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Supuesto novio la contactó en Facebook; no hay rastro de él en Atlixco, donde decía vivir

Desaparece menor en Cuautla; su madre sospecha de tratantes

Bloquean intentos de localizarla por medio de redes sociales

Una joven llamó a la mujer para advertirle: ya no me busques

Computadora de la adolescente fue dañada en forma intencional

Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 24 de marzo de 2014, p. 30

Cuernavaca, Mor., 23 de marzo.

N se hizo novia de un joven al que conoció en Facebook. Él aseguró que se llamaba N y que vivía en Atlixco, Puebla. El pasado 24 de enero la joven de 17 años desapareció en el municipio de Cuautla. Tras dos meses sin saber de ella, su madre, Susana Rojas Martínez, asegura que el sujeto enamoró a su hija y la entregó a tratantes.

La señora recuerda que en julio de 2013, después de contactar a N, su hija permanecía casi todo el día frente a la computadora. No había poder humano que evitara que mi hija dejara de chatear o hablar por teléfono con su supuesto novio, dice.

En ese entonces N había dejado de estudiar la carrera técnica de administración por falta de dinero, por lo que tenía más tiempo libre.

Susana es madre soltera y todos los días vende ropa usada en los tianguis para mantener a sus cuatro hijos, a quienes dejaba solos en casa. Molesta, muchas veces pidió a su hija que terminara con esa relación, pero la menor no le hizo caso.

Sospechas y transformaciones

En diciembre, N, supuestamente de 22 años, visitó a N en su vivienda, ubicada en la colonia Fovissste Amilcingo, en Cuautla; incluso los acompañó en la cena de fin de año.

Recuerda que ella aprovechó esa ocasión para interrogar al sujeto y expresarle su molestia porque su hija pasaba todo el día comunicándose con él. El muchacho dijo que era de origen humilde, que estudiaba (no dijo dónde) y que sus padres y abuelos residían en Atlixco.

Susana comentó que esa versión no me cuadró porque el sujeto vestía ropa costosa. La noche del 31 de diciembre N y N se tomaron varias fotos juntos y utilizaron la computadora de la muchacha.

Después de esa visita la menor cambió de actitud. Se volvió callada y cada vez que su madre le decía que no le gustaba ese muchacho sólo bajaba la mirada, sin decir nada.

Días antes del 24 de enero, cuando fue vista por última vez, N estaba como bloqueada, como amenazada por alguien o algo, afirma Rojas.

A mediados de ese mes, la joven prácticamente ya no dormía por estar en Facebook, por lo que su madre decidió dejar de pagar el servicio de Internet.

Le buscó trabajo en una tienda de ropa para que se distrajera y conociera más gente. La mañana del 24 de enero la vio por última vez. La dejó desayunando, antes de irse a trabajar. Cuando regresó, por la tarde, ya no encontró a su hija.

Foto
Susana Rojas Martínez, madre de N, distribuyó volantes con la imagen de la joven, desaparecida el pasado 24 de enero, a fin de localizarlaFoto Rubicela Morelos

Un vecino dijo que había visto a la joven sentada en una jardinera de las áreas verdes de la colonia Fovissste Amilcingo al mediodía. Nadie más ha sabido de ella.

Rojas Martínez viajó a Atlixco, pero no encontró el domicilio de N ni a familiares de éste. Habitantes de ese sector de la ciudad de Puebla le dijeron que no conocían a la persona que buscaba. Algunos le sugirieron que dejara de buscar a ese sujeto porque hay mucha inseguridad.

La mujer regresó a Morelos e interpuso una denuncia ante la Subprocuraduría de Justicia de Cuautla, pero el personal de la dependencia le indicó que debía esperar unos días, pues tal vez se había ido con el novio.

Sin rastro

Susana Rojas comenzó a investigar por cuenta propia. Al encender la computadora de su hija, se percató de que no funcionaba. La llevó con un técnico, quien le dijo que el disco duro estaba completamente dañado. Sospecha que N saboteó el aparato antes de llevarse a la muchacha.

Buscó las fotos que N y N se tomaron en diciembre, pero todo había sido borrado. Además, las cuentas de la adolescente en Facebook y Twitter habían sido bloqueadas.

Cuando empezó a difundir fotos y datos de su hija en redes sociales, desconocidos bloquearon sus cuentas; incluso recibió una llamada de un número con clave de Tlaxcala, en la que una joven con voz muy parecida a la de su hija le dijo cortante: Ya no me busques.

La noté como amenazada por alguien y eso me dejó más inquieta, expresa Susana, quien cree que a su hija se la llevó un integrante de una banda de tratantes para explotarla sexualmente.

La madre menciona que desde que desapareció N recibe en su celular y en su casa llamadas provenientes de Veracruz, Tlaxcala o Puebla, pero cuando contesta nadie responde.

Después del 29 de enero, cuando denunció la desaparición de su hija, se activó la alerta Amber por tratarse de una menor de edad, pero no ha habido información sobre su paradero.

No dejaré de buscarla. Quiero decirle a las madres que si pasa esto es porque Facebook es una enfermedad que está atacando a la juventud y nosotros como padres no ponemos límites, concluyó.