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Los embates contra fuerzas progresistas se repiten en AL, denuncia Gleisi Hoffmann

La estrategia es golpear el ánimo de Lula, pero no van a lograrlo: presidenta del PT

Un triunfo de la izquierda en México contribuiría a frenar la ola conservadora en la región, señala

Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Lunes 30 de abril de 2018, p. 24

Brasilia.

Desde que Luiz Inácio Lula da Silva está preso en condiciones injustificadas de aislamiento su vocera es Gleisi Hoffmann, una de las pocas personalidades políticas que pudo ingresar a la celda del cuarto piso de la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba, en el sur de Brasil.

“Anímicamente está bien, Lula es una fortaleza, está al tanto de la situación política y muy indignado por las arbitrariedades del juez Sergio Moro que lo condenó pese a que no cometió ningún delito, Lula es un preso político de una causa absolutamente partidarizada como es Lava Jato.

Está en una habitación, aislado del resto de los reclusos, con una cama simple, sin respaldo, una mesa y tres sillas, el día que lo vi vestía una sudadera y un pantalón de gimnasia, con sandalias, nos contó que para mantenerse en forma camina todo el día de un lado al otro, que hace flexiones sobre dos pilas de libros para mantener fuertes sus brazos, pidió que le dejen pasar una caminadora, pero no le fue autorizado hasta ahora.

El relato adquiere un tono más grave cuando la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT) dice: Lo que realmente nos preocupa es su aislamiento, que se le prohíba la visita de personalidades como el premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, que no dejen entrar a sus médicos. Es un hombre de 72 años que sufrió un cáncer. Creemos que hay una estratategia para golpearlo emocionalmente, pero esto es difícil que lo logren, él ya estuvo preso durante la dictadura, vivió situaciones difíciles y siempre las superó.

Hoffmann tiene la voz afónica, síntoma de una actividad política que no le da respiro. Reparte su agenda entre el presidio, las reuniones del PT, el campamento de militantes que realizan una vigilia por Lula y las entrevistas, como ésta concedida a La Jornada, en la que denunció ante la opinión pública internacional que el régimen instaurado con el golpe de 2016 que derribó a la presidenta Dilma Rousseff rompió el pacto democrático y abrió el camino para la estrategia que ahora busca terminar con Lula.

El sábado Hoffman grabó un video y firmó un comunicado deplorando el ataque armado que dejó dos heridos, uno de ellos grave, en el campamento de activistas que cada mañana se concentra frente a la Superintendencia de la Policía donde está encerrado Lula para darle los buenos días con cánticos de aliento.

Hoffmann considera muy grave el clima de intolerancia y violencia contra nuestro partido, la izquierda y los movimientos sociales. Todavía no sabemos quiénes fueron los autores materiales de este ataque, pero quiero decir que el juez Sergio Moro tiene una responsabilidad objetiva en todo esto, igual que la TV Globo que incita al odio. No fue un hecho aislado, el mes pasado fue baleada la caravana en la que el presidente Lula recorría el estado de Paraná. Los tiros no nos van a acobardar.

La dirigente se reunió este fin de semana en Santiago de Chile con la ex presidenta Michelle Bachelet y miembros de la Alianza Progresista latinoamericana.

“Nosotros organizamos una serie de viajes al exterior porque la situación de Lula causa preocupación, es un líder de peso mundial, una personalidad respetada, mediante estos encuentros intentamos fortalecer la solidaridad con nuestra lucha, la presidenta Dilma ya fue a Europa y Estados Unidos, donde se reunió con la profesora Angela Davis en Berkeley, una conocida luchadora contra el racismo, y este martes, el Día de los Trabajadores, irá a Buenos Aires.

“Otros compañeros fueron a Portugal y los abogados de Lula estuvieron en Naciones Unidas, donde presentaron una denuncia ante el Consejo de Derechos Humanos por las arbitrariedades de la justicia brasileña.

“En todo el mundo hay preocupación por lo que sucede en Brasil, el papa Francisco demostró su desacuerdo con el golpe, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel dijo que en nuestro país hay un régimen de excepción. Juristas de varios países manifestaron sus críticas a los atropellos de la justicia brasileña y su instumentalización política.

“Por eso nosotros estamos profundizando vínculos externos ante la ofensiva derechista que va más allá de Brasil, la proscripción de nuestro mayor líder popular por medio de medidas judiciales no es un caso caso aislado.

Gleisi Hoffmann amplía el arco de análisis y señala: este tipo de embates se repiten contra otras fuerzas progresistas latinoamericanas en un año que tendrá varias elecciones.

El calendario comenzó la semana pasada con la controvertida victoria del conservador Partido Colorado en Paraguay y tendrá sus momentos decisivos en julio, con los comicios mexicanos, y en octubre con los de Brasil.

De acuerdo con las encuestas de institutos insospechados de izquierdistas, Andrés Manuel López Obrador podría vencer en México y Lula, si fuera candidato, triunfaría en Brasil, países que suman casi 330 millones de habitantes, más de la mitad de América Latina.

“Es muy expresivo el peso geopolítico y poblacional de nuestros países, si hubiera una victoria de la izquierda en México esto contribuiría para frenar y comenzar a revertir la onda conservadora.

No puedo hacer una evaluación profunda de la campaña que se realiza contra López Obrador, pero es evidente que los métodos de la derecha son similares en México y Brasil. Atacan con denuncias de corrupción sin sustento, utilizan a los grandes medios para campañas sucias, apelan a discursos moralistas para justificar la violencia del Estado. En mi país el ejemplo de esa derecha extremista es el candidato presidencial Jair Bolsonaro, que reivindica a la dictadura y defiende la intervención militar en las favelas.

