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Es la distinción más grande que me pudo dar mi estado, expresó

Ignacio Solares recibe doctorado honoris causa de la UACh
 
Periódico La Jornada
Domingo 27 de noviembre de 2016, p. 6

El escritor, dramaturgo y académico Ignacio Solares (ciudad Juárez, 1945) fue reconocido con el doctor honoris causa de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACh), reconocimiento que recibirá el próximo 6 de diciembre.

Esta es la distinción más grande que me pudo dar mi estado, porque ante todo soy un chihuahuense universitario, afirmó Solares.

El nombramiento fue aprobado por unanimidad durante la sesión del Consejo Universitario donde se aprobó que éste se entregue el 6 de diciembre, en el contexto de la ceremonia conmemorativa del 62 aniversario de la fundación de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Ignacio Solares ha dejado una gran huella cultural a lo largo de su prolífica carrera, por lo que se hace acreedor a este reconocimiento de la comunidad universitaria, como muestra del valor otorgado a su noble labor al servicio de la cultura, se determinó en la sesión en que fue sometida la propuesta a votación.

Esta distinción, expresó Solares, significa la reafirmación de su identidad como nativo de esa entidad, donde obtuvo las bases más sólidas de su preparación académica y la experiencia personal que marcaron sus inicios como escritor. Yo no reconozco más patria que mi infancia, subrayó Solares.

La magia de los rarámuri

El autor comenzó su educación básica en Ciudad Juárez. A la edad de los 12 años emigró a la capital para estudiar en el Colegio Regional de los Jesuitas, donde concluyó los estudios de secundaria y preparatoria.

Los jesuitas han sido para mí los grandes maestros que he tenido en mi vida, me dieron todas las bases de mi literatura, filosofía y desarrollo espiritual.

De hecho, recordó que en varias ocasiones lo llevaron a la sierra Tarahumara a convivir con los indígenas, experiencia que marcó su vida. Creo que ahí me hice escritor, pero además algo más importante: me hice un ser humano más íntegro.

Foto
Ignacio Solares en septiembre pasadoFoto Marco Peláez

Solares tiene una novela dedicada a la sierra Tarahumara, la cual, reconoció, es su preferida, porque en ella narra lo que vivió: “Es la magia de los rarámuri, la sierra, los sacerdotes y sobre todo el aprendizaje del sacerdote Ver Kampler.

Estoy marcado por mi estado, para mí es una forma de identidad; no entendería mi personalidad, mi religión y mi profesión de escritor sin Chihuahua.

El académico también se dijo orgulloso de haber pertenecido al grupo de intelectuales y artistas que en algún momento fueron llamados el cártel de Chihuahua, integrado por Sebastián, el escultor y pintor; el dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda; Carlos Montemayor, José Fuentes Mares, Joaquín Armando Chacón y Benjamín Domínguez.

Todos han hecho grandes aportes a la cultura, sin dejar de mencionar a Ignacio Solares.

Ignacio Solares estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México y ha sido profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la misma casa de estudios; coordinador de Difusión Cultural; director de literatura, teatro y danza, y director de la Revista de la Universidad de México; además, fue director del suplemento La Cultura en México de la revista Siempre!, entre otros.

También ha sido ganador de infinidad de premios y reconocimientos, y gran parte de su obra ha sido traducida al inglés.

Entre sus obras teatrales destacan El jefe máximo (1991), Desenlace (1992), El problema es otro (1992), El gran lector (1993), Infidencias (1994), Tríptico (1994), La flor amenazada (1995), Los mochos (1996), La vida empieza mañana (1996), La moneda de oro. ¿Freud o Jung? (2002) y Si buscas la paz, prepárate para la guerra (2003).