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Penultimátum

Vicisitudes de un lienzo de Matisse

E

n enero de 2013, un juez de Miami condenó a 33 y 21 meses de prisión, respectivamente, al cubano Pedro Antonio Marcuello y a la mexicana María Martha Elisa Ornelas, de 51 años de edad. El delito: intentar vender en esa ciudad una pintura de Henri Matisse, robada en 2000, del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. Una vez purgada la sentencia tendrán que cumplir con tres años de libertad condicional.

Pedro Antonio pidió perdón a su familia, al gobierno de Estados Unidos y al juez por el delito cometido. Por su parte María Martha también mostró arrepentimiento pero dijo que fue utilizada y engañada por un ser amado que la involucró en el operativo para vender Odalisca con pantalón rojo, pintado por Matisse en 1925 y valuado en 4 millones de dólares.

El ser amado de referencia era su esposo, con quien vivía en México, mismo que se encargó de negociar los detalles de la venta con el cubano refugiado en Miami.

Pedro Antonio y María Martha fueron detenidos al intentar venderle la pintura a un agente encubierto de la FBI en 700 mil dólares. Durante el juicio se comprobó que la mujer no tenía antecedentes penales y sólo actuó como transportadora del cuadro. Eso influyó para que la condena fuera menor.

El robo se descubrió en 2002 cuando un coleccionista venezolano manifestó por correo electrónico a varias personas su indignación y sorpresa porque el cuadro de Matisse lo estaban vendiendo en Miami. A partir de esa denuncia se examinó el lienzo del museo y se descubrió que era una réplica.

La periodista venezolana Marianela Balbi escribió  en 2009 un libro (El rapto de la odalisca, editorial Aguilar) donde reconstruye la forma como la pintura pudo ser robada de un lugar que, se supone, cuenta con todas las medidas de seguridad.

Durante dos años los visitantes del museo venezolano admiraron sin saberlo una imitación de la odalisca, montado cuidadosamente en el mismo marco original. Cuenta que hasta el presidente Hugo Chávez se fotografió junto a la obra falsa mientras el original era ofrecido en venta en el mercado de arte internacional. Primero en Estados Unidos y luego en París y México.

La periodista sugiere que sustraer la obra de Matisse y poner en su lugar un lienzo falso sólo fue posible con la complicidad de personal que trabaja en el museo. Las autoridades venezolanas, con poca experiencia en el robo de arte, finalmente pidieron a sus homólogas de Estados Unidos apoyo para localizar el lienzo que, al querer venderlo, fue asegurado en Miami por la FBI.

Odalisca de pantalón rojo está de nuevo en Venezuela. Pero los que no aparecen son los que realizaron el robo hace 14 años. El caso sirvió para acusar, sin pruebas, a personalidades del gobierno chavista de realizar el hurto, sacar el Matisse de Venezuela e intentar venderlo en el exterior.