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Salidas fáciles: ignorancia, engaño y cinismo
E

n un viaje realizado en esta semana a Yucatán, para inaugurar una planta productora de cerveza, el Presidente de la República declaró que su gobierno cree que la generación de riqueza, por las empresas privadas, es la mejor forma de combatir la desigualdad y la pobreza, para afirmar a continuación: Por eso mi llamado reiterado a no caer en las salidas fáciles. Con tales declaraciones el Presidente muestra su desconocimiento sobre cómo la generación de la riqueza ha tenido históricamente el efecto contrario al que él afirma: la acumulación de riqueza en unas cuantas manos y la generación de pobreza en la mayor parte de la población mediante la explotación, sobre todo cuando ésta es apoyada por el gobierno.

Con tal afirmación, el Presidente olvida o pretende olvidar también, que fue a partir de que el poder quedase en manos neoliberales en 1982 y la venta del patrimonio nacional se convirtiese en el principal objetivo de los gobiernos que se sucedieron mediante engaños y fraudes electorales, que el número de familias en situación de pobreza se haya cuadruplicado en un lapso de 35 años. Hoy México es un país sumido en una cadena de crisis interminable, causada por la corrupción, la incapacidad y la irresponsabilidad de todos esos gobernantes, incluido él mismo, a lo cual se suma hoy su ignorancia y desprecio por el pueblo que gobierna, encerrado en su corte versallesca, desconociendo la tragedia de pobreza, injusticia e inseguridad en la que vive nuestro país, en buena parte incrementada por él, al permitir que sus amigos, ayer gobernantes y hoy prófugos o presos, desmantelaran las instituciones para satisfacer las necesidades de abundancia que en su locura creyeron merecer. Por ello sus lamentables declaraciones sólo pueden ser recibidas como muestras de engaño y de cinismo, como salidas fáciles para explicar los problemas nacionales.

¿Cómo se puede pretender que siguiendo por el mismo camino de 40 años de gobiernos neoliberales nuestro país y su pueblo puedan lograr el cambio que necesitamos? Ciertamente la salida no será fácil, porque tendremos que luchar contra él y contra los intereses que representa; deseamos lograrlo mediante un proceso pacífico por la vía electoral y el primer paso para ello lo representan las elecciones del estado de México, en las que su partido habrá de ser derrotado, pese a sus intentos de nuevos engaños, de compra de votos y utilización de partidos creados con el fin de dividir a la población.

Para que el crecimiento de la riqueza en un país se traduzca en beneficios palpables para toda la población y en reducción real de la desigualdad y la injusticia, hace falta un gobierno esencialmente distinto y contrario a los que hemos sufrido los mexicanos durante las cuatro décadas anteriores; el mejor ejemplo que hoy viene a mi mente de un gobierno comprometido con su pueblo es el del presidente Franklin Roosevelt, que mediante el ejercicio de una política contraria a la ejercida por el actual gobierno mexicano logró superar la crisis de la gran depresión de 1929, en la que estaba sumido el pueblo estadunidense, aplicando medidas contrarias a la especulación y al trato preferencial a las grandes empresas, evitando la explotación de los trabajadores y sus familias, por parte de esas firmas y de los bancos. Las críticas a ese gobierno y a su presidente fueron muchas, tachando a éste de traidor y de seguidor del comunismo, aunque nadie se refirió a él como populista en cuanto el término no se había puesto de moda; sus resultados sin embargo, fueron el mayor crecimiento económico de Estados Unidos en muchas décadas, colocando a ese país como la primera potencia mundial, con un índice de disminución de su pobreza que no ha tenido paralelo en la historia.

Hoy México necesita un cambio de esas dimensiones y éste no puede venir de quienes sin autocrítica alguna pretenden continuar el modelo neoliberal que sólo pobreza, pérdida de soberanía, corrupción y muerte han dejado al país, para ello la única opción real que tenemos en el presente está conformada por Andrés Manuel López Obrador y por el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), creado por él con el apoyo de un grupo de seguidores que han logrado posicionarlo en la mayor parte del país.

Ahora la prueba de fuego está en las próximas elecciones en el estado de México en cuanto bastión del grupo que ostentándose como líderes del Partido Revolucionario Institucional, han traicionado la ideología y los principios de ese partido, emanados de la Revolución Mexicana de 1910, utilizándolo como membrete para imponer sus intereses.

Luego del fraude electoral de 1988, en el que no fue sólo agraviado Cuauhtémoc Cárdenas, porque también lo fuimos todos los mexicanos, las derrotas de 1994 y de 2000 fueron también nuestras, por haber caído en el engaño y haberle dado el apoyo que era entonces necesario a un candidato diferente, pues México sería hoy indiscutiblemente un país distinto y mejor que el que tenemos. López Obrador y Morena constituyen ahora la única opción real para rescatar a México, por ello una victoria de Morena en las elecciones del estado de México, tendrá sin duda una importancia histórica no sólo para ese estado, sino para el país entero. Hace 17 años, el pueblo de México, engañado, le dio su voto a Vicente Fox, quien hablaba de un cambio para sacar al PRI de Los Pinos, 12 años después ese mismo personaje tomó parte en la confabulación para que el nuevo PRI regresara al poder. Con López Obrador ello no sucederá; por el contrario, todo lo que ese partido representa, estará sometido a juicio y depositado en el basurero de la historia.

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