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Una destacada universitaria ahora enfrentará cargos en Moscú

Detienen en Turquía a 14 jóvenes rusos que iban a enrolarse en el EI
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Varvara Karaulova, de 22 años, deportista destacada y estudiante de segundo año de filosofía en la Universidad Lomonosov de Moscú, empezó a frecuentar sitios web de islamitas radicales, aprendió árabe y se cambió el nombre a Amina. El 27 de mayo tomó un vuelo a Estambul con la intención de llegar a Siria para casarse con un miliciano del Estado Islámico. Fue detenida en el intento con otros 13 jóvenes rusosFoto tomada de la cuenta de Facebook de Pavel Karaulov
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 12 de junio de 2015, p. 22

Moscú.

Mientras sólo este jueves cerca de 6 mil personas cruzaron la frontera con Turquía huyendo de las draconianas normas que impone el Estado Islámico en Siria, este misma semana 14 mujeres y hombres rusos, la mayoría jóvenes, fracasaron en su intento de adentrarse en suelo sirio de manera ilegal, al ser detenidos por los guardafronteras turcos como potenciales terroristas.

Entre estos últimos figura Varvara Karaulova, de 22 años, deportista destacada y estudiante de segundo año de filosofía en la Universidad Lomonosov de Moscú, que el pasado 27 de mayo se despidió de su madre para ir a clases y desapareció.

Desesperado, tras unos días de intensa búsqueda, su padre, Pavel Karaulov, lanzó un dramático mensaje de ayuda en las redes sociales, y la información recabada a cuenta gotas reveló una posibilidad poco imaginable para una universitaria muy aplicada y que domina varios idiomas: que había viajado a Turquía con la intención de cruzar a Siria para integrarse al Estado Islámico como esposa de algún combatiente.

Pesquisas posteriores permitieron averiguar la ruta seguida por la muchacha, que tras obtener su pasaporte tomó, el 27 de mayo, el vuelo de Aeroflot SU-2132 con destino a Estambul. Resultó toda una sorpresa para los padres, separados, que Varvara llevara meses interesándose en el aprendizaje del islam y que incluso se cubría la cabeza apenas salía de casa.

A raíz de la separación de sus padres –vivía con la madre, pero mantenía buena relación con el padre–, la joven rusa empezó a frecuentar sitios web de islamitas radicales, aprendió árabe y se cambió el nombre de Varvara por Amina.

Pavel Karaulov movió todos sus contactos en la cancillería rusa y contrató a un buen abogado para intentar impedir que la huella de su hija se perdiera en Siria. Hace unos días, las autoridades turcas la ubicaron en la ciudad fronteriza de Batman y, tras las intensas gestiones de la embajada rusa en Ankara, la recluyeron –junto con los otros 13 rusos que formaban el grupo que se preparaba para su internación ilegal en Siria– en un centro para refugiados.

Despojada de su pasaporte ruso, que entregó al intermediario que le dio la bienvenida en Estambul y la orientó sobre cómo desplazarse a la frontera, Varvara estaba dispuesta a abandonar su placentera vida en Moscú, la cual le auguraba un exitoso porvenir, para sacrificar todo por la causa del Estado Islámico y un esposo del que tenía apenas referencias por Internet.

Las reflexiones de la muchacha terminaron cuando irrumpieron en el centro para refugiados su padre y empleados de la sección consular de la embajada rusa, que exigieron su entrega.

Probablemente este jueves Varvara Karaulova regresará a Moscú con su padre, quien tratará de demostrar que su hija no es una delincuente (se le imputan, entre otras, presumibles infracciones tipificadas en los artículos 30 y 208 del Código Penal ruso, en una palabra, relacionadas con el intento de enrolarse en una formación armada ilegal), sino una víctima.

De este modo, la aventura yihadista de Varvara concluye con su posible expulsión de la universidad y una condena de cárcel, pero no tendrá el trágico final de Diana Ramazanova, de 18 años y originaria de Daguestán, que hace un año decidió viajar de turista a Turquía, donde contrajo matrimonio con Abu Edelbiyev, checheno con pasaporte noruego.

A los tres meses, los recién casados ingresaron a Siria y Edelbiyev, combatiente del Estado Islámico, murió. En los primeros días de este año, Ramazanova, embarazada, se inmoló en un atentado suicida en una comisaría policial del centro de Estambul.

No hace mucho, el director del Servicio Federal de Seguridad, Aleksandr Bortnikov, señaló que el Estado Islámico se está convirtiendo en una amenaza para la seguridad nacional de Rusia, en la medida en que incrementa su capacidad de reclutar jóvenes, y reveló que, actualmente, no menos de dos mil ciudadanos rusos, principalmente originarios del Cáucaso del norte, combaten en sus filas.