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En su cumpleaños 86, la periodista agradece el homenaje que le rinde el IPN

La salvación está en los libros, a fuer de que nos lleve la trompada: La China Mendoza

En primer lugar, me falta un tequila, y en segundo, me sobra el amor, expresa la escritora

Dejan de tener raíces la educación, la bandera y el himno patrio, alerta

 
Periódico La Jornada
Miércoles 18 de mayo de 2016, p. 5

Las palabras tardaron en llegar a María Luisa La China Mendoza por la emoción del momento. Aunque sólo fue una fracción de segundos: No sé cómo voy a hablar ahora. En primer lugar, me falta un tequila, y en segundo, me sobra el amor.

Así comenzó la periodista y escritora su agradecimiento por el homenaje que le rindió ayer el Instituto Politécnico Nacional (IPN) en reconocimiento a su trayectoria y aportaciones a las letras y a la identidad cultural del país, acto que coincidió con su cumpleaños 86.

La China aprovechó su discurso para dar gracias a Dios por mantenerla con vida y el enormísimo regalo de sus perros y sus miradas angelicales; por todos sus amores, porque le dio el trapito y el remedio para estudiar, por tener las enaguas de trabajar día a día y de leer.

Acompañada por sus amigos, los escritores René Avilés Fabila, Óscar de la Borbolla, Ignacio Trejo Fuentes y Eve Gil, la autora confesó que es una mujer que ha tenido la dicha de subsistir cubierta de dones, entre ellos, en la mejor hora del día, tomar su copa de tequila y sus pedacitos de apio tronadores como huesitos.

“Escribo. Lo he hecho desde que nací, y leo con verdadera desesperación… amo la garbanza, la jícama y el queso de cabra. Leo. Vuelvo a escribir. Estoy en la orilla de la existencia, me faltan mi papá y mi mamá. Leo. No me deja Marcel Proust ni Nabokov ni mi tío don Joaquín Fernández de Lizardi. De allí me ha de venir la vocación.”

Deseo de ser amada

La China Mendoza se dijo profundamente agradecida con el IPN, no sólo por el homenaje que recibía, sino porque trabajó muchos años para la institución, y destacó que de ella han egresado importantes sabios, descubridores, constructores y la bondad del corazón.

Foto
María Luisa La China Mendoza, ayer, en el IPN ZacatencoFoto Guillermo Sologuren

El amor, uno de los temas recurrentes en su persona y literatura, también estuvo presente en su discurso: “Me la paso hablando de amor (…) El amor es el aire que respiro y eternamente sueño con él, porque lo único deseado por mí es ser amada. Por eso escribo. A mí me educaron para ver el amor de los demás, con muchos trabajos a veces juego con él y me sale más o menos bien”.

Tras asumirse medio destartalada, pero llena de amor, La China Mendoza refrendó sus más nobles sentimientos y compromiso con México y se dijo muy preocupada por lo que ocurre en el país, aunque dejó atisbos de esperanza.

Se despercude lo tricolor, lo traicionan los que están allí para servirnos; dejan de tener raíces la educación, la bandera, el himno patrio, y ya no digo el amor a los animales que lo merecen, sino a las mujeres, nosotras las inauguradoras del siglo XXI; háganme el favor, sostuvo.

La salvación está en la educación, en el estudio, en los libros, a fuer de que nos lleve la trompada. Y está en el campo de los corazones granates que me deslumbran en esta bondad.

El homenaje a María Luisa La China Mendoza se inscribe en las actividades con las que el IPN celebra su octogésimo aniversario. En el acto, se cantaron Las Mañanitas a la autora y se le obsequió un ramo de rosas, así como una chamarra deportiva emblemática de ese centro de estudios superiores.