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Expertos de la UNAM y del INAH iluminarán el subsuelo en busca de cavidades y túneles

Practicarán tomografía eléctrica a El Castillo de Chichén Itzá

En las primeras semanas de octubre colocarán 96 electrodos y casi un kilómetro de cables alrededor de la priámide de Kukulcán, que aportarán cinco mil puntos de observación

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La tecnología que utilizarán los científicos fue desarrollada por ellos y no implica ningún daño para la estructura arqueológicaFoto Fabrizio León Diez
 
Periódico La Jornada
Jueves 25 de septiembre de 2014, p. 2

En la época mesoamericana era común que para inaugurar un edificio se colocara debajo una ofrenda con elementos simbólicos importantes. Ése podría ser el caso de la pirámide de Kukulkán, en Chichén Itzá, donde científicos universitarios realizarán una tomografía eléctrica tridimensional, en busca de cavidades o túneles en el subsuelo.

Lo anterior será posible gracias a una tecnología no convencional desarrollada por ellos y en proceso de patente.

En la segunda y tercera semanas de octubre, 96 electrodos y casi un kilómetro de cables que llevarán una corriente de dos amperes como máximo, rodearán El Castillo y arrojarán aproximadamente cinco mil puntos de observación, que permitirán ver qué hay debajo de esa pirámide, hasta 20 metros de profundidad.

El equipo está integrado por René Chávez Segura, Gerardo Cifuentes Nava y Esteban Hernández Quintero, del Instituto de Geofísica (IGf), y Andrés Tejero Andrade, de la Facultad de Ingeniería (FI), dependencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, así como por Denisse Argote Espino, subdirectora de Laboratorios y Apoyo Académico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). El grupo trabaja en el estudio del patrimonio cultural desde hace lustros, tiempo que califica de aventura espectacular.

Desde 1990 los expertos han estado presentes con sus investigaciones en Teotihuacán, los Teteles de Ocotitla o la catedral de Nuestra Señora de la Salud, en Pátzcuaro.

Para los trabajos en Chichén Itzá se cuenta con la aprobación del Consejo de Arqueología del INAH, así como con el apoyo de la delegación Yucatán de ese instituto y del arqueólogo encargado del sitio.

Con la tomografía eléctrica tridimensional, técnica no invasiva, los científicos iluminarán lo que hay debajo de la gran pirámide.

Gerardo Cifuentes explicó que cuentan con un instrumento de última generación, denominado SySCAL-Pro, manufacturado por Iris Instruments (Francia), del que hemos obtenido el máximo jugo, porque por sí mismo no realiza esos estudios; se requiere programarlo y nosotros lo hemos hecho en forma no convencional. Es ahí donde está nuestra gran contribución al campo de la exploración geofísica.

La parte novedosa, precisó Esteban Hernández, no es el aparato, sino la forma de utilizarlo, que no había sido reportada en la literatura; además en la pirámide se tienen planeadas algunas combinaciones de lecturas, que serán los primeros experimentos que se realizarán por lo menos en América; ésa es la aportación del método.

René Chávez refirió que se colocan varillas en el suelo, llamadas electrodos, interconectadas con un cable. El instrumento funciona de manera simple: se envía corriente al subsuelo con un electrodo y otro la recibe, como si se tratara de un circuito eléctrico; dos más, en cualquier punto, miden la diferencia de potencial.

Antes de en la pirámide de Kukulkán, añadió el geofísico, se habían utilizado varillas enterradas en el suelo como electrodos. Sin embargo, en El Castillo hay evidencia de la presencia de varios pisos estucados de la época maya, a 30 o 50 centímetros de profundidad, que impiden que se utilicen electrodos convencionales.

Hace poco más de un lustro, en Europa se comenzaron a emplear los electrodos planos para estudiar el subsuelo de iglesias de la época medieval; éstos no se entierran, sino tienen una superficie plana cuadrada que se pone en contacto con el suelo y que cuentan con una pestaña que se conecta a los equipos de medición.

Estos electrodos serán los que se utilizarán en el estudio, de manera que ni la estructura ni sus alrededores sufrirán daño.

Análisis de radar

Chávez recordó que en 1997, con ayuda de arqueólogos y geofísicos estadunidenses, se realizó un análisis de radar de penetración terrestre “en el cual tuve la fortuna de participar. Ellos tenían la misma idea de que podía existir algo debajo de la pirámide. Se hicieron estudios a lo largo y ancho de la plaza principal, hacia el noreste y sureste de la pirámide.

“Linda Manzanilla y René Chávez, de la UNAM, junto con William Sauck y Larry Desmond, de las universidades de Michigan y San Francisco, hallaron una discontinuidad o ruptura en la roca caliza que, en apariencia, entra a El Castillo. Parecería que hay un sacbé o camino enterrado hacia el interior de la pirámide.

No estamos seguros de que sea un túnel; puede ser una subestructura, pero el método que utilizaremos nos lo dirá, consideró el universitario.

Denisse Argote dijo que, como parte de la arquitectura de esa construcción, por dentro hay un túnel con un jaguar y un chac mool. Cuando los itzaes hicieron la segunda inauguración de la ciudad, no destruyeron la primera pirámide; dejaron la cavidad y las ofrendas, y sobre eso construyeron el nuevo edificio.