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La conferencia del doctor Oveja invita a hablar del tema sin miedo, dice Emmanuel Márquez

Explican con teatro qué pasa en el cerebro de un niño que padece déficit de atención

Se basa en un libro del neurólogo mexicano Guillermo van Wielink Meade, cuyas teorías desaprueban la medicación en pequeños

Hoy se estrena en el Foro Cultural Azcapotzalco

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La obra es multidisciplinaria y está a cargo de la compañía Figurat, la cual da información con base científica de manera divertida e invita a la gente, sin decirlo, a pedir ayudaFoto Marco Peláez
 
Periódico La Jornada
Sábado 3 de septiembre de 2016, p. 8

Ser normal. ¿Qué significa ser normal? No existe la normalidad, existen diferentes maneras de aprender, subraya Mercedes Gómez Benet, quien adaptó el libro José Oveja, duendes de un niño con déficit de atención, escrito por el neurólogo mexicano Guillermo van Wielink Meade, para convertirlo en obra de teatro para niños, jóvenes y adultos.

La puesta en escena con actores y títeres se llama La conferencia del doctor Oveja y se estrena hoy.

En ella ponen sobre el escenario el tema del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) –aunque también puede presentarse sin hiperactividad. Entre 5 y 10 por ciento de los niños mexicanos tienen déficit de atención, de acuerdo con cifras proporcionadas por el doctor Van Wielink a la dramaturga. Hace unos meses, un estudio determinó que 5 por ciento de los adultos mexicanos también lo padecen.

La moraleja de la obra y del libro es que es posible vivir con esta condición, y que no se alarmen, dijo Emmanuel Márquez, director de la puesta en escena.

La conferencia del doctor Oveja, a cargo de la compañía Figurat, comienza cuando José Oveja, ya convertido en doctor, tiene que preparar una charla para explicar qué es el déficit de atención y empieza a recordar su niñez y lo difícil que le resultaba concentrarse; en esos recuerdos lo acompañan monstruos, hadas y artefactos que cuando era niño iban con él a todos lados. Así, poco a poco, encuentra la forma de explicar ahora qué es dicho padecimiento. Los recursos para montar la obra se obtuvieron por medio de la plataforma Fondeadora.

El doctor Van Wielink escribió el libro para explicar a los papás y a los maestros de manera no científica qué es este síndrome y lo que sucede en el cerebro de un niño que lo padece. Es un libro con mucha información; fue un bonito reto reducirlo a guión teatral, explica Mercedes, arpista y profesora en el Conservatorio Nacional. La idea de hacerlo así fue de él. Me buscó para que hiciera la adaptación pensando que sería mucho más entendible que una conferencia científica. Explicarlo con las grandes cualidades que tiene el teatro.

Pese a todos los avances en la medicina, aún existen prejuicios contra esta enfermedad o cualquier otra relacionada con el cerebro y los procesos mentales. Para eso es esta puesta, para entender qué pasa y no tener miedo a hablar de ella y buscar ayuda.

“Una de las cosas que sostiene el doctor, de la cual partimos, es que hay exceso de Ritalin: lo que antes se curaba con una nalgada ahora es con medicamento. Hay un exceso de niños que son sobremedicados desde muy chiquitos, porque se impone el estándar de cómo ser niño. Se cree que si el niño es anormal, hay que medicarlo, en lugar de corregirlo, de darle una oportunidad: si es un niño que prefiere el arte, nada, es ¡zas! el Ritalin y a estabilizarlo.

Eso es un poco de lo que habla el doctor Van Wielink: que no tenemos que ponernos a estabilizar niños, ni a hacerlos buenos, iguales, es más bien trabajar en el desarrollo de cada uno. Él está en contra de medicar tanto a los niños. El discurso es ese: aceptarlos. Son latosos, chingan todo el día, tienen imaginación, te cambian el juego, a veces no pueden dormir. Es un niño, no lo drogues, escúchalo, dale lo que necesita.

Lo que necesitan, añade Gómez Benet, “son terapias para que aprendan a concentrarse, repetir ciertas rutinas, tener estrategias para aterrizar la concentración. Eso lo vemos los maestros en el conservatorio, cada alumno es completamente diferente: unos son más sensoriales, otros hiperquinéticos, otros racionales y te tienes que adaptar, porque quieres que avancen en su aprendizaje, pero tienes que ir probando.

Para todos ha sido interesante estar en contacto con un científico. Es lo bonito de los equipos interdisciplinarios, porque cada quien aporta desde su materia: el lenguaje, la iluminación, la música, la dirección, los títeres. Esta obra es un trabajo enriquecido por muchos.

Emociones como materia prima

A final de cuentas eso es el teatro: las emociones como materia prima, subraya la arpista y tercia el director: “A los niños hay que brindarles opciones donde se hable de sus problemas. Ya están hasta la madre de haditas, unicornios voladores y princesitas, más bien ya la onda, lo que quieren, es ir al teatro a que hablen de ellos. Aquí lo que queremos es una idea de ponerles un tema a los papás y que hablen entre ellos, si el niño ve esto y dice: ‘es que yo soy así’ es dar otra opción a estos trastornos”.

Obras de teatro así ayudan también a los padres a identificar el trastorno. Hay padres que no saben que sus hijos tienen este padecimiento y entonces van con seis sicólogos diferentes que les dicen seis cosas diferentes. Aquí damos información con base científica de manera divertida e invitando a la gente, sin decírselo tal cual, a no tener miedo a pedir ayuda y a hablar del tema. Esa es una constante que se presenta en muchas de las obras que hace Figurat: dar información y que no tengan miedo a decir: tengo un enfermo mental en la familia o un hijo al que le cuesta más trabajo la escuela, cualquier cosa; se trata de comunicarlo, de buscar ayuda y compartirlo.

En la conferencia del doctor Oveja participan también Tenzing Ortega en el diseño de escenografía y títeres, la música es de Manuel Sosa, la elaboración de títeres es de Héctor Patiño, los productores ejecutivos son Felipe de Jesús Huerta y Karina Miranda, quien también actúa al lado de Omar Esquina y Axel Castro.

La obra se estrena hoy a las 12 horas y se presentará el domingo 4 a las 17 horas en el Foro Cultural Azcapotzalco (Cuitláhuac s/n, colonia Liberación). El 7 de septiembre habrá una función en el Conservatorio Nacional de Música a las 16 horas y después en Chihuahua el día 13. Todas las funciones son gratuitas.