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Nuestro temor es que las elecciones de octubre en Brasil no sean libres ni democráticas, dijo a La Jornada Gleisi Hoffmann, líder del PT. La imagen es de hace unos días, en Lisboa, durante el desfile que conmemora la Revolución de los ClavelesFoto Ap

El atentado ocurrido el sábado contra los activistas del PT, campesinos sin tierra y sindicalistas en Curitiba fue perpetrado con un arma de uso exclusivo de las fuerzas armadas y de seguridad. Un dato que alimenta la sospecha de la participación o complicidad de grupos paramilitares, los que se han fortalecido tras la caída de Rousseff en 2016.

Antes del ataque un grupo de desconocidos pasó por el lugar gritando vivas al capitán retirado del ejército Jair Bolsonaro.

Creo que la policía tendría que fusilar más, planteó Bolsonaro como una propuesta de gobierno. El candidato derechista suma entre 15 y 17 por ciento de las intenciones de votos, superado sólo por Lula, que tiene 31 puntos.

Arrestado desde el 7 de abril, el ex tornero mecánico y fundador del PT purga una condena de 12 años y un mes de prisión, y no parece probable que pueda disputar los comicios del 7 de octubre.

No obstante, su agrupación ratificó que se presentará para disputar un tercer mandato, después de los dos que cumplió entre 2003 y el 31 de diciembre de 2010, cuando dejó el Palacio del Planalto con 80 por ciento de popularidad.

Gleisi Hoffmann es enfática al decir Lula es nuestro nombre para las elecciones, no hay otro, nuestros adversarios quieren a toda costa que optemos por un plan B, pero esto no ocurrirá, él va a ser el candidato incluso si no recupera la libertad y tiene que permanecer en la cárcel.

El partido de un juez

“El juez Sergio Moro ganó mucha notoriedad nacional e internacional con la causa Lava Jato, pero la realidad es que no se comporta como un magistrado, sino como un activista en complicidad con la cadena Globo y los demás participantes en el golpe”, plantea Hoffmann.

Si bien esa agrupación de fuerzas, que sin duda tuvo el aval de Estados Unidos, fue eficaz en la conjura, luego hizo cálculos errados al pensar iban a acabar con la biografía de Lula. Creyeron que se desplomaría con la condena de la primera instancia firmada por Moro en julio del año pasado. Lo cual no ocurrió. Después se apresuraron para emitir la sentencia en segunda instancia del Tribunal Regional Federal 4, dada en enero, porque pensaron que allí la población desistiría de Lula, y se equivocaron otra vez.

El 5 de abril pasado Moro sorprendió al país al firmar de urgencia la orden de prisión del imputado, que optó por atrincherarse en el Sindicato de Metalúrgicos de San Bernardo do Campo, en el cordón industrial de Sao Paulo, el mismo que había conducido hasta 1980, cuando lo arrestó el régimen militar.

Entre el 5 y el 7 de abril Brasil entero estuvo con el corazón en la boca, asistiendo a una telenovela en tiempo real que quedará marcada en su historia: con un ex presidente defendido por miles de trabajadores y militantes dispuestos a enfrentar a la llegada de la policía para arrestarlo. Los agentes de seguridad finalmente no se animaron a enfrentar esa marea humana y Lula se presentó por las suyas.

Moro fracasó en su apuesta de una prisión en tiempo récord para sorprender y humillar a Lula, que le respondió con un gesto que diría fue casi heroico, épico al recluirse en un gremio que simboliza toda su historia de lucha, pondera Hoffmann.

“Creo que el partido de la causa Lava Jato, que conduce Moro, condenó sin pruebas a Lula como una forma de castigar también al legado de los gobiernos de Lula y de Dilma, y les salió el tiro por la culata. Cuando la gente compara lo que fueron las administraciones del PT y este gobierno ilegítimo, no duda en escoger a nuestros gobiernos.”

Para solidarizarse con su líder arrestado, el PT trasladó su directorio nacional a Curitiba, donde comenzó a redactarse la plataforma de la campaña presidencial.

“Ya hicimos una consulta popular sobre las propuestas con el programa que se llamará El Brasil que el pueblo quiere, recorrimos todo el país, esto ya fue organizado y escrito y fue entregado al coordinador del programa que es Fernando Haddad, ex alcalde de Sao Paulo”, explica Hoffmann, quien no esconde su preocupación ante una eventual supensión de los comicios y la cada vez más explícita injerencia de las fuerzas armadas en un régimen reprobado por la opinión pública y sin legitimidad democrática.

“Hay todo tipo de rumores sobre las elecciones, algunos dudan de que se realicen.

Nosotros estamos preocupados ante la posibilidad de que al final haya elecciones pero que no sean libres y democráticas, que no se permita que Lula sea candidato, y ante ello formamos un frente de partidos en defensa de la democracia.

Hoffmann descarta que Brasil vuelva a ser víctima de una dictadura como la que gobernó entre 1964 y 1985, que fue un precedente luego emulado en Argentina, Chile, Uruguay, entre otros países.

No voy a hablar de la presión de los militares (sobre la justicia), pero puedo decirle que creo que no corresponde que los militares hagan evaluaciones públicas sobre la coyuntura política porque el papel de las fuerzas armadas es velar por la soberanía nacional, la integridad de nuestro territorio, de nuestro mar. Creo que se tienen que concentrar en eso. Hacer comentarios políticos no es el papel que la Constitución le reserva a las fuerzas armadas, remató la portavoz de Lula.