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La ex cantante de Madredeus estuvo en el Museo de la Ciudad de México; mañana, en Texcoco

Teresa Salgueiro cantó a las madres y contra el vacío de cuando un hijo se va

Vivimos una época en la que cada vez estamos más lejos de nuestras raíces, afirmó

Amo la tradición del fado y a Amalia Rodrigues

En el concierto también participó la jazzista Iraida Noriega

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Teresa Salgueiro durante la presentación en el Museo, acompañada de su guitarrista Óscar Torres. Abrió con La batalla. Interpretó Paloma negra en honor a MéxicoFoto Cuartoscuro
Reportero y corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 13 de mayo de 2014, p. 9

La evolución del fado se debe a Amalia Rodrigues; cuando lo comenzó a cantar estaba destinado a lugares marginales, pues no era muy bien considerado por su cercanía con el régimen dictatorial de Salazar, expresó en entrevista con La Jornada Teresa Salgueiro, quien fue cantante de Madredeus de 1987 a 2007 y hoy sigue su proyecto como solista.

La charla se realizó el pasado domingo, al finalizar el concierto titulado Luz serena, con el que rindió homenaje a las madres trabajadoras de México, organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, en el Museo de la Ciudad de México.

Fue la primera escala de sus dos únicas presentaciones; la otra será en el Festival Cultural Texcoco 2014, el miércoles 14 de mayo, en el Deportivo Gustavo Baz Prada, en el que también participarán Martirio y María Fertina.

Este domingo, el recital incluyó canciones para las madres que no pueden ayudar a sus hijos que están lejos; para las que después de criar a sus vástagos los pierden en estúpidas guerras; para las mamás trabajadoras que desarrollan una doble jornada: en casa y en el centro laboral, en el que ganan menos por el solo hecho de ser mujeres.

Salgueiro intercaló pensamientos sobre lo que permite el fado, música tradicional de Portugal. A los 16 años fue la voz de los Amanti, grupo de neo-punk, y le gustaba pasar el tiempo en las tabernas de la capital portuguesa, su Lisboa natal, donde todavía se podía escuchar y cantar fado, género denostado.

El programa incluyó jazz

El programa del concierto tuvo como primera protagonista a la jazzista mexicana Iraida Noriega. Entre otras, cantó e improvisó con melodías conocidas como Mujer contra mujer, éxito de Mecano, y La muñeca fea, de Francisco Gabilondo Soler Cri Crí. Cerró con la conocida Niño de la Luna, en la que hizo una larga improvisación, antes de regresar al conocido fraseo de la rola.

Fue entonces cuando se anunció la participación de Teresa Salgueiro, quien arribó al escenario a paso lento, como flotando. En adelante se escucharon sonidos propios de los bares y calles de Portugal y, básicamente, del disco O misterio, la más reciente producción de esta artista. Retumbaron los viejos sonidos de las tabernas y la saudade que entristece y regocija; es un dolor que acaricia.

Estoy muy contenta de estar otra vez en México. Este concierto es para las madres trabajadoras y contra el vacío que se queda para siempre cuando un hijo se va.

Interpretó en total 16 creaciones. Comenzó por La batalla; rindió homenaje a los músicos de fado de su país; habló de lo agradecida que está por haber estado varios años con sus amigos de Madredeus y cantó como agradecimiento a México la bravía Paloma negra, que se mezcló para bien con su voz de fado.

Luego de atender a quienes querían saludarla y tomarse la foto del recuerdo, Teresa autografió los ejemplares de O misterio hasta el último de sus fans de una larga fila.

“O misterio es, para mí, un disco muy importante; es como un nuevo inicio después de tantos años de dedicación a la música, es la primera vez que escribí la música y también los textos que estoy cantando, era como empezar de nuevo, a pesar de estar continuando. Lo que he intentado hacer es una música que no niegue de ninguna forma lo que hice con el grupo Madredeus tantos años y que me ha presentado en tantos países, pero que al mismo tiempo no se repitiera, que fuera una continuidad, pero con algo nuevo”.

Señaló que las letras de las canciones de O misterio son una reflexión de la naturaleza humana, de la dimensión humana ante el misterio de la vida; de ahí el titulo del disco.

La vida es el mayor misterio, porque nunca conoceremos todo sobre nosotros mismos ni sobre el otro, ni sobre nada. Aceptar nuestra condición ante ello nos ayuda a tener una idea de nuestra dimensión, de nuestra fragilidad, pero también de la fuerza, porque tenemos la capacidad creativa de realmente transformar el mundo, dijo.

En entrevista vía telefónica desde Portugal, Salgueiro se dijo emocionada por regresar a México y en especial por conocer Texcoco, donde tiene programado un encuentro con la Orquesta Infantil y Juvenil de Santa María Tecuanulco integrada por un centenar de niños y jóvenes.

Retomó la aportación de Amalia Rodrigues: “Cantaba fado tradicional y algunas cosas de teatro. Muchos compositores comenzaron a hacer temas para ella. Eran nuevas melodías que la gente criticaba y decían que eso no era fado. Había revolucionado el género en la melodía y la lírica, que comenzó a tener una existencia diferente a la habitual. Ahora el fado es patrimonio cultural de la humanidad.

“Hay dos tipos de fado: el de Lisboa, música de la calle, y el de Coimbra, diverso y de tradición académica, que normalmente era cantado por hombres que estaban en la universidad, una de las más antiguas del mundo. Son tradiciones muy diversas. Amalia incluso cantó algunos fados de Coimbra. Ella desapareció en 1999 y dejó un gran vacío. Con su desaparición han surgido muchos cantantes jóvenes.

Agregó: Cuando comencé a cantar, en 1986, decía que me gustaba el fado de la tradición de Amalia y la gente me preguntaba por qué, si estaba conectado con el antiguo régimen. Yo estaba con esa música que había viajado el mundo. Ella sola, con una guitarra y una viola, daba un gran espectáculo. Era una cantante internacional.

Dijo que le gustan algunos fados de la actualidad, pero más los de la tradición. Vivimos en una época en la que estamos cada vez más lejos de nuestras raíces y a lo mejor hay quienes creen que deben conectarse con las raíces. Amo la tradición del fado y de Amalia.

Salgueiro dijo que conoce una definición del fado en la saudade, que es un sentimiento que no sólo es portugués, sino universal. Esta palabra no define porque es un sentimiento nacional, un dolor que nos da cierto gusto tener. La saudade es prueba de que sentimos amor por algo; es la forma de vivir ese amor en la distancia. Saudade es una palabra muy fuerte en Portugal que está presente en la lírica desde el siglo XVI y en el siglo XX ha dado lugar a una filosofía.

–¿Donde acaba la tierra comienza la saudade?

–Comienza en el mar. Los portugueses han demostrado que el mar es uno, que no eran varios. El mar conecta todas las culturas. Por medio de los viajes se puede sentir mucha saudade, en los que se quedan y en los que se van”.