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Temporada de El mentidero de Chico Talegas, de Sergio Galindo, en el centro Helénico

Llevan al teatro la voz del campo sonorense; nadie voltea a verla

Por primera vez, en la ciudad de México se estrenó una obra de Sergio Galindo Sánchez, dice su hijo Paulo Sergio, director del montaje

Se trata de una historia fuera de la convención norteña, sin botas, sin sombreros y sin la música de Los Tigres del Norte o la banda El Recodo

Foto
Escena del montaje que dirige Paulo Sergio Galindo, escrita por su padre Sergio Galindo Sánchez. La última función será el día 20 en el Foro La Gruta del centro cultural ubicado en avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe InnFoto Cortesía del Conaculta
 
Periódico La Jornada
Domingo 13 de abril de 2014, p. 2

Desnudar a los hombres de la sierra sonorense, quitarles los sombreros, las camisas vaqueras y las botas para verlos más allá del cliché del norteño, es la invitación del montaje teatral El mentidero de Chico Talegas, del dramaturgo Sergio Galindo Sánchez (Hermosillo, 1951) en el Foro La Gruta, del Centro Cultural Helénico.

“El campo es algo que ha quedado muy abandonado en el país. Se habla del norte, del tema fronterizo, el narcotráfico, estos conflictos que son importantes y que otros teatristas abordan.

Sin embargo, esta voz del campo, ahí rugiendo desde hace muchos años, nadie ha volteado a verla, empezando por los políticos y nosotros mismos, dice en entrevista Paulo Sergio Galindo (Hermosillo, 1983), director de la obra que se escenifica los domingos y concluirá temporada el 20 de abril.

El cuate Córdoba lanzó una nube para exprimirla sobre su represa para poder regar su milpa que está seca. Así se narra cuando se reúnen en el mentidero del pueblo para contar sus historias. Son seis personajes interpretados por cuatro actores, detalla.

Son hombres de la sierra sonorense, que después de trabajar en el campo, sembrando y con el ganado, se juntan en las tardes a tomar café y a conversar de la vida de los pueblos que se nos han olvidado, donde no hay televisión y sí tiempo para contar historias. También para hablar de sus conflictos.

Su propuesta como director es en términos plásticos con un montaje que busca lo abstracto. Cada personaje habla sumergido en agua, desde dentro de una tina de metal, como son los bebederos para el ganado. El agua como carencia y fenómeno natural destructivo.

El texto es del dramaturgo sonorense Sergio Galindo, quien, en palabras de su hijo, el director del montaje, se dedica a rescatar el lenguaje, las costumbres y el humor, aunado al conflicto de los habitantes de la sierra sonorense, con una entonación muy particular y el ritmo de los personajes.

El mentidero de Chico Talegas la terminó de escribir en el 2008, como parte del apoyo recibido del Sistema Nacional de Creadores.

Después de años de estudiar y trabajar en México siento que hay mucha relevancia para venir a contar una historia de las voces sonorenses, considera Paulo Sergio Galindo.

El treintañero director teatral, egresado del Centro Universitario de Teatro (CUT) de la Universidad Nacional Autónoma de México, propone la discusión sobre el teatro regional, como se le ha llamado a lo que se produce fuera del Distrito Federal. Pero se hace en un tono despectivo, lo cual ha sido también un error desde las políticas culturales centralistas que vivimos, que son terroríficas.

Agrega que dar voz a esos personajes, del teatro que cultivó Sergio Galindo Sánchez durante décadas, “no tiene que ver con este teatro despectivo a lo regional. Al contrario, se le ha nombrado así porque se desconoce lo que se ha estado haciendo y a los autores. Tan es así, que se estrena por primera vez en la ciudad de México una obra de mi padre.

Me parece de lo más relevante escuchar estas voces que se han quedado abandonadas fuera del centro y que no se les valora justo por esto.

Metáfora del abuso del poder

En su forma de hacer teatro, Paulo Sergio Galindo destaca la esencia de los personajes y sus conflictos con un sentido del humor muy propio, y con una relación mucho más cercana con el espectador. En la dramaturgia de su padre, señala, he admirado mucho en él ese sentido del humor: no es un chiste, sino una manera de evadir el dolor que los personajes sienten.

La segunda parte de la obra, comenta, es contrastante, pues sale a relucir uno de los tipos más adinerados que quiere comprar el pueblo. Habla de un conflicto muy particular, pero al mismo tiempo muy universal, que es esta metáfora del abuso del poder de los políticos, de comprar a la gente y los acarreados.

Influenciado por la técnica clown, Paulo Sergio Galindo gusta de trabajar con la imaginación del espectador, romper con la cuarta pared y que se sienta parte de la historia. Los actores están como poseídos por estos espíritus que cuentan la historia directamente al público, en una atmósfera completamente fuera de la convención norteña, sin botas, sin sombreros, sin colores de tierra, sin la música de Los Tigres del Norte o la banda El Recodo.

La invitación en el Centro Cultural Helénico, (avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn) es para ver a estos espíritus, que regresan para recordar lo que es vivir en una ciudad tan monstruosa, en contraste con tener tiempo para hablar, sin estar al pendiente del Twitter, sino ver el campo, echar a volar la imaginación. Es justo lo que quiero provocar en el público: que se sienten en la calle del pueblo a tomar café y platicar.