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Ya es tiempo de que en EU se les dé oportunidad de vivir en paz, dice Lupillo Rivera

No me quedaré de brazos cruzados ante acciones contra migrantes

Es preocupante la cerrazón de los grupos antinmigrantes y la negativa de los republicanos a una reforma migratoria, afirmó el popular cantante de origen mexicano, ganador de un Grammy

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Lupillo Rivera, al centro, en la estación Murrieta de la patrulla fronteriza, ante la llegada de indocumentados que podrían ser procesados en ese sitio de California, el pasado 4 de julioFoto Reuters
 
Periódico La Jornada
Miércoles 9 de julio de 2014, p. a15

No soy líder de la causa de los migrantes en Estados Unidos, ni pretendo serlo, pero si veo acciones como las del pasado martes (primero de julio) en Minuteman, California, en las que grupos antimigrantes impidieron que se ayudara a niños que lo requerían, humanitariamente, no podré quedarme con los brazos cruzados, expresó a La Jornada el cantante Lupillo Rivera, en entrevista telefónica desde Los Ángeles, donde vive.

Su voz denotaba preocupación y cansancio. Ese martes fue con su familia a un centro comercial en Minuteman y al ser testigo de los hechos, del odio de gringos hacia niños migrantes, él, que con su familia fue un espalda mojada, no pudo contenerse. En unas cartulinas escribió que los migrantes son los que cuidan a los hijos de los güeros y que son los que se queman con el sol en los campos para pizcar lo que se comen. Como respuesta, recibió gritos, insultos, amenazas y un estadunidense, poseso de ira, lo escupió en la cara.

Agregó: “Sobre la reforma migratoria... creo que ya es tiempo de que en Estados Unidos se dé oportunidad de vivir en paz a los que llevan viviendo aquí mucho tiempo, trabajando. Siento que ya es hora, porque una promesa se debe cumplir y a ellos, los migrantes, se los prometieron.

Lo que observamos es que los problemas están creciendo más.

La situación se puede poner peor, señala

Aseguró que sólo pasaba por la calle donde estaba la protesta. No sabía que se oponían a la entrada de los camiones con niños centroamericanos y mexicanos. Llegué a casa, vi las noticias, en las que se informó del asunto y se lo comuniqué a mi esposa. Fue entonces cuando fui a protestar y no les gustó. Empezaron a agredirme y a romper los letreros que llevaba, porque les pregunté por qué no dejaban pasar a los niños. Les dije que no iban a hacer nada y que era más fácil dejar entrar a 140 niños que a 140 adultos. Está muy fea la situación y se puede poner peor. A mí me pueden empujar, me caigo y me levanto, ¿pero qué va a hacer un niño sin sus papás? ¿Quién garantiza dónde van a estar esos pequeños?

Afirmó que se siente orgullosamente mexicano y que es preocupante la cerrazón de los grupos antinmigrantes y la negativa de los republicanos a una reforma migratoria. Sólo pedimos que se cumpla lo que se prometió, lo que el presidente Barack Obama se comprometió a realizar cuando estaba en campaña. No más, pero tampoco menos.

Ahora la fama de Lupillo y su procedencia mexicana ocasiona que le indigne el maltrato a sus connacionales. El martes primero de julio, controlándose por las groserías y el escupitajo, sólo apretó los dientes y con los puños como mazos reprimió la respuesta que ese agresor gringo y discriminador merecía.

Guadalupe Rivera Saavedra (La Barca, Jalisco, 30 de enero de 1972) es un cantante de música regional. Es hermano de la fallecida cantante Jenni Rivera. Es conocido como el Pitbull del Futuro. Se graduó en 1990 de Poly High School en Long Beach, California. Su papá, Pedro Rivera, también cantante y dueño de Cintas y Discos Acuario, con un registro de más de 2 mil artistas grabados, bromea sobre su hijo llamándolo la vergüenza de Long Beach.

