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En su libro Mujeres la autora prueba que la situación del género en el país es un constructo social

Julia Tuñón explora los moldes que han encerrado a las mexicanas en estereotipos

Con imágenes explica el proceso de las féminas desde el mundo prehispánico hasta la primera mitad del siglo XX, tanto en lo ideológico como en lo económico, dice a La Jornada

 
Periódico La Jornada
Domingo 19 de junio de 2016, p. 3

La situación de las mujeres en México no es algo natural, sino un constructo social y cultural, tal como lo demuestra la historiadora Julia Tuñón en su libro Mujeres.

El volumen forma parte de la colección Historia Ilustrada de México, coordinada por Enrique Florescano, publicada en coedición por Penguin Random House y la Secretaría de Cultura, cuyo objetivo es brindar a los lectores una oportunidad para descubrir una nueva forma de ver el patrimonio cultural del país.

Una vasta selección de imágenes, acompañadas por una breve explicación, explora las representaciones que han encerrado a las mexicanas en muy diversos estereotipos, pero también se incluye la historia que va a contracorriente.

En entrevista con La Jornada, Tuñón explica que la intención del libro es “que se vea cómo hemos sido construidas, como se van formando los conceptos de mujer, y poder ser críticos respecto de esto. Mi reto fue que las imágenes contaran la historia, explicar las situaciones básicas del proceso de las mujeres, desde el mundo prehispánico hasta la primera mitad del siglo XX, tanto en lo social, lo ideológico y lo económico.

Quise que las imágenes lo dijeran, porque éstas tienen muchísima importancia para construir nuestros imaginarios, y también explicarlas para que el lector le sacara jugo. Las imágenes están formando el conocimiento de manera medular y sabemos muy poco sobre cómo verlas, lo cual resulta en que seamos muy manipulables.

Desde las figuras que aparecen en los códices, las figurillas de barro, las estatuas, hasta fotografías, y pinturas, religiosas o laicas, se incluyen en Mujeres, libro ligero, cómodo, manejable, para irlo leyendo en el Metro, por ejemplo.

Hemos ganado mucho, hemos cobrado voz

Julia Tuñón es doctora en historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); lleva varios años trabajando el tema de la imagen de la mujer, en particular, realizó una investigación acerca de la mujer en el cine de Emilio Indio Fernández, y una historia general de las mujeres en México, un libro muy generoso, porque se ha reditado varias veces.

La historiadora considera que a lo largo de los siglos “las mujeres hemos ganado mucho, podemos advertir que hemos cobrado voz, e incluso que ya nos podemos representar a nosotras mismas. Trabajamos y somos sujetos sociales.

“Uno de los aspectos con los que juego a lo largo del libro es la tensión que ha existido siempre entre un modelo de mujer y las mujeres concretas. Tipográficamente juego con ese modelo mencionándolo en singular y en mayúsculas, pues es una idea abstracta que básicamente ha consistido en quitar a la mujer su carácter social para convertirla en una esencia de índole natural.

“Antes se suponía que, como la naturaleza, la mujer tenía que dar productos, es decir, tener hijos. Hoy ya no existe tanto esa presión, quizá por la sobrepoblación ya no es tan necesario, pero hace unos años hubo una construcción abstracta en la que la mujer queda confundida con su cuerpo y con el cuerpo reproductor, más que verla como un cuerpo para el trabajo o para el placer.

“Ese modelo se trata de aplicar a las mujeres de carne y hueso, y se crea una tensión porque las mujeres reales vamos toreando los modelitos para poder existir. Pero cuando veo hoy a algunas presentadoras del clima en televisión, con los cuerpos operados, no encuentro ninguna diferencia con aquellas que se ajustaban un corsé para domesticar el cuerpo de acuerdo a una idea, y no sé si me da horror o lástima.

En la actualidad las mujeres somos plurales, no somos iguales ni cortadas por la misma tijera, como pretende el modelo. En las mujeres concretas hay una enorme variedad, y en ese proceso de andar negociando el modelito y las posibilidades reales se ha ido construyendo otra idea de las mujeres, por el propio proceso social, pero también, hay que decirlo, por la lucha feminista, concluyó la investigadora.