Sociedad y Justicia
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Ese país tiene una tasa de lactancia de sólo 7.4 por ciento

Bancos de leche materna reducen mortalidad infantil en Sudáfrica

Muchas mujeres no tienen recursos para comprar alimento para sus hijos

 
Periódico La Jornada
Lunes 4 de enero de 2016, p. 34

Johannesburgo.

Patrick nació con un peso de 1.2 kilos y su salvación, según su madre, fue el banco de leche creado gracias a la generosidad de mujeres que donan para luchar contra la elevada mortalidad infantil en Sudáfrica.

Era una cuestión de vida o muerte, explica su madre, Annerleigh Bartlett. Tras el nacimiento del pequeño antes de cumplir siete meses de gestación, yo no tenía leche y la de fórmula estaba descartada, ya que puede dañar los intestinos de los prematuros. Durante las dos primeras semanas de vida, Patrick bebió el alimento donado de manera altruista por mujeres anónimas a bancos de leche materna.

El principio de estos lactarium es simple. Las mujeres se extraen leche que a continuación se redistribuye entre los bebés que lo necesitan, tras haber sido analizada y pasteurizada. Un servicio de distribución rápida garantiza el transporte de este precioso líquido.

Cada gota cuenta, se lee en la sede de la Reserva Sudafricana de Leche Materna (SABR), una amplia red de bancos que abastecen a 87 hospitales y alimentaron a 2 mil 845 niños en 2015.

“Deben alentarse los lactarium para reducir la mortalidad (...) de bebés que no pueden ser amamantados”, reconoce el ministerio de Salud.

En Sudáfrica, la segunda economía africana, las tasas de mortalidad son aún elevadas (32.8 de cada mil nacimientos en 2013) y los retrasos en el crecimiento mucho más elevados que en países con un nivel de desarrollo comparable.

Según Unicef, un niño amamantado exclusivamente tiene 14 veces más posibilidades de sobrevivir en los seis primeros meses de vida que uno alimentado con leche infantil. Y Sudáfrica presenta una tasa de lactancia muy baja (7.4 por ciento). Muchas mujeres pobres están convencidas de que los ricos dan leche infantil (artificial). Entonces, ellas hacen lo mismo, lamenta Stasha Jordan, directora de SABR.

Muchas madres sin ingresos también se ven obligadas, semanas después de haber dado a luz, a buscar trabajos durante el día, por lo que no están al lado del bebé cuando tiene ganas de comer.

Estas madres, procedentes de clases desfavorecidas, no tienen los medios para comprar leche y no alimentan suficientemente a sus hijos, explica Chantell Witten, investigadora nutricionista de la universidad sudafricana del Noroeste.

La lactancia también se ha enfrentado, hasta hace poco, a campañas agresivas de los fabricantes de leche en polvo, según Jordan. La distribución gratuita hasta 2011 de leche artificial, en el contexto de la lucha contra la transmisión del VIH de madres a hijos, tampoco ayudó a la generalización de la lactancia. En Sudáfrica, alrededor de un tercio de las madres son seropositivas.

Reticencias

Los especialistas constatan, no obstante, un cambio de mentalidad. Desde 2012 hay una ley que prohíbe la publicidad de leche en polvo en tiendas y paneles publicitarios.

Según las directrices de la Organización Mundial de la Salud, Sudáfrica anima ahora a las madres seropositivas en tratamiento de antirretrovirales a dar el pecho. Y el gobierno, consciente de la utilidad de los lactarium, está regulándolos.

Los bancos de leche y los pediatras chocan en ocasiones con las reticencias culturales o sicológicas. Nos incomodaba la idea de dar a nuestras gemelas un líquido procedente de otra persona, recuerda Pradesh Mewalala, padre de Anya y Ariana, nacidas prematuramente. Los padres finalmente aceptaron.

Patrick tiene ahora siete meses y es encantador. Su madre, una asistente contable de 39 años, consiguió finalmente darle el pecho y, además, decidió convertirse en donante de leche para el banco Milk Matters en Ciudad del Cabo. Me sentía en deuda con la institución que salvó a mi hijo, explica. Annerleigh extrajo tres litros de leche en pocos meses, cantidad suficiente para alimentar 20 bebés durante 24 horas.