, como en todo clásico sincero.

Apenas quince segundos del juego y la pata coja del América, una defensa desconcertada y por momentos vulnerables empezó fatídica. Apenas rodaban el balón y Martín Rodríguez llegó por izquierda y centró para que Felipe Mora cabeceara el primer gol del partido cuando no transcurría ni el primer minuto. 

En las filas del América el horror viajó en ondas expansivas que alcanzaron el área del técnico Miguel Herrera, quien tras la terrible sorpresa, se transformó en su personaje furioso y gritón. 

Pumas lucía seguro y cómodo, como si esto no fuera Santa Úrsula, sino Ciudad Universitaria. 

Con la ventaja, sin embargo, Pumas empezó a dar signos de avaricia, de querer cuidar ese gol como si fuera un tesoro y el América empezó a ganar terreno. 

Y los dejaron crecer, pero hacía falta la fuerza que imprime un jugador fraguado en el sacrificio como Oribe Peralta, quien se llevó una pelota hasta el borde del área, no parecía muy letal, pero recortó, apuntó y fusiló al Pollo Saldívar para conseguir el empate pasada la media hora de juego. 

Otra vez había sazón en la cancha. Y cuando la disputa subía de temperatura, Roger Martínez cometió un error infantil en la disputa con Alejandro Aribas, al meterle un codazo que le valió la roja directa, al minuto 38, para dejar al América con un hombre menos.

La segunda parte llegó con lluvia y la misma pasión. Los universitarios recuperaron la iniciativa y amagaron a los locales. Lo que les sobraba de ímpetu, les faltaba de precisión, pero lo importante para ellos era atacar a discreción. Y cuando parecía imposible cometer otro error, al minuto 69 Bruno Valdez le asestó una plancha salvaje a Carlos González con la que se ganó la roja directa. América quedó entonces más vulnerable, ahora con nueve hombres descontrolados y desmoralizados.

Como una dulce venganza, unos minutos más tarde, al 72, Martín Rodríguez envió un centro afortunado que encajó con la cabeza Carlos González, reivindicado y golpeado, para el 2-1.

El partido parecía liquidado, pero al minuto 92, Andrés Ibargüen centró para que Henry Martín anotara un gol imposible y glorioso. Pumas se sintió vencedor antes de tiempo.

Un desencajado David Patiño reconoció que perdieron la concentración en los últimos minutos. Nos faltó liquidar el juego; la realidad es que perdimos dos puntos, y comentó que Arribas se dislocó el codo. El Piojo Herrera, de nuevo criticó al arbitraje y admitió que con el empate se liberó la tensión, además, ya entendimos de qué se trata esto y qué actitud debemos poner.

Previo al encuentro se registró un enfrentamiento entre seguidores azulcremas y auriazules a las puertas del estadio sobre la Calzada de Tlalpan. Fueron detenidos alrededor de 40 personas, todos aficionados de las Águilas, que a su llegada en un autobús respondieron a las provocaciones de los de Pumas.