Economía
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Entre 1.5 y 2.5%; consumo interno, principal impulso de la economía, afirma Carstens

BdeM eleva previsión de crecimiento por primera ocasión en 18 meses

Preocupa al banco central la caída en la inversión de los sectores público y privado

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El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, ayer durante el informe trimestralFoto Yazmín Ortega Cortés
 
Periódico La Jornada
Jueves 1º de junio de 2017, p. 20

La economía mexicana sigue creciendo, si bien a ritmo moderado, e impulsada principalmente por el consumo interno, aseguró este miércoles Agustín Carstens Carstens, gobernador del Banco de México (BdeM).

Anunció una revisión al alza, de dos décimas de punto, en la previsión de crecimiento económico para este año, que situó ahora en un rango de entre 1.5 y 2.5 por ciento. Es la primera ocasión en 18 meses que el banco central mejora su pronóstico, que ahora se sitúa en el mismo nivel que el anunciado la semana pasada por la Secretaría de Hacienda.

El punto que Carstens consideró preocupante es la caída en la inversión, tanto la del sector público como la del privado, por el impacto que tendrá en la actividad productiva. De hecho, afirmó en una conferencia de prensa, el gasto en inversión por parte del gobierno –reducido por los ajustes presupuestales– no está contribuyendo al crecimiento de la economía.

Un tema de preocupación es la desaceleración del gasto en inversión y su impacto en la evolución del producto interno bruto. Es muy importante que haya menos incertidumbre, que haya una buena confianza en el marco macroeconómico del país, para que la inversión crezca a un ritmo más rápido.

La expectativa de un mayor crecimiento respecto del esperado a inicios del año no está exenta de riesgos, dijo Carstens en la presentación del informe trimestral del banco central.

El balance de riesgos continúa sesgado a la baja. Los eventos que podrían generar un crecimiento menor al esperado es que la incertidumbre relacionada con la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, entre México, Estados Unidos y Canadá) podría hacer que se posterguen por más tiempo inversiones, que están bastante planas; además, hay la posibilidad de medidas proteccionistas por Estados Unidos; una afectación en el flujo de remesas; y no se puede descartar turbulencia en los mercados financieros internacionales, apuntó.

En cambio, el pronóstico de crecimiento podría mejorar si hay una exitosa renegociación del TLCAN; si las reformas económicas se llevan al terreno de la práctica de manera ágil y oportuna; el consumo se mantiene dinámico y las remesas aumentan.

La creación de empleo en la economía viene bastante bien, aseguró Carstens. Así, anticipó que este año serán generadas entre 650 mil y 750 mil plazas en el sector formal. Se trata de un universo superior en 70 mil puestos de trabajo respecto de los previstos en el informe del trimestre precedente.

El incremento en los niveles de empleo no han generado, por ahora, presiones inflacionarias, añadió Carstens.

“No obstante las condiciones actuales en el mercado laboral, no parecerían percibirse presiones sobre los salarios, toda vez que las remuneraciones medias reales (descontado el efecto de inflación) se han reducido.

Bienvenidos, mejores salarios

Carstens fue interrogado respecto del efecto que tendría, en caso de concretarse, un aumento de los salarios mínimos este año, como ha sido propuesto por algunos políticos y dirigentes empresariales.

En términos generales, y no me refiero sólo al salario mínimo, al Banco de México le gustaría que todos los trabajadores tuvieran un mayor ingreso, que la masa salarial se incremente. Lo relevante es que el aumento en el ingreso sea sostenible y acelerado y para eso es necesario impulsar la productividad y competitividad del país. Y eso es en el mediano y largo plazos, sin por esto implicar que no son importantes los salarios mínimos. Pero lo más importante es que la economía sea más productiva y competitiva, que es lo esencial para que la masa salarial vaya aumentando.

La de este miércoles fue la primera revisión al alza en el pronóstico del PIB de este año, desde que el banco central publicó su primera previsión, en noviembre de 2015. En ese entonces, consideró que la economía mexicana repuntaría entre 3 y 4 por ciento en 2017.

A partir de entonces, cada trimestre que siguió fue ajustado a la baja: a un rango de entre 2.5 y 3.5 por ciento en marzo de 2016; entre 2.3 y 3.3 por ciento, en mayo del año pasado; luego, la ubicó entre 2 y 3 por ciento, para volver a bajarla, en noviembre, a 1.5-2.5 por ciento; y en marzo la situó entre 1.3 y 2.3 por ciento.