Sociedad y Justicia
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En el laboratorio de la UNAM se realiza la devulcanización de las llantas

Innovador proceso logra reciclar y hacer nuevas generaciones de neumáticos

El método, en trámite de patente, ofrece tecnologías útiles para la sociedad y la industria

 
Periódico La Jornada
Lunes 15 de septiembre de 2014, p. 38

Uno de los desechos más contaminantes y perjudiciales al medio ambiente es el neumático. Miles de ellos se acumulan amontonados uno sobre otro lo mismo en tiraderos clandestinos, depósitos de basura o importantes avenidas que en las cercanías de ríos, mares, bosques, selvas y montañas, y se convierten en uno de los focos de contaminación más devastadores en el mundo.

Se estima que cada año en México se desechan de manera incorrecta 40 millones de llantas usadas, y la cifra a escala global se calcula en mil millones.

Frente a ello, Juventino García Alejandre, académico del Departamento de Química Inorgánica de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México, innovó un método que utiliza la catálisis a base de níquel para procesar el material de esos objetos, del que separa el azufre y recupera el polímero original del hule o caucho para reciclar y hacer nuevas generaciones de neumáticos.

Gracias a este proceso –inscrito en la química verde que está en trámite de patente–, el investigador ganó el primer lugar del Programa de Fomento al Patentamiento y la Innovación, que impulsa la Coordinación de Innovación y Desarrollo de la UNAM para vincular los avances científicos con nuevas tecnologías útiles para la sociedad y la industria.

García Alejandre indicó que las llantas son abundantes, resistentes y contaminantes, y habitualmente se acumulan en tiraderos o se queman, lo que genera un proceso que emite a la atmósfera gases de efecto invernadero y lluvia ácida.

La quema o acumulación de estos desechos afecta la salud de las personas, por ejemplo cuando se acumula agua en torno a las llantas se potencia en miles de veces la reproducción del mosquito transmisor del dengue. Además, la combustión de los mismos dispersa en la atmósfera sustancias como monóxido y dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno y de zinc, fenoles, benceno y óxidos de plomo .

El académico explicó que la vulcanización es clave en la producción de neumáticos, pues los dota de resistencia, cierto grado de dureza y durabilidad, así que el material está hecho para no degradarse. “En el laboratorio hacemos lo opuesto a la vulcanización; se trata de devulcanizar o quitar el azufre al hule de las llantas para recuperar la materia prima lo más pura posible”.

Para lograrlo se emplean catalizadores de níquel, metal de transición activo y barato, utilizado para diversas transformaciones. Con el níquel se activan moléculas estables del material, a las que se les debe dar mucha energía para que se descompongan. Al catalizar, el metal convierte un compuesto químico en otro con mucho menos energía.

A fin de obtener el material deseado, García Alejandre inicia el procedimiento con un trozo de llanta usada en el laboratorio, que tritura hasta quedar como ralladura de naranja, luego se tamiza para obtener un material homogéneo que se vierte en reactores de 300 mililitros con el catalizador y ciertas condiciones de presión y temperatura.

Hacemos la reacción y obtenemos una mezcla de líquido y sólido que se filtra. En ese medio el caucho es soluble, así que se obtiene limpio y se puede reusar. Además, el rendimiento es alto, pues de cada 100 gramos de llanta se recuperan 80 de caucho. El resto es azufre y otros aditivos.

El método en etapa de patente debe escalarse a nivel de planta piloto para medir los resultados.