Sociedad y Justicia
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Investigadora de la UNAM en coloquio del Cinvestav

El uso de transgénicos ha provocado que aumenten las enfermedades
 
Periódico La Jornada
Jueves 4 de agosto de 2016, p. 34

A más de 20 años de que se liberaron los transgénicos, no han sido la solución para erradicar el hambre en el mundo ni para resolver los problemas ambientales que genera la agricultura, señaló María Elena Álvarez-Buylla, investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM.

En el coloquio El maíz transgénico en su centro de origen, México: un enfoque científico y crítico, organizado por el Cinvestav, indicó que estas modificaciones genéticas en cultivos han provocado que aumenten las enfermedades, pues necesitan más fertilizantes nitrogenados y herbicidas como el glifosato, sustancia que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud es un probable cancerígeno.

El problema es que fueron diseñados para hacer ganancias, para vender y lucrar con la esperanza de que con un solo gen aislado, que sin saber cómo se iba a insertar en estas redes complejas y en cualquier ambiente, iban a poder resolver situaciones tan complicadas, expuso.

En un inicio, indicó Álvarez-Buylla se presentaron como una tecnología muy amigable con el medio ambiente, pues ya no se iban a utilizar pesticidas, y bajo ciertas condiciones y lapsos puede suceder, pero muy pronto surgieron plagas más resistentes que ahora son un problema. Se requiere en los cultivos mayores aspersiones de glifosato.

Advirtió que no se necesita cultivar transgénicos para que se expandan, pues su semilla o polen viajan y se instalan en otros terrenos fértiles. Estos casos, agregó, se han presentado en Oaxaca, Puebla, Guanajuato, Veracruz y Yucatán.

Llegan a los campos de cultivo sin que la gente los quiera o los siembre. Este es un problema ético muy profundo, al agricultor que lleva años manejando sus acervos comunales se le introduce esta tecnología sin preguntarle, violando acuerdos y convenios internacionales.

Sobre la soya transgénica, la académica dijo que es un problema gigantesco, a pesar de que no somos centro de origen y diversidad, porque implica una desertificación verde, como la que ocurrió en Argentina; daños al ambiente y la destrucción de un sistema productivo muy importante de milpa y de producción de miel.

Álvarez-Buylla lamentó que científicos reconocidos con diversos premios Nobel hayan hecho un llamado a permitir este tipo de innovación “en torno a un tema del cual ninguno de ellos sabe, porque están en áreas distintas; no había ningún agrónomo o antropólogo ni siquiera biólogos.

Me sorprende que colegas tan brillantes en sus áreas de especialidad adopten una actitud de autoridad, sentenció.