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La Jornada en Brasil 2014

Incluso sin cumplir expectativas, los diablos rojos clasifican a la siguiente ronda

Con un contragolpe en el final, Bélgica vence a Rusia en partido que se tornó soporífero

Los aficionados abuchearon a los equipos, que no atinaban a crear peligro en las áreas

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Divok Origi (17) culminó una veloz jugada que le dio el triunfo y el pase a octavos de final a Bélgica en el sector HFoto Xinhua
 
Periódico La Jornada
Lunes 23 de junio de 2014, p. 4

Río de Janeiro, 22 de junio.

En un pálido juego, la selección belga venció este domingo 1-0 a Rusia en el estadio Maracaná y se clasificó a octavos de final del Mundial de Brasil 2014 en el grupo H.

El partido, celebrado en el templado mediodía de Río de Janeiro, fue muy parejo, pero se decidió al final con un contragolpe conducido por Eden Hazard y culminado al minuto 88 por Divok Origi, quien había entrado en el segundo tiempo.

De esta forma, Bélgica lidera la llave, con seis puntos, seguida de Argelia, con tres; Rusia y Corea del Sur tienen uno.

A Bélgica le están pesando las expectativas iniciales, que la situaban como una de las sorpresas positivas de la competición debido al inmenso talento que albergan futbolistas de la talla de Hazard, Romelu Lukaku, Axel Witsel o Vincent Kompany.

En la primera jornada, ante Argelia, se vieron obligados a remontar un 1-0 en los últimos minutos y acabaron llevándose la victoria por el empuje y la determinación de varios de sus suplentes. Porque Bélgica es mucho más que 11 futbolistas.

Así, su seleccionador Marc Wilmots agitó la formación titular y movió los hilos en busca de un juego más vistoso y de control desde el principio. Para ello, retiró al extremo Nacer Chadli y al centrocampista Moussa Dembélé, para dar entrada a Marouane Fellaini y, sobre todo, a Dries Mertens, el mejor de los diablos rojos en la primera mitad.

Por su parte, el italiano Fabio Capello, el técnico mejor pagado de la Copa del Mundo, mantuvo en la alineación al arquero Igor Akinfeyev, quien falló calamitosamente en el estreno ruso 1-1 ante Corea del Sur, y formó un equipo que juega ciento por ciento en el campeonato local.

Bélgica se volcó hacia la banda derecha de Mertens y éste no defraudó, protagonizando las acciones de mayor mérito de los primeros 45 minutos.

El jugador del Nápoles desbordó cuanto quiso y se hizo amo y señor del choque con sus fulgurantes internadas por ese carril. Centró varias veces con mucho peligro, pero sin la suerte de encontrar un rematador, y disparó desviado en dos ocasiones.

Mertens, veloz, incisivo, eléctrico, fue la principal vía de peligro de los diablos rojos en la primera mitad. A los cuatro minutos tuvo la primera ocasión, pero fue Rusia, por conducto de Victor Faisulin, el que lanzó en el minuto 11 por primera vez entre los tres palos, lo que obligó a actuar a Thibaut Courtois.

Kevin de Bruyne encontró de nuevo a Mertens, pero su centro no llegó a Romelu Lukaku, el hombre más adelantado del conjunto belga, casi desaparecido en la parte inicial.

Mertens, siempre Mertens, era el punto final del veloz juego belga, caracterizado por muchos cambios de posición entre Fellaini, De Bruyne y Hazard. En el minuto 19, Mertens, con regate y disparo rápido, amenazó el arco de Akinfeyev.

Rusia, en tanto, chocó contra un muro llamado Courtois, quien despejó con los puños los dos disparos más inquietantes de Faisulin y Maxim Kanunnikov.

El belga Toby Alderweireld habría cometido penal sobre Kanunnikov, en el minuto 24, pero no se marcó.

Otra vez Kanunnikov exigió a Courtois desde lejos. Rusia, ordenada, pero con menos talento, buscó los rápidos contragolpes y en el minuto 44 dispuso de la mejor ocasión: un centro desde la izquierda de Dimitri Kombarov que Alexander Kokorin remató de cabeza por encima del arco, con todo en su favor.

Tras el paso por los vestuarios, el miedo a perder pareció imponerse, con poco acierto en los pases y mucho conservadurismo de ambos equipos, que se contentaban con esperar un error del rival. Los técnicos movieron sus bancos en busca de la reacción, sin éxito.

Sólo un buen tiro del lateral ruso Andrei Yechenko y, sobre todo, un cobro al poste del belga Kevin Mirallas despertó al público del Maracaná, que bostezaba e incluso abucheó el flojo espectáculo del terreno de juego.

Con el final del partido a la vuelta de la esquina, Hazard, desaparecido hasta entonces, decidió la contienda con una acción individual: el atacante del Chelsea controló el balón en la izquierda, dribló a varios defensores y dio una asistencia perfecta al joven de 19 años Origi, quien sólo tuvo que empujar la pelota.

Mirallas pudo ampliar la ventaja en el tiempo de descuento, pero Akinfeyev atajó su disparo con las piernas.

Las estrellas brillan más cuando la noche es más oscura y Hazard iluminó a los suyos cuando más echaban en falta su luz.