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La Real Academia de las Artes de Londres exhibe 35 objetos y 65 obras de arte

Matisse en el estudio, una visita íntima al artista francés en la capital británica

En su hedonista refugio muchas cosas servían de constantes musas al célebre pintor

La absorbente labor del creador hace patente lo profundo que lo decorativo puede llegar a ser

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Matisse (1869-1954) pintando a la modelo Zita en la plaza Charles-Félix número 1, en Niza, 1928Foto archivos Henri Matisse, © Sucesión H. Matisse/ DACS 2017
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Odalisca amarilla, 1937, cuadro del artista francés también incluido en la exposición montada en Londres, que concluirá el 12 de noviembreFoto archivos Henri Matisse, © Sucesión H. Matisse/ DACS 2017
The Independent
Periódico La Jornada
Martes 22 de agosto de 2017, p. 5

Esta espléndida y sorprendentemente reveladora exhibición nos permite experimentar los procesos íntimos de pensamiento de Henri Matisse al trabajar en el hedonista refugio de su estudio, rodeado por los muchos objetos que le servían de constantes musas personales. Reunidos en sus viajes, tiendas de antigüedades y tianguis, los 35 objetos en exhibición se muestran junto con 65 significativas obras de arte, las cuales abarcan los muchos medios que exploró en su larga vida (1869-1954): pintura, escultura, dibujo, grabado y, de manera singular, sus recortes en gouache.

Aunque pasaron dos guerras mundiales y las modelos iban y venían, Matisse creó hermosos estudios que devinieron ambientes completos para sus aventuras en arte y diseño, llenos de muebles, textiles, esculturas africanas, jarras para chocolate y más. Una evocadora fotografía de la primera sala de la exhibición muestra al anciano Matisse en su Villa La Rêve, en Venecia (1944), una estampa de tranquilidad rodeada de objetos amados y floreros.

La exhibición es curada en torno a los diversos objetos que Matisse usó en su arte, los cuales comparaba con actores. Un buen actor puede tener un papel en diez obras diferentes, explicaba: un objeto puede tener un papel en diez cuadros diferentes. En realidad, los objetos son más que actores de reparto: Matisse los transformaba según el contexto particular. Un jarrón andaluz verde de vidrio soplado, que aparece en varias obras, sostiene rosas de Safrano y al mismo tiempo tiene un papel dominante en lo que el pintor buscaba: una simpatía entre objetos comunicantes.

Obsesión por una silla veneciana de madera del siglo XIX

La estrella de la segunda sala es una extravagante silla veneciana de madera del siglo XIX, con la que Matisse confesaba estar obsesionado. Su forma voluptuosa, hecha de conchas pintadas y doradas (asiento y respaldo), criaturas reptilianas (brazos) y caballitos de mar (patas), también se convierte en un recipiente giratorio de frutas y flores. En una pintura la silla baila con una mesa fabricada con arabescos similares; en otra se vuelve un objeto antropomorfo personalizado, cuya figura agachada presenta un pequeño ramillete de capullos blancos.

Las salas centrales muestran a Matisse forcejeando con esculturas africanas –desde fechas tan antiguas como 1906– para crear recios desnudos abstractos de difícil factura, junto con rostros abstractos que a la vez ocultan y revelan sentimientos ocultos. Las vitrinas donde se muestran las verdaderas figuras y máscaras que coleccionó, entre ellas un soberbio torso helenístico, matizan nuestro entendimiento del interés que Matisse tuvo a lo largo de su vida por abstraer la figura humana.

Selección de algunos magníficos artefactos islámicos

Las salas finales exploran el estudio como teatro, con una selección de algunos magníficos artefactos islámicos: un brasero de latón, una silla octogonal con exquisita decoración pintada, y espléndidos tapices que reproducen biombos de celosía de madera. Estos atrezos, que aparecen una y otra vez en las obras de Matisse de la década de 1920, evocan el lánguido mundo de La Odalisca, pero también crean un mundo hermético de diseño y color.

Un gran tablero caligráfico chino constituye el punto de arranque de las preocupaciones de Matisse en su último año, cuando, incapacitado por el cáncer, se volvió hacia el diseño de objetos decorativos y creó también sus revolucionarios recortes de papel, que alcanzan una forma filtrada hasta sus rasgos esenciales. Si bien a menudo se da al término decorativo una connotación peyorativa, la absorbente labor de Matisse con los objetos y figuras que usaba demuestra lo profundo que lo decorativo puede llegar a ser.

Matisse en el estudio se exhibe en la Real Academia de las Artes de Londres, del 5 de agosto al 12 de noviembre.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya