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Luis Pérez Meza fue cantante, actor y autor de El Barzón; la Lotería Nacional emitirá billete

Rescatan la memoria de El trovador del campo, a 100 años de su nacimiento
Foto
En foto de archivo, proporcionada por Elisa Pérez, hija del compositor sinaloense, éste aparece con sombrero en los estudios de la XEW, al lado de las Hermanas Huerta y los Hermanos Michel
 
Periódico La Jornada
Jueves 25 de mayo de 2017, p. a12

El centenario de nacimiento de Luis Pérez Meza, mejor conocido como El trovador del campo, ha sido objeto de reconocimientos que en vida se le regatearon. Así, la Lotería Nacional, en su sorteo especial del 28 de mayo, celebrará al cantante sinaloense con una efigie en los billetes.

Pérez Meza nació el 22 de mayo en Cosalá, Sinaloa, en el rancho La Rastra, y desde adolescente le dio por el canto mientras trabajaba en una mina cercana a su pueblo.

A la par del canto cultivó otra de sus aficiones, el boxeo, y con esta combinación recorrió gran parte del litoral del Pacífico mexicano, incluso llegando a internar en territorio estadunidense.

A mediados de la década de los 40 llegó a la capital para educar su bien timbrada voz, con la profesora Beatriz Pizzani, y luego formó parte del Cuarteto Metropolitano, agrupación de Felipe Bermejo.

En la XEW

Entró a la radio, a la XEW, y ahí alguien le endilgó el sobrenombre de El trovador del campo. Actuó en programas musicales en los que prevalecía la canción vernácula. Grabó con mariachi y la tradicional tambora de su tierra natal. Los ejecutivos de la disquera Columbia, sello en el que grabó gran parte de su repertorio, lo enfocaron más a éste género, pues argumentaron que su voz era idónea. En esta fase fue el cantante de la banda La Costeña, de Ramón López Alvarado, agrupación que lo escoltó durante 15 años.

Precisamente, su voz y su aspecto campirano le abrieron también las puertas del cine, donde alternó con otro grande, Jorge Negrete, en películas como Allá en el Rancho Grande y Juan Charrasqueado, en la que compartió créditos con Pedro Armendáriz y Miroslava.

Incursionó también en la composición, y en esta faceta su opus más conocido es El Barzón, considerado precursor de la canción de protesta anti establishment de las décadas de los 60 y 70, el cual hizo popular una paisana suya, Amparo Ochoa.

Conocido de gente del espectáculo en Estados Unidos, formó parte de las caravanas artísticas que iban a entretener a los soldados en el teatro de acciones del Pacífico, y así cantó para la milicia, que incluía un buen número de mexicanos en Filipinas.

Su fama llegó hasta España y ahí lo conocieron como La voz de oro de Méjico.

No se dedicó exclusivamente a la canción ranchera, sino también tocó temas urbanos como los de Chava Flores .

Sus interpretaciones de música del considerado repertorio de oro de los compositores mexicanos, como La Rondalla, Dime que sí; de autores como Esparza Oteo, Chucho Monge y Ernesto Cortázar fueron su tarjeta de presentación en teatros de provincia.

En mayo de 1981, cuando se disponía a grabar un nuevo disco sufrió un ataque cardiaco que lo postró en cama y falleció en Guasave el 9 de junio siguiente.