Opinión
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Ciudad Perdida

Campus en el limbo

La GAM puso el terreno

La UAM debe una explicación

L

uego de aprobarse en la Cámara de Diputados el presupuesto vigente, la delegada de Gustavo A. Madero, Nora Arias, festejó que por fin los recursos que se necesitaban para construir un plantel de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) se habían conseguido y que la demarcación ofrecería a sus jóvenes un lugar para recibir educación de calidad cercano a sus casas.

El dinero era apenas suficiente: 200 millones de pesos, pero los beneficios para la gente de San Juan de Aragón, donde se ubica el terreno que la delegación dispuso para la obra, estaba más que entusiasmada. Acercar un futuro menos peligroso para sus hijos tiene un muy importante significado. La gente de Cuautepec también miraba en el proyecto una red que protegiera a las familias de la creciente desintegración que sufren día con día.

El asunto estaba resuelto. El terreno requería de los trabajos de preparación que se deben hacer para recibir la obra, y eso se hizo casi de inmediato. Los trabajadores de la GAM fueron hasta el terreno y laboraron varios días para dejar el lugar preparado para cuando se iniciaran los trabajos.

Dicen que el rector general de UAM, Salvador Vega, también se mostró feliz al saber que el proyecto que impulsó la delegada Arias, y que hasta ese momento contaba con su apoyo, recibía viento a favor y que la extensión de la escuela en Azcapotzalco se haría en los terrenos de la GAM. En fin, todos contentos con los recursos que en la Cámara de Diputados habían gestionado los diputados Miguel Alonso Raya y Fernando Cuéllar, principalmente, y que recibiría el mismo rector general.

Desde aquellos días, las reuniones entre los vecinos y las autoridades delegacionales fueron constantes. El intercambio de ideas entre Nora Arias, la delegada, y Vega, el rector, se dieron casi día con día. Pero algo sucedió. Una mañana el funcionario universitario ya no respondió a las llamadas de la delegación.

Las semanas pasaron sin que Vega, que ya había recibido el recurso público: 200 millones de pesos, hasta donde nos cuentan, decidiera establecer el acuerdo necesario para que se iniciaran los trabajos. Hoy, después de casi un año, los terrenos en San Juan de Aragón siguen en espera de la decisión de rector para que se transformen en la base de una universidad tan necesaria por aquellas colonias.

Nadie sabe qué sucedió con el rector y con los recursos. Los diputados que aprobaron los dineros para la construcción creen que tal vez descansan en las arcas de la universidad, porque, por algún motivo que desconocen los diputados, la delegada y los padres de familia, nada ha sucedido que dé idea de que la escuela será levantada en los terrenos de la Gustavo A. Madero.

Los diputados están listos para preguntar al rector: ¿Qué ha pasado con el recurso? ¿Qué ha sucedido con la construcción? ¿Se utilizaron los dineros para otras necesidades de la escuela? ¿Qué sucedió con la intención de ofrecer educación en una zona donde hace falta un ancla de ese tipo para reorientar a muchos de los jóvenes que no encuentran formas dignas de subsistencia?

Ya es hora de que las autoridades de la UAM den una explicación digna.

De pasadita

A ver, a ver: ¿cómo que entre los opositores al proyecto del corredor Chapultepec hay gente muy ligada al gobierno de la ciudad? Nos dicen que Sandy Choreño, una importante activista en contra del proyecto, trabaja en un área encargada de la protección de los derechos humanos en el DF, y que Juan Carlos Flores Aquino fue o es representante de Amalia García para algunos asuntos políticos. ¿Será tal cosa?