El camino artístico de Lupillo es casi mítico: sus padres se llevaron a vivir a sus hijos a un deshuesadero de autos. Llegaron los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, en 1984, y don Pedro pidió un dinero prestado. Mandó a hacer unos dijes alusivos a la justa. Le fue muy bien. Pagó lo que debía y con el resto fundó Cintas y Discos Acuario, en la que fueron descubiertos artistas como Chalino Sánchez y Valentín Elizalde.

En los bailes gruperos, Lupillo iba a vender los casetes. Un día, recordó Pedro Rivera en entrevista con este medio, faltó un cantante de un programa, de un baile. Lupillo solicitó a su papá permiso para cantar. No desaprovechó la oportunidad y ahí comenzó su carrera, su nueva vida.

En un viaje por Mexicali, Tijuana, Ensenada, cruzando el desierto, dejando atrás La Rumorosa, Lupillo platicó sus sueños. ¿Sabes cómo se le llama a esta carretera? La de los huevos fríos, porque el que maneja se coloca la chela entre las piernas.

Hace unos 15 años, Lupillo se vestía de pantalón vaquero y camisa roja con cuadro en negro, más una tejana de unos cuantos dólares. Eran los días de éxito con El moreño, que marcó su estilo bandoso.

Presumía de los regalos que le habían hecho narcos, como una pistola con incrustaciones de piedras preciosas. No era discreto y esas declaraciones tuvieron su riesgo.

El éxito fue cuando firmó para Sony Music, en 2000. Basó su carrera en covers y el palo, como se dice en lo grupero, fue con Despreciado, éxito de Javier Solís, que en un corte de la disquera sumó 300 mil unidades vendidas. Sus presentaciones en vivo eran cada vez más frecuentes y mejor pagadas. Citó que un pago, por una sola noche, fue de un millón de pesos.

En la calle donde vive, una loma de Long Beach, los vecinos, gringos, se oponían a que alguien como él viviera junto a ellos. Demostró que tenía dinero, más que muchos de ellos, y se quedó. En su garage tenía estacionados dos autos deportivos, uno de producción limitada.

En giras, ofrecía hasta tres conciertos en una noche, en los night clubs, que abundan en Estados Unidos.

Su representante de ese entonces, Javier Rivera (no son parientes), vaticinaba que Lupillo era el nuevo ídolo de la canción mexicana y hablaba de que sólo era cosa de unos años.

En 2002 llegó a ser el primer artista mexicano-angelino en llenar el Anfiteatro Universal y presentó sus éxitos acompañado de banda, conjunto norteño y mariachi. En 2009 ganó el Grammy a mejor álbum de banda por Esclavo y amo. En 2003 debutó en la televisión en la telenovela infantil Alebrijes y rebujos.

El tiempo pasó. En el mercado irrumpieron otras voces y el llamado Toro del Corrido cayó en altibajos. No ha vuelto a tener un trancazo como el de El moreño o Despreciado, pero se mantiene.

La muerte de Jenni le pegó en el alma, y las diferencias con sus hermanos no se hicieron esperar. Los dimes y diretes sobre la comercialización, el oportunismo, dividió criterios. La familia incluso colaboró para la grabación de una película de la Diva de la Banda, más un tequila con su nombre y ropa que explotaba su fama.

Célebres viajes de promoción

En el medio gregario son célebres sus viajes de promoción, algunos costeados por él. En Las Vegas se ha dado el lujo de llegar al hotel-casino Wynn en limusina.

Lo grupero enfrenta un momento de tránsito en el que los masivos son la excepción y las ventas de cientos de miles de discos han pasado a la historia... pero el negocio sigue. El pasado fin de semana, Lupillo fue parte de un cartel con imán de taquilla. Alternó el escenario con La Arrolladora Banda Limón de René Camacho y el espacio llamado La 30-30 fue insuficiente. La consecuecia fue una estampida motivada por el miedo, a eso de las cinco de la mañana, por unos balazos y el ambiente beodo, híper borracho, causó tres muertes.

El gobierno de Eruviel Ávila en el estado de México prohibió todo baile o concierto masivo. Quién sabe hasta cuando.