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No sé cómo soy, pero sé qué es ser mujer en una sociedad machista, dijo a La Jornada en 2003

Falleció Margarita Isabel, actriz comprometida y de izquierda

Murió de enfisema a los 75 años

Actuó en más de 30 películas, e hizo teatro, radio y televisión

Participó de manera activa en el movimiento estudiantil de 1968

La democracia sólo sirve para que en las próximas elecciones gane el que tenga más dinero, consideraba

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Margarita Isabel comenzó su carrera en el cine a finales de los años 60. En la imagen, junto a su hijo, el también actor, Mario Iván MartínezFoto Notimex
 
Periódico La Jornada
Martes 11 de abril de 2017, p. 9

La reconocida actriz de teatro, cine y televisión, Margarita Isabel (Ciudad de México, 1943), falleció el domingo pasado a los 75 años en Cuernavaca, debido a un efisema que le provocó complicaciones respiratorias.

Margarita Isabel también se desempeñó como activista social, periodista, maestra y directora escénica. Se consideraba a sí misma como una mujer comprometida y de izquierda.

Participó de manera activa en el movimiento estudiantil de 1968. Su testimonio sobre los trágicos sucesos del 2 de octubre son parte del libro La noche de Tlatelolco, escrito por Elena Poniatowska, Premio Cervantes 2014.

“No sé cómo soy, no me entiendo, pero sé qué es ser mujer en una sociedad machista y patriarcal, en la que una pertenece a todos menos a una misma. Por eso tal vez muchos somos actores y actrices: cuando actúas sabes quién eres, cuáles son tus necesidades, tus miedos, tus vicios de conducta y tus virtudes; adquieres seguridad para interpretar, para pararte en el escenario, pero luego vuelves a ser un ser inseguro, porque no sabes qué ni quién eres.

Todo me da inseguridad... la gente. No parece, ¿verdad? Soy muy confiada, creo en las personas, hasta que me traicionan. No practico ninguna religión; creo en el ser humano, respondió la actriz en una entrevista realizada por este diario (La Jornada, 20-VIII-2003), en la que evocó su juventud y sus primeros estudios teatrales, su pensamiento feminista y su compromiso político-social.

Ser feminista sin saber

“Me encantaría renacer, pero con la experiencia de ahora. Tuve una infancia muy triste y una adolescencia encerrada en un convento; mi mamá me metió al Instituto Social Femenino de Puebla. Quería ser monja y consagrarme a Dios, pero en el convento me decepcionaron. Ya desde entonces era feminista sin saberlo. Les molestaba mucho que cuestionara por qué las mujeres no podíamos ser sacerdotisas en la Iglesia católica, o por qué no se podían casar los sacerdotes ni las monjas. A casi todo respondían que era dogma. Las interrogaba hasta que les llegaba a la tablita de los merengues, las tenía hartas.

No tuve una juventud libre porque me casé cuando salí del convento, a los 18 años.

En la academia de Seki Sano, quien la calificó como mejor actriz de su generación, conoció al papá de sus hijos, Mario Iván Martínez Ortega, de quien se divorció para ser actriz, porque él nunca estuvo de acuerdo.

Entre sus maestros reconoce a José Solé, Héctor Mendoza, Soledad Ruiz y el propio Seki Sano.

Respecto de su compromiso político y social respondió entonces: “Las circunstancias me fueron empujando. Antes de 68 creía que en México todos éramos muy felices, que todo estaba muy bien, aunque cuando me casé ya me había despertado cierta inquietud lo que escuchaba de mi marido, quien oía en onda corta los discursos de Fidel Castro. Pero realmente cuando me empezó a caer el veinte de la realidad de mi país fue cuando vivimos el 68.

Que PRI y PAN se unan, mi mayor temor

“Estaba convencida de que el que ostenta el poder no lo va a ceder por las buenas. Muchos jóvenes de esa época, al ver la reacción brutal e intransigente del gobierno, llegamos a pensar que lo único que quedaba era la revolución, la lucha armada, la guerrilla.

“En 1968 nos detuvieron varias veces por repartir volantes y hacer pintas; teníamos nuestra célula y nos sentíamos orgullosas. Éramos chavas de teatro, como Ana Ofelia Murguía, Félida Medina y María Alicia Martínez Medrano, entre otras.

“No creo en la democracia como es ahora; para lo único que sirve es para que en las próximas elecciones gane el que tenga más dinero, pues comprará buena mercadotecnia. Me ofende el gasto multimillonario en las campañas. Es una inmoralidad lo que ganan los secretarios de Estado o algunos presidentes municipales.

“Lo que más miedo me da es que prevalezcan las injusticias brutales en mi país y que la izquierda no pueda crecer lo suficiente para cambiar las cosas. Todos los días que leo La Jornada me da miedo pensar que se van a unir PRI y PAN, y que van a privatizar Pemex, y eso me preocupa más que cualquier cosa que pueda pasar en mi vida personal.”

En los años 70, Margarita Isabel fue locutora y productora; condujo el programa Ellas en el Mundo, en el entonces Canal 13.

Los últimos 10 años estuvo retirada de la vida artística en su casa de Cuernavaca, Morelos, donde se refugió y se dedicó a la escritura, la jardinería y como productora en algunos proyectos con su hijo, Mario Iván Martínez.

Debutó con el personaje de Titania en la obra Sueño de una noche de verano, de William Shakesperare, con la dirección de José Solé (1929-2017).

Margarita Isabel comenzó su carrera en el cine a finales de los años 60, y consolidó su trayectoria en las décadas posteriores.

Entre las más de 30 cintas en las que participó están Los recuerdos del provenir (1969), Los meses y los días (1973), La otra virginidad (1975), María de mi corazón (1973), Danzón (1991), Como agua para chocolate (1992), Cronos (1993), Dos crímenes (1995), Mujeres insumisas (1995), ¡Que vivan los muertos! (1998), La hija del caníbal (2003) y Dame tu cuerpo (2003), entre otras.

Para la pantalla grande trabajó bajo la dirección de realizadores como Arturo Ripstein, Jaime Humberto Hermosillo, Alfonso Arau, Guillermo del Toro, Antonio Serrano y Roberto Sneider.

En cine fue distinguida en varias ocasiones con los premios Ariel y Diosa de Plata.

Participó en distintas y exitosas series televisivas, puestas en escena y telenovelas. Margarita Isabel fue pareja durante una década del actor Armando Palomo, quien ahora es Libertad.

En las redes sociales, colegas, amigos y familiares despidieron a la reconocida actriz mexicana con mensajes de afecto y cariño.