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Varios ensayos concentran la disipación turbulenta de la filosofía del pensador francés

Dedican número de la revista Fractal a los lados múltiples de Gilles Deleuze

Ilán Semo y Pedro Serrano, entre otros, alientan una nueva época de esa publicación

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Zenia Yébenes, Alejandra Labastida y Salvador Gallardo, en la presentación del número 69 de la revista FractalFoto Jerónimo Plá
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Aspecto del público, la noche de lunes en la Casa Refugio Citlatépetl, durante la presentación del número 69 de la revista que preserva la crítica explicativa y la investigación rigurosaFoto Jerónimo Plá
 
Periódico La Jornada
Miércoles 4 de junio de 2014, p. 7

Entre las revistas académicas indexadas –cada vez más ensimismadas– y las revistas culturales de grupos y capillas de opinión, Fractal ha preservado la zona de incertidumbre de la creación por intensidades, la crítica que sabe explicar y dar, la experimentación radiante y la investigación rigurosa, explicó el filósofo Salvador Gallardo Cabrera.

Durante la presentación del número 69 de la revista Fractal –dedicado a explorar la filosofía de Gilles Deleuze– efectuada la noche del lunes en la Casa Refugio Citlaltépetl, Gallardo puntualizó: Este número se puede leer como un conjunto espacial en el que se concentra la disipación turbulenta que creó la filosofía de Deleuze.

En un medio intelectual como el mexicano, prosiguió, aún tan heideggeriano y analítico, los trabajos de Deleuze (1925-1995) crean una intermitencia, una fractura costera, un borde de nubes, un flujo en torno a unos saberes dominantes.

En ese número se exploran los lados múltiples de la filosofía de Gilles Deleuze e incluye ensayos de Manuel de Landa, Helena Chávez MacGregor, Suely Rolnik, Alejandra Labastida, José Ezcurdia y de Gallardo Cabrera. Además un poema de François Laruelle y un texto inédito en español de Félix Guattari.

¿Qué demonios es una vida?

La historiadora y curadora Alejandra Labastida desdibujó cómo las interpretaciones de la filosofía deleuziana en el volumen de Fractal se extienden a lo largo de coordenadas temporales –la instantaneidad, el tiempo estratificado, la turbulencia del infinito– y de coordenadas espaciales –el plano de inmanencia, el espacio paradójico inalcanzable, el que no da imagen, los espacios de posibilidad energética, pasando por las distribuciones nómadas y anárquicas, por la exterioridad pura, los pliegues y los estiramientos.

“Para navegar en tales coordenadas –explicó– se requieren capacidades de disyunción, contracción, contemplación y dilatación”.

La filósofa Zenia Yébenes destacó que los ensayos reunidos plantean ¿cómo puede leerse a Deleuze?, a partir de lo social mediante el emplazamiento de la lógica de la repetición y la diferencia, que podría redefinir las formas del performance, como las ha estudiado Judith Butler; y, en particular, a partir del pensamiento de la singularidad, hay que formular la atrevida pregunta: ¿qué demonios es una vida?

“Hay un guiño que nos hacen los editores de Fractal –subrayó Gallardo Cabrera– que no quiero pasar por alto: el 69 es un número fractal y rizomático: una boca reticulada en unos muslos, unos ojos creciendo desde los pies, torsos ahuecados tejidos con anudamientos y deslizamientos, cuerpos que se buscan en la promesa de no hallarse por completo”.

Zenia Yébenes enfatizó que se ha hecho a un lado la contribución de Félix Guattari a ese pensamiento que hoy llaman de la inmanencia.

Aunque Guattari, dijo, se enfrascó en experimentos sociales que hoy observamos a distancia, como la experiencia antisiquiátrica, no hay que olvidar su defensa del cuerpo, que tiene que ver con la recuperación del pensamiento del cuerpo.

“El cuerpo para Guattari –continuó Yébenes– piensa. Y hay que perder respeto por la filosofía para restablecer la relación con el cuerpo”.

Respecto de la pregunta si el pensamiento de Deleuze y Guattari han caído dentro de los aparatos de captura del capitalismo cognitivo, Alejandra Labastida respondió: “Deleuze, en efecto, se ha fetichizado, higienizado, convertido en moda o secta para ser consumido en el mercado cultural.

“Pero –prosiguió la historiadora– reconocer las estrategias de neutralización del capitalismo cognitivo por un lado, y la complejidad de los conceptos de Deleuze por el otro, no debería fundirse en un aleación de argumentos que extienda la lógica de distribución de roles del reino de la castración del que habla Guattari, donde el miedo a ser cooptado o a no ser suficientemente riguroso te impida aventarte al ruedo a jugar con Deleuze”.

Por último, Gallardo Cabrera señaló sobre Fractal, que han alentado Ilán Semo, José Luis Barrios, Benjamín Mayer, Carlos López Beltrán y Pedro Serrano, entre otros, que “el 69, número deleuziano, anuncia una especie de nueva época de la revista, donde Alan Cruz, Shakti López e Ilya Semo han llegado a la redacción como una ráfaga ondulatoria de aire fresco.