Cultura
Ver día anteriorViernes 28 de marzo de 2014Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Con el sello Alfaguara, la novela fue presentada en la Fundación Miguel Alemán

Publican la primera edición en español de La Aduana de Mar, de Jean d’Ormesson

La periodista Silvia Lemus compartió fragmentos de una entrevista con el autor francés

El libro propone una revisión de la historia cultural del mundo, dijo el antropólogo Christian Duverger

 
Periódico La Jornada
Viernes 28 de marzo de 2014, p. 5

Para su novela La Aduana de Mar, Jean d’Ormesson (París, 1925), se inspiró en el asombro y la admiración por estar en el mundo y en la literatura que es pena transformada en felicidad, gracias a la sintaxis, así como en su obsesión por un presente global en la historia de la humanidad.

Esa obra, publicada originalmente en 1994 y ahora por primera vez se edita en español con el sello Alfaguara, fue presentada la noche del miércoles en la sede de la Fundación Miguel Alemán.

Me encuentro bastante bien en nuestro mundo de hoy, no soy de esos que piensan que ahora todo va mal, mientras que antes todo era mucho mejor. Pero en este mundo y esta vida que tanto he amado sigo apegado a sentimientos que ya están pasados de moda, en particular la admiración, respondió tiempo atrás el autor francés, ex director del diario Le Figaro, a la periodista Silvia Lemus, quien durante la presentación estuvo flanqueada por el antropólogo e historiador Christian Duverger y el periodista Aníbal Silva.

Soy una especie de imbécil que no deja de aplaudir frente al espectáculo de nuestro mundo, y que une incansablemente la insatisfacción con el asombro y con la admiración, reprodujo la viuda de Carlos Fuentes (1928-2012) de su conversación con el amigo de antaño, de quien recordó el azul profundo de su mirada.

Amistad con Carlos Fuentes

Durante la presentación de La Aduana de Mar, recordó los años parisinos al lado de Fuentes como embajador de México en Francia. Fue en esos días que la pareja mexicana comenzó una amistad con D’Ormesson, quien trabajó junto a Claude Levi-Strauss como secretario general del Consejo Internacional de Filosofía y Ciencias Humanas en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en los años70 del siglo pasado.

Silvia Lemus, como ha hecho tradición con sus Tratos y retratos, interrogó al autor de 88 años para luego difundir sus declaraciones entre libros y efigies en la biblioteca de la casona ubicada en Polanco.

La novela del autor galo narra la historia de O, personaje que acaba de morir y explica a A, personaje que llega de allá, lejos, y no sabe nada de nosotros, todas las cosas asombrosas, como la materia, el pensamiento, el hombre, las pasiones, el amor.

Foto
Silvia Lemus durante el acto para dar a conocer la versión en español de la novela La Aduana de Mar, de Jean d’OrmessonFoto José Antonio López

También recoge la obsesión de Jean d’Ormesson por la obra de autores como Chauteaubriand, Proust y Joyce, con el deseo de haber sido el mismo Ormesson el autor en una totalidad integrada de ellos, más una admiración, forma extremada del asombro, por escritores como Homero, Cervantes y García Márquez. Fueron el big bang del libro del novelista, que se inscribe a una numerosa bibliografía que va desde la divulgación filosófica, ensayo, crónica histórica y novela autobiográfica, pero con escasas traducciones en español.

Desde Francia y en video

A la espera del silencio de los tres presentadores, D’Ormesson llegó hasta México gracias a un video, debido a que no pudo viajar por razones de salud. Reclinado en el elegante sofá de su casa en Francia habló en su lengua materna desde la pantalla, en entrevista con Christian Duverger.

Antes de su aparición en video, Duverger, sentado en la mesa de anfitriones, afirmó: Estamos en una situación de paradoja, de un autor muy leído en Francia, pero en América Latina, en idioma español, prácticamente desconocido y sin traducción.

Lanzamos un libro de un desconocido en México, porque prácticamente no hay otra edición. La razón: “Jean d’Ormesson rechazó la idea misma de ser traducido a cualquier idioma, era su toque, consideraba que para leer sus escritos, había que hacerlo en francés. Y había la duda de la posibilidad misma de traducción”.

Finalmente, a los 85 años, de manera sorprendente aceptó la idea de ser traducido al español y tras una discusión, Alfaguara se decidió por publicar primero La Aduana de Mar, obra con vocación universal, que es una revisión de la historia cultural del mundo, refirió Duverger.

El libro es como un niño: una gran felicidad y un sufrimiento constante. Es gozo y es sufrimiento, así respondió D’Ormnesson a Silvia Lemus cuando le preguntó cómo se sintió al terminarlo, si hubo felicidad o acabó exhausto. A mí me han presentado a menudo como un escritor de la felicidad. Sé perfectamente que el mundo es triste, es bello y cruel.