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La Jornada en Brasil 2014

La selección europea se topó con más problemas de lo previsto

Bélgica desencantó, pese al triunfo sobre Argelia

Los africanos se habían ido al vestidor con el marcador en su favor

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Dries Mertens (autor del primer gol de su escuadra) felicita a su compañero Marouane Fellaini (14), cuyo ingreso al minuto 65 reactivó a los belgas y fue autor de la anotación que selló el triunfo del cuadro europeoFoto Reuters
 
Periódico La Jornada
Miércoles 18 de junio de 2014, p. a18

Belo Horizonte, 17 de junio.

Con más problemas de lo previsto y cierto halo de decepción por el futbol desplegado, Bélgica se anotó su primer triunfo en el Mundial, tras derrotar 2-1 a Argelia.

El equipo africano soñaba con dar la segunda gran sorpresa del torneo –tras la victoria de Costa Rica ante Uruguay–, ya que llegó al descanso ganando 1-0 con gol de Feghouli, de penal, al minuto 25.

Sin embargo, la entrada de Marouane Fellaini promediando la segunda parte cambió el curso del encuentro disputado en Belo Horizonte. El propio Fellaini anotó el empate al 70 y Mertens estableció el resultado definitivo (79) en favor de los belgas, que ahora encabezan el grupo H.

La tensión del debut en una Copa es habitual incluso en los grandes equipos, pero el partido exhibido hoy por la joven selección europea levantó la sospecha de que quizá todavía le falte madurez emocional para colgarse el cartel de candidato.

Atenazados desde el primero al último minuto de los 45 iniciales, los belgas no lograron en ningún momento tomar el ritmo al partido.

Lento en el traslado, con escasa movilidad y ningún intento individual de desborde, el conjunto de Marc Wilmots sumó imprecisiones y pérdidas de balón sin siquiera aproximarse al área del arquero M’Bolhi.

Y como a los argelinos el atrevimiento les duró menos de 10 minutos, el encuentro se fue encerrando en una estrecha franja de terreno entre la mitad del campo y la zona defensiva africana.

Tal era el sopor que la torcida del estadio Mineirao empezó a entonar el ya popular Soy brasileiro, con mucho orgullho, con mucho amor, cuando aún no se había disputado un cuarto de hora, señal de lo poco que ocurría sobre la cancha.

Hubo que esperar hasta el minuto 17 para observar algo parecido a una acción de peligro. Van Buyten calculó mal un saque largo de M’Bolhi y Soudani aprovechó el error, pero su zurdazo se fue muy lejos de Courtois. Más puntería tuvo Witsel tres minutos más tarde, con potente remate de media distancia que el portero africano rechazó sin problemas.

No obstante, el futbol es tan imprevisible que en medio de la nada Argelia se puso en ventaja. Al minuto 25, Feghouli le ganó la espalda a Vertonghen ante un centro largo de Bentaleb desde la izquierda y el lateral zurdo belga lo tomó del brazo.

Era un claro penal que el propio jugador del Valencia transformó en 1-0, para romper una racha de cinco partidos y 28 años sin que Argelia marcara un gol en un Mundial.

La ventaja acentuó la táctica conservadora de los argelinos, que dieron dos pasos aún más atrás para agruparse en los alrededores de M’Bolhi, quien respondió con eficacia a sendos disparos lejanos de Witsel y Chadli.

Los remates desde el exterior se convirtieron en la única arma de los Diablos Rojos para generar peligro, dada su incapacidad de crear espacios entre la nutrida defensa de los dirigidos por el bosnio Vahid Halilhodzic.

Sin noticias de las jóvenes promesas belgas, las pocas jugadas de atrevimiento las destilaban sus rivales, básicamente Feghouli y Taider, mientras el jolgorio de la hinchada argelina amenizaba un primer tiempo sencillamente soporífero.

Hasta que al 43 Hazard avisó que estaba en el campo. Partiendo desde la izquierda encontró un hueco en la defensa rival y habilitó la llegada libre de Chadli, quien remató flojo y a las manos del arquero, y 30 segundos más tarde, otra vez el volante del Chelsea lanzó un buen centro bajo, que nadie llegó a conectar. Demasiado poco para tanta expectativa.

Wilmots movió fichas en el descanso. Entró Mertens por la derecha, se corrió De Bruyne a las espaldas de Lukaku por el medio y Chadli se quedó en los vestidores, lo cual fue suficiente para activar a su equipo, que hizo más en los primeros cinco minutos del complemento que en los 45 iniciales.

Una mala salida del arquero que no pudo rematar con propiedad Witsel y una carrera de Mertens hasta la línea de fondo demostraron que Argelia ya no iba a gozar de tanta placidez defensiva.

Sin embargo, al minuto 50 otra vez fueron los magrebíes quienes se acercaron con peligro. Halliche peinó un tiro de esquina y la pelota salió cerca del palo izquierdo de Courtois. La acción marcó el final del intento de reacción de los belgas.

Hasta que al 65 Wilmots mandó a la cancha a Fellaini por un inexpresivo Dembele y la entrada del hombre del Manchester United activó por fin a los belgas.

Un minuto después, Origi, quien había remplazado a Lukaku, tuvo un mano a mano que M’Bolhi tapó con las piernas, y al 70 llegó el empate. De Bruyne, volcado sobre la izquierda, lanzó un centro preciso, Fellaini se anticipó a Halliche y el toque suave de cabeza rozó el travesaño para clavar el 1-1.

El gol no alteró los planes de Argelia, muy a gusto con el empate, pero quitó el plomo que los belgas parecían tener en las piernas y en las mentes. Con Fellaini de comandante, Hazard abandonó la banda izquierda para enseñar su categoría por el centro, fue más incisivo De Bruyne en sus movimientos y el equipo ganó soltura. Tanto, que al 79 bordó un magnífico segundo tanto.

Fellaini dejó pasar con habilidad un rebote largo de la defensa, Hazard condujo la contra, Origi arrastró a los centrales y el volante del Chelsea dejó solo a Mertens con M’Bohli para decretar el 2-1.