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Francisco Bolívar Zapata señala que ve con optimismo el futuro del área en México

Pese a la situación económica, deben mantenerse los proyectos en ciencia

Ojalá podamos llegar al 1 por ciento del PIB, pero si no, tampoco sería grave; si al final del sexenio tuviéramos 0.8 sería positivo, afirma el coordinador de CTI de la Oficina de la Presidencia

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Francisco Bolívar Zapata es pionero internacional en el campo de la biología molecular y la biotecnologíaFoto Carla Ramírez Torres
 
Periódico La Jornada
Martes 21 de julio de 2015, p. 2

Francisco Bolívar Zapata es pionero a escala internacional en el campo de la biología molecular y la biotecnología, en particular en el área del aislamiento, caracterización y manipulación de genes en microorganismos. Participó en el equipo que por primera vez en el mundo realizó la producción de insulina humana en bacterias por medio de técnicas de ingeniería genética y en la actualidad es responsable de la Coordinación de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Oficina de la Presidencia.

–Doctor Bolívar Zapata, ¿un científico con su trayectoria en la Oficina de la Presidencia?

–El espacio de la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) es extraordinariamente vital para los países. Tenemos que hacer un esfuerzo para que los apoyos a estas áreas sean cada vez más importantes, y también para respaldar a los diferentes sectores del gobierno y a los Poderes de la Unión para que sustenten las decisiones en el conocimiento, en la evidencia científica. Estamos convencidos de ello.

El hecho de que exista por primera vez un espacio a nivel de la Oficina de la Presidencia muestra que el gobierno federal, en particular el Presidente y su gabinete, está convencido de que es un sector que se debe impulsar y apoyar. Tenemos la posibilidad, a través de las funciones de la coordinación, de mantener contactos con las diferentes secretarías de Estado. Se ha designado a un subsecretario en las distintas dependencias para que la coordinación tenga los contactos como parte de su labor para recabar la información que hay en CTI en las diferentes secretarías.

Asesoría

–En los temas de los que se ocupan las secretarías de Estado, ¿qué papel tiene la asesoría científica?

–Lo primero que estamos haciendo de manera conjunta con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) es desarrollar un cuestionario sobre ciencia y tecnología mediante el cual buscamos conocer que es lo que en las actividades de esas dependencias consideran qué tiene que ver con ciencia y tecnología, según el Plan Nacional de Desarrollo y los programas sectoriales de cada una de ellas.

–Con esta información ¿qué se piensa hacer?

–Conacyt tiene, como parte de su misión y de su trabajo, organizar el Sistema de Información sobre Ciencia y Tecnología, y queremos que este sistema también incluya lo que las secretarías de Estado tienen y realizan. Por ejemplo, en el caso de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, al hacer el análisis surgió un conjunto de proyectos que tiene que ver con ciencia y tecnología, que no estaba considerado como tal. De lo que primero que nos dimos cuenta es que los recursos asignados a ellos eran del orden de 800 millones de pesos aproximadamente, que tienen que ver con ciencia y tecnología, pero no están etiquetados como tales.

Esto va a ser importante porque nos va a ayudar a tener un diagnóstico más adecuado de lo que estamos invirtiendo en CTI y también nos permitirá ver dónde hay que hacer mayores esfuerzos para enfrentar los problemas nacionales.

–En la actual administración se ha reunido en tres ocasiones el Consejo General de Ciencia y Tecnología. ¿De qué manera esto contribuye al trabajo que realiza la coordinación que usted encabeza con las secretarías de Estado?

–Contribuye en la medida en que el Presidente señala en estos espacios que la ciencia es una prioridad. Lo ha dicho, que él es cabeza del sector de ciencia y tecnología, que delega sus funciones primariamente en Conacyt, y ahora, esta nueva coordinación puede coadyuvar a coordinar los esfuerzos en un área en la que se está dando una inversión como nunca la hemos tenido.

“Aquí se observa congruencia, porque pueden hacerse muchos compromisos para la ciencia y la tecnología, pero carecen de sentido si no van acompañados de los recursos que permitan contender realmente con los problemas delicados que hay, como ocurrió con otras administraciones que han dicho que va a haber… pero no hubo. Por eso es muy importante subrayar lo que el presidente Enrique Peña Nieto y el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, han dicho sobre la importancia que la actual administración asigna a CTI. Lo ha reiterado Videgaray al decir que son áreas en las que se seguirá invirtiendo. Es inédito que un secretario de Hacienda diga esto y presida al mismo tiempo el Consejo de la Junta de Gobierno del Conacyt, lo que también implica un compromiso del Presidente y de Videgaray con estas tareas.

“El secretario de Hacienda se da cuenta de que si no tenemos una masa crítica adecuada y una inversión importante, las contribuciones que podemos hacer son muy pequeñas, porque aún somos muy pocos. Tenemos 23 mil científicos en el Sistema Nacional de Investigadores y ocupamos una de las posiciones más bajas de la OCDE en investigadores por número de habitantes. No sólo eso, también somos una comunidad con problemas de edad en algunas instituciones.

En ese sentido en esta administración ha ocurrido un hecho importante: las cátedras Conacyt para jóvenes investigadores. Se han asignado al menos 799. Son para gente joven que tiene doctorados, posdoctorados y es una convocatoria que busca favorecer a las instituciones y entidades que tienen menos avances en esas áreas.

–Estamos inmersos en fenómenos económicos que afectan al país. ¿Qué impacto pueden tener en el desarrollo científico?

