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Abre la puerta a nuevas acciones regulatorias contra partes más lucrativas del negocio

Multa de la UE a Google lo marca como firma monopólica

Facilitará demanda de competidores; deberá demostrar que rivales poseen parte del mercado

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Oficinas generales de Google, en Mountain View, CaliforniaFoto Ap
 
Periódico La Jornada
Jueves 29 de junio de 2017, p. 15

Bruselas.

Más allá de la multa de 2 mil 400 millones de euros que el organismo de defensa de la competencia de la UE le impuso a Google, el gigante de Internet probablemente estará encadenado durante años por la decisión del martes de Bruselas de definir a la empresa como un monopolio, lo que sentará precedente.

El fallo abre la puerta a nuevas acciones regulatorias contra partes importantes de los negocios de Google –como la compra de anuncios online y categorías de búsqueda especializadas, como los viajes–, al tiempo que facilita el criterio de prueba para los competidores que quieren presentar demandas para alegar que Google los perjudica.

Hasta ahora, los inversionistas no han dado demasiado importancia a la amenaza de mano dura de la UE. Las acciones de la compañía de Alphabet, el holding que controla Google, bajaron 2.5 por ciento en la bolsa estadunidense el martes. Las acciones han duplicado su valor en los dos años transcurridos desde que las autoridades europeas intensificaran vigorosamente las investigaciones de su actividad.

Después de Apple, es la empresa con mayor capitalización bursátil del mundo, 666 mil millones de dólares.

El auténtico problema no es la multa por las prácticas anticompetitivas en la búsqueda de compras, sino la forma en que la UE ha trasladado el problema a Google para que modifique su conducta, lo que implica que la empresa no podrá poner remedio a las exigencias de Bruselas con una sencilla serie de cambios técnicos.

En efecto, la comisión está obligando a Google a demostrar que los rivales han hecho incursiones sustanciales en sus negocios para tener posibilidades de escapar al yugo regulador. La comisaria de competencia de la UE, Margrethe Vestager, prometió que Google estaría durante años bajo vigilancia con el fin de evitar nuevos abusos.

El solo hecho de que haya sido advertido puede limitar las opciones estratégicas de Google en el futuro, mencionó Matti Littunen, analista de medios digitales y publicidad online para Enders Analysis, en Londres.

Se puede llegar a la conclusión, retrospectivamente, de que el fallo de la UE en 2004 por el que se establecía que Microsoft había abusado de su posición dominante de mercado en Windows y otros mercados limitó los movimientos del gigante de software durante la década siguiente para expandirse más rápidamente a mercados emergentes como la publicidad en Internet, allanando el camino para el ascenso de Google.

Dejar la responsabilidad en manos de la empresa pone de relieve el limitado conocimiento de los reguladores de las tecnologías modernas y su complejidad, según Mark Patterson, catedrático de derecho en la Universidad de Fordham.

La decisión muestra la dificultad de regular empresas de Internet basadas en algoritmos, dijo. “Los remedios antimonopolio generalmente ordenan a las empresas que han violado las leyes antimonopolio a detener ciertos comportamientos o, con menos frecuencia, a introducir remedios concretos. Esta decisión sólo le dice a Google que aplique la ‘igualdad de trato’, no cómo hacerlo”.

Richard Windsor, analista financiero independiente especializado en la competencia entre los mayores grupos de Internet y tecnología móvil de Estados Unidos y de Asia, incluido Google, considera que el fallo de la UE es un disparo de advertencia sobre dos líneas de investigación abiertas por la UE a Google, que afectan al sistema operativo para móviles Android y al sistema de anuncios AdSense.

“Si la Unión Europea dice que Google ya no puede integrar su tienda de aplicaciones Google Play como elemento predeterminado en muchos smartphones Android, se abre el mercado a otros fabricantes de teléfonos para que pongan su propio software y servicios como parte central de sus teléfonos”, indicó.

Littunen, de Enders Analysis, coincide en esta idea y señala que aunque Google podría cumplir con las objeciones de la UE en el caso de AdSense haciendo modificaciones relativamente modestas a sus sistemas de publicidad para permitir que los clientes de sitios web muestren anuncios de competidores publicitarios de Google, el caso de Android no tiene fácil solución.

Lo que es más importante, Google debe encontrar maneras de cambiar sus prácticas comerciales sin dañar su lucrativo modelo de negocio publicitario, que representó alrededor de 85 por ciento de los 90 mil 300 millones en ingresos de la compañía matriz Alphabet en 2016.

“La identificación, por parte de la UE, de un ‘super-dominio’ en las búsquedas en Internet en todo el espacio económico europeo se confirma y constituirá una piedra angular para la evaluación de otros casos en curso, especialmente en relación con Android y AdSense”, mencionó Jonas Koponen, responsable de temas de defensa de la competencia para Linklaters, en Bruselas.