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Remozada, la sala dedicada al país del sol naciente reabre en el Museo de las Culturas

Ofrecen un recorrido por el legado de la civilización japonesa al mundo
 
Periódico La Jornada
Sábado 6 de agosto de 2016, p. 8

La sala Japón: la tierra del sol naciente, del Museo Nacional de las Culturas, fue reabierta el pasado jueves al público luego de ser sometida a un proceso de remodelación y renovación.

Articulado con 120 piezas, entre originales y reproducciones, el nuevo discurso museográfico ofrece una perspectiva general de las manifestaciones artísticas y las aportaciones tradicionales que ese pueblo ha legado al mundo.

También pone de relieve la profunda importancia de la cultura para los habitantes de esa nación, así como el respeto que profesan por sus costumbres y tradiciones, lo que les ha permitido alcanzar un alto grado de civilización y reponerse de varias adversidades, como guerras y desastres naturales.

Así lo comentó la antropóloga Silvia Seligson, responsable de la curaduría de la sala, quien destacó que gran parte de la fortaleza y la riqueza del pueblo japonés está cimentada en el respeto y la preservación de esos valores y tradiciones.

Detrás de cada uno de los objetos exhibidos está la transmisión de valores que se siguen conservando y que tanto han contribuido al comportamiento de los japoneses ante desastres naturales; por ejemplo, la solidaridad, la responsabilidad, la diligencia, la paciencia y la disciplina, explicó la investigadora.

En esta nueva época, la sala está dividida en cuatro secciones, en las cuales se distribuyen piezas de diversa índole y delicada belleza, como máscaras, vestidos, títeres, grabados, pinturas, objetos de cerámica, armas, biombos y figuras antropomorfas y zoomorfas en miniatura.

Destaca la armadura original de un samurái del siglo XVIII, compuesta por láminas de hierro laqueadas, unidas por cordones de seda, que fue donada por el gobierno japonés a Porfirio Díaz con motivo del centenario de la Independencia de México.

También, un altar utilizado en la fiesta del tango no sekku, Día de los Niños, que se celebra el 5 de mayo con la finalidad de transmitir el ejemplar comportamiento del samurái a los infantes, que a los cinco años de edad recibían de su padre el sable que usarían a partir de los 15.

El primer núcleo temático está dedicado a la concepción de la muerte y los ritos funerarios.

Al respecto, Silvia Seligson dijo que, según las creencias tradicionales en Japón, al morir el alma deja el cuerpo y se mar-cha al País de la Sombra, de donde es liberada mediante rituales.

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Esta armadura original de un samurái del siglo XVIII, compuesta por láminas de hierro laqueadas, unidas por cordones de seda, que fue donada por el gobierno japonés a Porfirio Díaz con motivo del centenario de la Independencia de México, destaca en la exposición que se puede visitar de martes a domingo, de 10 a 17 horas, en el recinto de Moneda 13, Centro HistóricoFoto José Antonio López
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En esta nueva época, la Sala Japón del Museo Nacional de las Culturas está dividida en cuatro secciones, en las cuales se distribuyen piezas de diversa índole y delicada belleza. Asimismo, se pone de relieve la profunda importancia de la cultura para los habitantes de ese país, así como el respeto que profesan por sus costumbres y tradiciones, explicó la antropóloga Silvia Seligson, responsable de la curaduría de ese espacio remodelado. En las imágenes, obras incluidas en la exposiciónFoto José Antonio López

La siguiente sección es Influencia china, en la que se aborda el florecimiento de los centros de poder y cultura. Al carecer de escritura propia, Japón adoptó la china. Más tarde, durante el periodo Heian (794-1185 dC), desarrolló un alfabeto complementario con el que se impulsó una distintiva cultura llamada clásica, cuyo signo más evidente fue la creación de dos nuevos silabarios o kana.

En ese apartado también sobresale la influencia del budismo zen, originario de India, que llegó al país del sol naciente desde China y Corea, mediante actividades cotidianas, como la ceremonia del té; en las artes, como el teatro noh, y la pintura monócroma, así como en la concepción de los samuráis o servidores, guerreros que se regían por un código de comportamiento basado en valores del confucianismo, de creencias nativas y del zen, que enfatizaban austeridad, autodisciplina y meditación.

Creencias y costumbres tradicionales es el título de la tercera sección. Ahí se habla del shinto, religión nativa en la que se venera a los ancestros, a seres mitológicos e históricos y a los fenómenos naturales.

Entre otros aspectos, se recrea una ceremonia nupcial tradicional, cuyo rito esencial es el brindis denominado san-san-kudo, que significa tres veces tres intercambios de cuencos.

El recorrido concluye con la sección Aportaciones, en la que se da cuenta del legado de la cultura japonesa al mundo, como el trabajo en laca, los biombos, la xilografía y el teatro kabuki.

También estoy a cargo de las salas de China y Corea y lo que pretendo en cada una, incluyendo ahora la de Japón, es dar un enfoque comparativo, con temas similares, para que el público mexicano aprecie lo que comparten esas tres culturas del este de Asia y lo que tienen de particular. Son culturas que no pueden comprenderse aisladas, por los continuos contactos entre ellas, precisó Seligson.

(El Museo Nacional de las Culturas se ubica en Moneda 13, Centro Histórico. Abre de martes a domingo, de 10 a 17 horas, con entrada libre.)