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México SA

Menores migrantes

Cien mil mexicanos

¿Rumbo correcto?

C

omo siempre, la alarma se enciende tardíamente, hasta que el problema alcanza niveles explosivos, de crisis humana, y sólo debido a que la situación le incomoda a Estados Unidos y se le fue de las manos. ¿Dónde está el gobierno mexicano? ¿Dónde los centroamericanos? Probablemente celebrando que van por el camino correcto, porque ni pío han dicho –menos hecho– en torno a la aprehensión, en el vecino del norte y por ilegales, de alrededor de 50 mil menores de edad de esas nacionalidades que viajaron solos, sin compañía de un adulto.

De acuerdo con lo documentado por el Centro de Investigación Pew, de los cerca de 50 mil menores aprehendidos en Estados Unidos entre el primero de octubre de 2013 y el 31 de mayo de 2014, 25 por ciento son mexicanos, una proporción igual guatemaltecos, 29 por ciento hondureños y 21 por ciento salvadoreños. Y esto sólo sería el comienzo, porque según estimaciones no oficiales el gobierno estadunidense, al cierre de 2014 el número podría incrementarse a 90 mil menores, casi cuatro veces más respecto de lo registrado en 2013.

Lo anterior da cuenta de la negligencia gubernamental, toda vez que el problema no es nuevo, ni producto de la casualidad. Por el contrario, lo documentado por el Centro de Investigación Pew revela que de 2009 a 2014 ha sido verdaderamente explosivo el crecimiento en el número de menores que viajan solos, sin compañía de un adulto, y que han sido aprehendidos en Estados Unidos (en la frontera sur de ese país): mil 350 por ciento en el caso de los hondureños; 930 por ciento en el de los guatemaltecos y más de 700 por ciento en el de los salvadoreños. Para el caso de los mexicanos, el citado centro de investigación señala una reducción de 28 por ciento en el periodo, aunque destaca que es uno de los números más elevados (casi 12 mil), pues por sí solos representan una cuarta parte del total.

El Centro Pew detalla que si bien México es la principal fuente de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, tres de cada cuatro niños no acompañados detenidos este año han venido de Centroamérica. Honduras registra los incrementos más altos. Este año, más de 13 mil niños hondureños no acompañados fueron aprehendidos en la frontera estadunidense, en comparación con los 968 niños de hace cinco años. El número de niños hondureños no acompañados detenidos en 2014, hasta ahora, ya representa casi el doble que todo el año pasado.

La mayoría (71 por ciento del total) de los menores ingresaron a territorio estadunidense por la zona fronteriza de Reynosa-Matamoros, en Tamaulipas, en donde todo indica que la siempre atenta autoridad migratoria mexicana ni por enterada se dio, pues se le pueden colar varias decenas de personas, pero no más de 35 mil en los últimos ochos meses sin que nadie lo haya notado. El Centro Pew detalla que después de esta área (que para efectos gringos corresponde al sector Río Grande, en Texas) en orden de importancia aparecen los sectores de Tucson y Yuma, Arizona (que se extiende por alrededor de 400 kilómetros a lo largo de la frontera estadunidense-mexicana); Laredo, Del Río, Big Bend y El Paso, todo ellos en Texas; San Diego y El Centro, en California; y Yuma, en Nuevo México.

El Pew explica que los menores –niños muchos de ellos– aprehendidos en la frontera entran a un proceso de deportación, y son entregados (en caso de que cuenten con uno de ellos) a un miembro de su familia en Estados Unidos para que los cuide mientras su caso es tratado en la corte de inmigración. Si la familia no puede ser localizada, los niños son colocados bajo el cuidado del Departamento de Salud y Servicios Humanos.

A diferencia de los centroamericanos, los niños mexicanos son más propensos a ser deportados rápidamente y enviados a sus familias en su país de origen; ello en buena medida debido a los acuerdos entre los gobiernos de Estados Unidos y México. Se estima que la edad de 98 por ciento de los menores mexicanos aprehendidos en el vecino del norte fluctúa entre 12 y 17 años, y nueve de cada 10 son hombres, de acuerdo con información del gobierno mexicano, es decir, el mismo que sabe del problema y de su tamaño, pero que nada hace para resolverlo.

De acuerdo con las cifras del Centro Pew, basadas en reportes oficiales del gobierno estadunidense, de 2009 a la fecha alrededor de cien mil menores de nacionalidad mexicana que viajaron solos fueron aprehendidos del lado gringo de la frontera.

Por el lado de Estados Unidos, sus autoridades dicen estar muy preocupadas por la creciente ola de menores de edad que viajan solos. Y como allá la importancia la miden en dinero, vale mencionar que el Departamento estadunidense de Justicia dio a conocer un nuevo programa de ayuda legal por 2 millones de dólares para que los niños puedan afrontar su situación en los tribunales de inmigración, o lo que es lo mismo, un monto verdaderamente irrisorio para el tamaño del problema.

Lo anterior, desde luego, sin olvidar la violencia de que son víctimas a lo largo de su recorrido, desde sus países de origen, pasando por México, hasta los centros de detención estadunidenses y, obvio es, dentro de éstos. Como bien lo apunta el corresponsal de La Jornada en el vecino del norte, David Brooks, agrupaciones de defensa de migrantes y de libertades civiles denunciaron abusos de autoridades contra menores de edad detenidos en el éxodo sin precedente de niños de México y Centroamérica que están cruzando la frontera suroeste, mientras, por otro lado, se documentó cómo empresas carcelarias lucran con la criminalización de la inmigración en los últimos años.

Una coalición de organizaciones de defensa de inmigrantes y derechos civiles, incluidos el Centro Nacional de Justicia del Inmigrante, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), y Proyecto Esperanza, presentó una queja formal ante el Departamento de Seguridad Interna para denunciar que 116 menores de edad fueron sometidos a abuso sistemático y hostigamiento por agentes de la Patrulla Fronteriza.

Cada día hay informes de que los recursos físicos de las autoridades fronterizas, sobre todo en Texas, están saturados ante la ola sin precedente de miles de inmigrantes menores de edad que viajan solos desde México, Guatemala, Honduras y El Salvador, obligando el traslado de cientos de ellos al día a instalaciones –incluidas algunas militares– en otros estados y generando preocupaciones y denuncias sobre las condiciones en que se les da alojamiento mientras son procesados.

Las rebanadas del pastel

Y los gobiernos todos los días lo repiten: vamos por el rumbo correcto. Así es: al despeñadero.

Twitter: @cafevega