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Ciudad perdida

Debates, capítulo electoral inútil// Inciertos, costos y audiencias // Pasarela de denuestos y ataques

L

a noche de ayer culminó uno de los capítulos más inútiles del proceso electoral en la Ciudad de México: los debates.

Este ejercicio, que se dice impone la democracia, costó, según las declaraciones hechas por el Instituto Electoral de la CDMX, al principio de esta carrera por la jefatura de Gobierno, 5 millones de pesos. La misma cantidad se erogó, eso dice la autoridad electoral, para otro medio centenar de encuentros entre los aspirantes a las 16 alcaldías y las 33 diputaciones locales.

Según estas cifras, y en contra de todo lo que se ha dicho, la democracia, cuando menos en este reglón, sale barata. Aunque no conocemos la cantidad de auditorio que amarraron los debates por la jefatura de Gobierno, sí hay algunas mediciones de la audiencia alcanzada en los encuentros por las alcaldías.

Los resultados son frustrantes. En Gustavo A. Madero, con la segunda lista de votantes más nutrida de la ciudad, apenas mil 515 personas se interesaron por atestiguar el debate de los que buscan la alcaldía, y en Contreras fueron 2 mil. En nueve de las 16 delegaciones el porcentaje que vio algunos de los debates osciló entre 3 y 9 por ciento, aunque en algunas demarcaciones hubo hasta 20 por ciento de interesados.

Los datos nos aseguran que esta especie de circo romano en que se han convertido los debates no despierta el interés de la gente, porque es muy probable que los votantes rechacen esta forma de instrumentar una guerra de descalificaciones que no ayudan a soportar el ejercicio de gobierno, porque el candidato triunfador carga, al final, con toda la diatriba que se usó en su contra y que resta legitimidad a la administración entrante.

además, las preguntas siguen siendo las mismas: ¿a quién sirven los debates? ¿De verdad son un instrumento para comunicar los proyectos de gobierno? Y si no hay debates, ¿se asesina a la democracia? ¿Les sirven a los candidatos?

Si nos atenemos a los datos, y a la voces de la ciudad, veremos que el impacto de esos debates es nulo o mínimo en el ánimo del elector. Así, lo que se comenta es el ataque, el denuesto, el tamaño de los pecados que les imputan sus opositores, la defensa y el ataque. Nadie habla de cuáles podrían ser las ideas de gobierno. Nadie habla de rumbos. Eso no sirve en este circo.

Parece que es hora de revisar las cosas que dice la democracia que son buenas para la gente, y lo que realmente sirve para ir adelante. Ya se ha reformado, una y otra vez, la idea, el formato, y todo respecto de este ejercicio inútil. Tal vez lo mejor sea buscar una nueva forma de hacer que la ciudadanía conozca y participe de las propuestas de gobierno de quienes suponen que pueden gobernar esta capital. Nada más.

De pasadita

El jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, como ya hemos platicado cuando menos un mes, ha hecho frente al cada vez más grave problema de seguridad, para empezar reconociendo que existe, vinculado a los grandes cárteles que delinquen en el país, pero este esfuerzo se pierde, se diluye cuando las investigaciones sobre los hechos criminales antes de concluir son pasto de la opinión pública, y desde luego informan a quienes cometen los crímenes de las acciones de la justicia haciendo inútil, precisamente, el trabajo de investigación.

Lo peor de todo esto es que la información que aborta las investigaciones proviene de los funcionarios encajados en las agencias de seguridad, lo que nos hace pensar que allí, en la panza de la autoridad, están los topos que se coluden con aquellos a los que dicen combatir, y sin temor a los más altos mandos informan y destruyen. Así, el combate contra la delincuencia ya está perdido.