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El escritor keniano sostuvo un diálogo con investigadores en El Colegio de México

Wa Thiong’o defiende las lenguas maternas frente a la colonización

Cuando alguien domina, impone su idioma, diciendo que es el de la inteligencia, de la belleza, el que se habla en el cielo, afirmó el ensayista y activista social

Leyó un fragmento de El diablo en la cruz, primera novela que escribió en su lenguaje nativo, desde la prisión

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La lengua materna es lo primero que los colonizadores buscan para destruir la fundación del pensamiento de las personas, lo mismo pasó aquí en México, con los españoles, afirmó Wa Thiong’o (acompañado del investigador Aaron Rosenberg) en el ColmexFoto Yazmín Ortega Cortés
 
Periódico La Jornada
Jueves 19 de octubre de 2017, p. 3

Entre 1962 y 1977 el narrador, ensayista y activista social Ngugi wa Thiong’o escribía sólo en inglés.

Sin embargo, todo cambió cuando el primero de enero de 1978 despertó en una prisión de máxima seguridad; su delito: montar una obra de teatro en una lengua local, cerca de Nairobi, la capital de Kenia, su país natal, que tuvo gran éxito porque se escenificaba con un lenguaje que se entendía y llamó la atención del gobierno para mal.

En la cárcel Ngugi wa Thiong’o comenzó a reflexionar por qué el gobierno lo privó de la libertad por escribir en una lengua africana. El resultado fue el libro El diablo en la cruz, del cual leyó un fragmento durante su presentación el martes por la noche en El Colegio de México (Colmex).

Me puse a pensar en la relación de las lenguas colonizadoras con aquellas colonizadas: cuando alguien coloniza, lo primero que ataca es la lengua de los colonizados, e impone su lengua, diciendo que es la lengua de la inteligencia, de la belleza, la lengua que se habla en el cielo, y recordó cómo, en muchas instituciones educativas se castiga a los niños si hablan en su lengua materna, pues deben utilizar a cien por ciento la lengua colonizadora: el inglés en el caso de Kenia.

Esos castigos crean en los alumnos una asociación automática: la lengua natal es castigo y dolor, y asocias lo bueno con lo colonial, añadió el escritor, quien estuvo acompañado por los investigadores Aaron Rosenberg, Gustavo Vega y el traductor Rafael Segovia, quien trabajó el libro Matigari, publicado por el Colmex, la primera edición que se hace en castellano de esa novela de Wa Thiong’o.

Libro escrito en papel higiénico, casi por compulsión

Más adelante, dijo Ngugi wa Thiong’o, se dio cuenta de que es una actitud que no se elimina con facilidad; tiene raíces más profundas que te penetran, y además no estaban limitadas a Kenia, o al continente africano, sino que era una herramienta colonial muy fuerte. La lengua materna es lo primero que los colonizadores buscan para destruir la fundación del pensamiento de las personas, lo mismo pasó aquí en México, con los españoles.

Por eso decidió que escribiría su primera novela en su lengua materna en la prisión y lo hizo utilizando lo único que tenía a la mano: papel higiénico.

Escribí casi por compulsión, en ese papel que es muy duro, con pedacitos de madera. No era un papel muy bueno para lo que supuestamente era su utilidad, pero para escribir era excelente, narró Ngugi wa Thiong’o, quien varias ocasiones ha estado nominado al Premio Nobel de Literatura.

Y así nació El diablo en la cruz, del que leyó el fragmento acerca de un festival en el que el Diablo convoca a todos los ladrones del mundo para elegir al mejor y cada delincuente debe presentar su filosofía de lo que es robar a otro.

Capacidad para moverse en varios ámbitos

El investigador Aaron Rosenberg, del Centro de Estudios de Asia y Africa del Colmex, destacó que Ngugi wa Thiong’o ha mostrado la capacidad de un escritor de moverse en distintos ámbitos e impactar en casi todo, porque sus libros van más allá de la narración y fomentan acciones.

El traductor Rafael Segovia destacó la defensa de las lenguas periféricas que enarbola el autor keniano. Tenemos que responder contra esa especie de opresión contra esos idiomas “y eso se logra recuperando la importancia de la diversidad lingüística. En México quedan alrededor de 65 lenguas indígenas, el siglo pasado eran cien, y esta centuria vamos a perder 50.

“Las lenguas representan realmente no sólo una cuestión de poder entre colonizados y colonizadores, sino la riqueza espiritual, conceptual, intelectual, donde por ejemplo si analizan las maneras de decir ciertas cosas en ciertas lenguas nos daremos cuenta de que hay muchísimos conceptos que no tenemos, como la dualidad.

El trabajo del traductor debe ser, justamente, reconocer la dificultad que implica esa especie de relación colonialista con las lenguas.