–Creo que hay que ser inteligentes y buscar que los recursos se sigan canalizando a CTI. Estamos esperanzados con lo que ha dicho Videgaray sobre que seguirá habiendo un incremento, porque finalmente en el presupuesto para ciencia y tecnología estamos actualmente por debajo de 0.6 (por ciento del producto interno bruto, PIB) y esto es muy poco para las muchas necesidades que tenemos. Quisiéramos pensar –por lo que han dicho Videgaray y el Presidente en las reuniones del Consejo General y, en particular, en la pasada ceremonia de entrega de los premios de la Academia Mexicana de Ciencias– que vamos a tener recursos para seguir avanzando y para empezar a involucrar a otros actores.

Por ejemplo, la industria privada. Los empresarios tienen que desempeñar un papel más importante, y lo están empezando a hacer, aunque todavía es muy escaso. En Estados Unidos y en muchos países europeos la industria canaliza los mayores recursos para CTI. En Estados Unidos 75 por ciento de las inversiones para la investigación provienen de este sector y el gobierno aporta 25 por ciento. Aquí, en México, cuando comenzó la actual administración, era al revés.

Ajuste en el gasto

Precisó: “Cuando se vinieron abajo los precios del petróleo hubo un ajuste en el gasto, lo cual ha provocado que el Conacyt vaya más despacio; pero no sabemos muy bien cuál ha sido el efecto de este ajuste en las secretarías de Estado.

“Es una situación delicada, pues, como se ha dicho, los recursos van a ser menores. Nosotros, como tecnólogos, como científicos, tenemos que decir que los proyectos relacionados con ciencia y tecnología deben mantenerse. También nos hemos referido al análisis que realizamos junto con Conacyt y algunas secretarías de Estado, que incluye la definición de algunas áreas estratégicas.

“Me parece delicado que algunas instituciones, como los Institutos Nacionales de Salud, que hacen una labor extraordinaria, han menguado sus presupuestos. Mostramos que lo que hace este conjunto de institutos es verdaderamente de primer nivel. Sus aportaciones para la salud mexicana y mundial son muy importantes.

“Estamos insistiendo para que sus presupuestos se puedan corregir y, en particular, para que estos grupos de instituciones, incluyendo el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, tengan recursos adecuados.

“Pero también insistimos en que al menos ahora hay lo que nunca habíamos tenido: un conjunto muy importante de nuevos instrumentos en Conacyt, como las cátedras, con las que algunos de los jóvenes van a los Institutos Nacionales de Salud, la Universidad Nacional Autónoma de México o el Cinvestav, así como otros instrumentos para fortalecer la infraestructura. Es inédita la cantidad de recursos en esta área, pues se asignaron más de mil millones de pesos; se abrieron las convocatorias y de 400 millones pasamos a mil 200 millones en 2014 y un poco menos en 2015, pero esperamos que siga. Insistimos para que muchos de los trabajos que tienen que ver con ciencia y tecnología sean entendidos como parte de este compromiso del gobierno, del Presidente y del secretario de Hacienda.

Tenemos otro compromiso muy importante que también es inédito, como las convocatorias para la atención a los problemas nacionales. Tratamos de vincular a estos proyectos a investigadores de los diferentes sectores, como los Institutos Nacionales de Salud, los del área de telecomunicaciones o los que tienen que ver con energía.

–¿Ve con optimismo los próximos años para el desarrollo científico de México?

–Lo veo con optimismo y en particular insisto porque, como ha señalado Videgaray, no se trata de un gasto, sino de una inversión. Lo veo con optimismo al margen de las problemáticas que se han presentado. Ojalá podamos llegar al uno por ciento del PIB, pero si no lo logramos, tampoco sería grave. Vamos para arriba y si al final del sexenio tenemos 0.8 (por ciento del PIB), que creo es viable, es positivo; si tenemos más, qué bueno, pero si no, que siga manteniéndose el apoyo a estos nuevos instrumentos.

Algunas personas han cuestionado al gobierno, en particular a Videgaray, por los incrementos a la ciencia y la tecnología, pero se trata de gentes muy chiquitas, muy miopes; no entienden que si no hacemos un esfuerzo de ese tamaño para cambiar las cosas, no hay posibilidades de resolver nada; seguiremos comprando de las trasnacionales casi todo. La única alternativa es desarrrollar nuestras propias capacidades, que tenemos de sobra en algunas áreas del conocimiento. Estoy optimista, pues veo que vamos a seguir creciendo, quizá no todo lo que quisiéramos, pero estamos frente a una oportunidad de tener un poco más de recursos para contender con algunos de los problemas que enfrentamos.

Un vaso medio lleno

–Un presupuesto de base cero, ¿se puede ver como una oportunidad o como un riesgo?

–Tiene los dos elementos. Quisiera verlo como una oportunidad, pues va a hacer posible identificar algunos de los programas inerciales, o las actividades que se están duplicando. Creo que esa es la oportunidad. La base cero es importante, pues le da la posibilidad a la Secretaría de Hacienda de decir –como ya lo ha dicho– que ciencia y tecnología son prioridad y parte de los recursos que se puedan cortar en otros sitios se canalicen a estas áreas. Ya lo hizo el Conacyt, como parte de este esfuerzo. Hay algunos programas que se van a cancelar y está bien, pues ayudará a reorientar los recuros hacia otras áreas, por ejemplo, para atender los problemas nacionales, más para infraestructura, más para el nuevo programa de Fronteras de la Ciencia. Creo que es una gran oportunidad. Yo quisiera verlo como un vaso medio lleno.”