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El realizador recibió la Medalla Cineteca Nacional; le rinden tributo con retrospectiva

El cine es el oficio de aprender, dice el argentino Adolfo Aristarain

Agradeció la distinción, que me enorgullece mucho, señala

Estará en las funciones para compartir sus experiencias con el público, que reacciona de la misma manera en cualquier país

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Adolfo Aristarain y Juan Diego Botto, en un fotograma de Martín (Hache)Foto cortesía de la Cineteca
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El realizadorFoto cortesía de la Cineteca
 
Periódico La Jornada
Miércoles 26 de octubre de 2016, p. 9

Si podemos estirar la vida un poquito, ¡qué mejor!, expresó ayer en entrevista el cineasta Adolfo Aristarain, poco antes de recibir la Medalla Cineteca Nacional 2016, distinción que agradeció porque me enorgullece mucho, así como la retrospectiva de algunas de mis películas.

Luego de la ceremonia de entrega de la presea, encabezada por Alejandro Pelayo, director de la Cineteca, se proyectó Un lugar en el mundo.

El director argentino es el tercero en recibir este reconocimiento, instituido en 2015, año en que fue otorgada a Costa-Gavras y Atom Egoyan. El homenaje incluye una retrospectiva de su obra, que tendrá lugar en la sala 9, desde este 25 de octubre al 6 de noviembre.

Asistente de producción en un sinfín de producciones argentinas y europeas, talentoso autor del género policiaco y cinéfilo enamorado de los grandes representantes del cine clásico estadunidense, Aristarain ha demostrado, mediante cada uno de sus proyectos, un grado de compromiso admirable con el oficio del séptimo arte.

Por contar con una idea comprensiva de distintas áreas de la factura cinematográfica y la habilidad de revalorar las tendencias de Hollywood para hacerlas pertinentes a la tierra latinoamericana, el cineasta fue galardonado con la Medalla Cineteca Nacional.

A la cita con La Jornada, Aristarain, de 72 años, llegó tras bajar por la rampa para fumar. Subió sin problemas, tomó aire y demostró que hay fuerza para lo que sigue. Ya prepara su nuevo filme, que tratará sobre el amor a destiempo.

Ha trabajado en la industria desde mediados de los años 60, cuando decidió llevar su cinefilia a la práctica y desempeñarse como asistente de producción. Su labor lo llevó a Europa, donde llegó a asistir a Sergio Leone en la célebre cinta de vaqueros Érase una vez en el Oeste (C’era una volta il West, 1968), una década antes de empezar su trayectoria como realizador.

La ceremonia de premiación significa también el arranque de una retrospectiva dedicada a su filmografía; se proyectarán, en formato analógico de 35 mm, 10 de sus largometrajes, así como los ocho episodios de la serie que dirigió para Televisión Española en 1986: Pepe Carvalho, detective emblemático de las novelas policiacas de Manuel Vázquez Montalbán. Las funciones contarán con la presencia de Aristarain, quien compartirá opiniones para aprovechar el acercamiento que pocas veces ha tenido con el auditorio de México. Mi experiencia con los mexicanos es mínima, pero el público reacciona de la misma manera en cualquier país. Es muy raro, pero es así, comentó.

En la función inaugural se exhibió Un lugar en el mundo (1992), que quizá sea la más exitosa de su carrera y que surgió después de una racha de proyectos fallidos en plena crisis financiera. Es una emotiva historia a la manera del cine bucólico de John Ford que recibió el Goya a la mejor película extranjera de habla hispana y la Concha de Oro en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Crítica social

Desde su opera prima, La parte del león (1978), se aprecian las características que distinguen su obra, como las convenciones del cine policiaco de Hollywood, la crítica social y la participación del actor bonaerense Julio de Grazia. Sus trabajos más comerciales fueron hechos en colaboración con el sello discográfico Microfón y la casa productora Aries, que realizaban comedias románticas tituladas ... del amor. La playa del amor y La discoteca del amor demostraron la versatilidad del cineasta al tratar de incorporar sus temas y referencias cinematográficas favoritas a un formato musical completamente popular.

Otras son Tiempo de revancha (1981), drama sobre un sindicalista resentido que intenta fingir un accidente para cobrar la indemnización a la compañía minera en que trabaja, y Últimos días de la víctima (1982).

En 1997 cambió a la temática intimista que caracterizó a la etapa tardía de su producción. Martín (Hache) es una observación de la soledad de un adolescente que, motivado por una experiencia cercana a la muerte, se muda con su padre a Madrid.

En Lugares comunes (2002) recurrió a cuestionamientos similares, pero los ilustró por medio de una pareja madura que se ve obligada a cambiar de hábitos y rutinas cuando al marido le anticipan su jubilación por un recorte de personal. El guión está basado en la autobiografía de su primo, Lorenzo F. Aristarain, y la relación del matrimonio protagonista está inspirada en el mismo director y su esposa.

Por último, la retrospectiva incluirá su obra más reciente, Roma (2004), en la que volcó sus reflexiones humanísticas hacia un viejo escritor que contrata a un joven para terminar de escribir sus memorias.

Con la distinción, ¡uf!, y que encima te den una medalla me parece bárbaro. Se considera mi obra, desde 1978 hasta 2004. Para mí, el cine es, fundamentalmente, contar una historia, tener el oficio de aprender y, citando lo que decía Pío Baroja sobre la literatura, que lo que uno hace entretenga y se entienda. A partir de ahí se puede hacer lo que se quiera.

Dijo que no es muy bueno para los discursos y que una vez preparó uno de unas 10 cuartillas. Cuando iba a leerlo el viento voló las hojas.