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La banda, con 25 años en el circuito, actuó ayer en el Vive Latino

Satanizar los conciertos de rock pasó a la historia: La Castañeda
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Se han realizado muchos festivales, no sólo el Vive, que es el más grande, y nunca ha habido un saldo que lamentar, refirió en entrevista Omar de León, tecladista y fundador del grupoFoto cortesía del grupo
 
Periódico La Jornada
Viernes 28 de marzo de 2014, p. a10

En el estado de México, recientemente se han cancelado varios conciertos de rock, uno de ellos el Hell&Heaven, pero en cada caso hay que analizar el porqué, expresó Omar de León, tecladista y fundador de La Castañeda, que se presentó por quinta ocasión en el Festival Vive Latino.

“La verdad –añadió–, hemos visto crecer mucho el festival, desde sus inicios. Estuvimos en la primera edición, en subsecuentes, y en el décimo, y ahora en el 15, que además coincide con el 25 aniversario de nuestra banda.

“Desafortundamente, no son muchos los grupos que han durado tanto tiempo, como nosotros, y aquí andamos, en el Vive Latino, que, la verdad, desde sus inicios ha cambiado. Recuerdo que el primero no fue solamente de rock mexicano, pues desde entonces hubo bandas de otros países. Ha crecido mucho y se ha tenido que expandir; ha tenido cambios; por ejemplo, ya no sólo es de rock, lo cual es positivo y negativo. Me parece interesante este rol, porque el público de rock siempre ha sido considerado como conflictivo. Ha sido satanizado. Pero en el Vive ha puesto el ejemplo al recibir con los brazos abiertos otros géneros.

Eso sería y es distinto si pones a un grupo como Los Tigres del Norte con un público roquero, que va a saber respetar. No ocurriría lo mismo si se mete a un grupo de rock en un concierto grupero. Eso del Vive me parece un rasgo interesante. Por otro lado, hay quienes piensan que el festival ha perdido su esencia, pero la realidad es que ha crecido tanto que ha tenido que abarcar mucho más, y nunca se le va a dar gusto a toda la gente. Lo obvio es que el Vive es un éxito y la gente que acude cada año lo atestigua como uno de los festivales de rock más importantes, si no es que el más trascendente en América Latina. Es positivo ver bandas mexicanas que alternan con bandas inglesas o estadunidenses: enriquece la experiencia.

No sólo se trata de dinero

–Se requiere mucho trabajo de logística para organizar el Vive. ¿Qué pasó con el H&H?

–Sí, el movimiento en cuanto a logística, los trámites para los permisos, es algo que hay que cuidar, pues no se trata sólo de tener dinero. Sí es cierto que se manejan muchos intereses entre las productoras, pero sea cual el sea el trámite siempre se podrá cumplir los requisitos. Debo comentar que la primera edición del Vive Latino implicó mucho trabajo. Se pensaba que no se iba a poder. Se creía que no continuaría por toda la problemática para organizarlo. Afortunadamente, la productora aprendió y solventó las dificultades. Festivales como el H&H, o cualquier otro, se pueden realizar, pero deben crecer. La idea de hacer un festival en segunda o tercera edición, a escalas que no puedes manejar, derivará en problemas de muchas índoles, incluso políticos. Cada productora tiene que insertar sus festivales para crecer de forma adecuada. No se trata, repito, sólo de dinero.”

–¿Pervive el miedo a que los jóvenes se reúnan?

–Eso ya pasó a la historia. Ya se han realizado muchos festivales, no sólo el Vive Latino, que es el más grande, y nunca ha habido un saldo que lamentar. La verdad, siempre hemos salido limpios. Conciertos de otros géneros pueden tener peor reputación –actualmente– que los de rock. Sí hay intereses políticos y económicos, pero que el público roquero se reúna y cause algún desmán, está, para mi gusto, fuera de lugar.

–Se canceló el concierto de Caifanes en Ecatepec y se trasladó a Tultepec, donde también se canceló. Luego el H&H...

–Sí, y puedo poner otros dos o tres ejemplos más de conciertos que se han cancelado en los últimos meses en el estado de México, por permisos que se han negado o revocado, pero hay un desconocimiento sobre las causas reales. Un contra ejemplo: en diciembre pasado hicimos un festival con muchas bandas, dos escenarios simultáneos, masivo, y el saldo fue blanco. Hubo paramédicos, servicios, permisos, ¡todo!, y fue en el estado de México, en Teyahualco. No hubo incidentes. Falta información y transparencia sobre lo que pasa cuando se cancela un festival.