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Se duplica el riesgo con la aspiración de humo de autos o incendios al final del embarazo

Relacionan exposición a partículas finas de polución con autismo

Se cree que los contaminantes penetran las células y dañan el cerebro; la evidencia cada vez es más firme, señala epidemiólogo

La investigación de Harvard apoya estudios previos

 
Periódico La Jornada
Viernes 19 de diciembre de 2014, p. 2

Nueva York.

Los niños cuyas madres estuvieron expuestas a altos niveles de partículas finas de polución en la última etapa del embarazo tienen hasta dos veces más riesgo de desarrollar autismo que los demás niños, informaron el jueves científicos de la Escuela de Salud Pública de Harvard.

Cuanto mayor sea la exposición a partículas finas emitidas por incendios, vehículos y chimeneas industriales, mayor es el riesgo, concluyó el estudio, publicado en Environmental Health Perspectives.

Investigaciones previas también hallaron una conexión entre el autismo y la contaminación, entre ellas un estudio de 2010 que concluyó que el riesgo de autismo se duplicaba si una madre, durante su tercer trimestre, vivía cerca de una autopista.

Pero esta es la primera vez que se analiza el vínculo en Estados Unidos y brinda respaldo adicional a una posible relación, dijo Heather Volk, del Hospital Infantil de la Universidad de Carolina del Sur, quien encabezó estudios anteriores.

El diagnóstico de autismo en Estados Unidos aumentó de uno en 68 niños en 2010 (la información más reciente), desde uno en 150 en el año 2000, informaron científicos del gobierno en marzo.

Los expertos están divididos sobre cuánto del aumento refleja una mayor concientización y cuánto una mayor incidencia.

Aunque el trastorno tiene una base genética fuerte, la creciente evidencia ha llevado a los científicos a investigar también causas ambientales, ya que los genes no cambian tan rápido como para explicar el aumento.

Harvard incluyó a niños de 116 mil 430 mujeres en el Nurses’ Health Study II, que comenzó en 1989. Los investigadores recogieron información sobre dónde residían las mujeres durante su embarazo y los niveles de polución de partículas.

Luego compararon los registros prenatales de 245 niños con trastorno del espectro autista con los de mil 522 niños con un desarrollo normal, todos nacidos entre 1990 y 2002.

La comparación no mostró que hubiera una asociación entre el autismo y la polución de partículas finas antes o a comienzos del embarazo, o después del nacimiento del niño. Pero altos niveles de exposición durante el tercer trimestre duplicaban el riesgo de autismo.

La evidencia de que la exposición de una embarazada a lapolución del aire afecta el riesgo de autismo de su hijo es cada vez más firme, dijo el epidemiólogo de Harvard Marc Weisskopf, quien encabezó el estudio.

No está claro cómo pequeñas partículas pueden causar autismo, pero están cubiertas de diferentes contaminantes y penetran las células, lo que puede afectar el desarrollo del cerebro.