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La banda celebró 30 años en concierto en el Zócalo capitalino

En la noche de Los Caifanes cantaron 120 mil indomables
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Nubes, Amanece y otros éxitos deleitaron a los fans de Los CaifanesFoto Roberto García Ortiz
 
Periódico La Jornada
Domingo 12 de noviembre de 2017, p. a12

Catártico, frenético y con altos niveles de adrenalina fue el concierto de Caifanes, la noche del viernes, que por primera vez cumplió su sueño de reunir a la indomable multitud en el Zócalo capitalino.

En esa plancha de asfalto ni en un 15 de septiembre se escucha el eco infinito de más de 120 mil gargantas emitir las vibraciones sonoras Viva México, México, México!!. Esos momentos de locura, baile, canto y felicidad, de dos horas y media, los propició la legendaria banda de rock que encabeza Saúl Hernández, quien llevó a sus miles de seguidores al éxtasis.

Por los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos

El intérprete de Viento hizo cimbrar al corazón del Centro Histórico cuando alzó el grito de indignación por los 43 normalistas desaparecidos y olvidados de Ayotzinapa, por los feminicidios y los asesinatos a los periodistas. No más sangre fue la consigna. El cantautor pugnó por los derechos humanos y la procuración de justicia en el país.

También se refirió a la fuerza y al amor por el prójimo que los ciudadanos demostraron luego del sismo y destacó el apoyo de los brigadistas y rescatistas. Vamos a hacer un silencio fue la rola que dedicó Hernández a quienes sumaron sus esfuerzos incondicionales tras el terremoto.

La legendaria banda, que festeja su 30 aniversario, se presentó en el contexto de la Semana de las Juventudes, con Hernández en la voz y guitarra; Salvador Sabo Romo en el bajo, Diego Herrera en el saxofón y teclados, así como Alfonso André en la batería y percusiones. Juntos, de nuevo, demostraron que la calidad permanece aunque pasen los años.

¡Qué chingón!, gritaban desaforados los fans, a la vez, que el vocalista, como sucede en sus conciertos recibía los elogios masculinos y femeninos del público: Eres genial, Sául, Te amo!! Eres un comunicador y el ya constante ¡no manches, inche Saúl!. Pero, ya el caifán había agradecido desde el inicio del espectáculo, poniéndose de rodillas sobre el escenario.

Ya se ve a la nueva generación de Caifanes, con todos los niños que están aquí sobre los hombros de sus padres, expresó el intérprete, quien al ritmo de Los dioses ocultos, Miedo, Detrás de ti y Cuéntame tu vida, entonó los éxitos de la banda que los han vuelto inmortales en el gusto de sus seguidores, sin ninguna brecha generacional.

Con la misma emoción fueron recibidas Nubes, Para que no digas que no pienso en ti, Amanece, Debajo de tu piel, Antes que nos olviden y Mátenme porque me muero. En esta última rola, los cuatro músicos se pusieron pelucas que emulaban sus largos y despeinados cabellos de la década de los 90.

Más adelante, luego de cantar Afuera, Hernández cimbró con el grito de !Viva México!, al cual con todo su poder y las manos en alto respondieron los miles de asistentes. El sentido de la identidad y el nacionalismo se expresó.

Sin dar tregua, cantaron Perdí mi ojo de venado, Aviéntame y Nos vamos juntos. “Gracias por ser parte de esto y de hacer posible nuestro sueño. Gracias por estar aquí y gracias a toda la gente que hace posible que esto suceda, a todo el staff de Caifanes. Es un honor estar con ustedes, raza, que sin lugar a dudas son los artistas más chingones que he visto en mi vida”, expresó el ex Jaguar para regocijo de su público. Ole, ole, ole, ole, Andréeee, Andréeee, coreó el público y resonó la batería.

Casi al finalizar, el saxofón de Diego Herrera ejecutó el Himno Nacional y después siguieron la clásica de Juanga, Te lo pido por favor, además de No dejes que, La célula que explota y La negra Tomasa que las miles de gargantas entonaron al ritmo de los cuatro Caifanes.

Para expresar lo que siento me falta idea, espacio; me falta idioma y pensamiento. Eso es lo que sentimos en este escenario frente a tí, raza, parafraseó de un son Saúl Hernández, quien llevó a varias generaciones a un viaje al pasado, tres décadas atrás.

El aplauso se queda contigo, no con nosotros, dijo el cantante, quien seguramente ya sabía de los seguidores que llegaron desde temprano para conseguir un buen lugar –durante el concierto todos estaban apretados– y de quienes rompieron el cerco de la policía para ingresar al Zócalo.

Son a toda madre, cerró el elogiado Saúl, quien abrazó a Sabo, André y Diego luego del ritual que culminaron Los Caifanes frente a la Catedral Metropolitana, en pleno corazón del Centro Histórico.