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Fernando Diez de Urdanivia ofrece una divertida colección de viñetas, señala crítico

Presentan en la feria de Minería un libro con información insólita sobre la música

Abarca desde San Basilio el Grande del siglo IV al director venezolano Gustavo Dudamel

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María Teresa Castrillón, Fernando Diez de Urdanivia y Juan Arturo Brennan durante la presentación, en el Palacio de Minería, del libro Mil y tantos personajes de la música, publicado por LuzamFoto Cristina Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Viernes 21 de febrero de 2014, p. 5

Pocos saben que Graciela Olmos, mejor conocida como La Bandida, no sólo fue la meretriz más influyente del México posrevolucionario, sino también una talentosa compositora a quien se deben, entre otros, el famoso corrido Siete leguas y el bolero La enramada.

Tampoco son muy del dominio público las quejas de grandes divas de la ópera, como la mexicana Irma González, ya fallecida, ante el mal aliento de algunos de los tenores con los que alternaban en las funciones.

¿Quiénes son los malintencionados que afirman que Joseph Haydn no escribió 104 sinfonías sino 104 veces la misma? ¿Por qué al violinista ruso Vladimir Pachmann, del siglo XIX, le gustaba hablar con el público mientras tocaba e incluso le avisaba cuando vendría un pasaje conmovedor?

Las anteriores son sólo algunos de los apuntes y curiosidades de los que da cuenta el libro Mil y tantos personajes de la música, del escritor, crítico musical y editor Fernando Diez de Urdanivia, que fue presentado el jueves en la edición 35 de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

Más de 16 siglos de historia

El volumen, editado por Luzam, abarca poco más de 16 siglos de historia del arte sonoro a través de sus hacedores, desde San Basilio El Grande, del siglo IV, quien promovió el canto como parte de la liturgia, hasta el venezolano Gustavo Dudamel, uno de los más grandes directores de orquesta en nuestros días.

En esta especie de diccionario enciclopédico, producto de una investigación de varios años por parte del autor, se recopilan más de mil entradas de personajes relacionados con la música, de los ámbitos académico y popular, ordenados de manera alfabética, además de que se cuenta con dos índices, uno onomástico y otro cronológico.

Una de las singularidades del texto es que aborda información no sólo de compositores e intérpretes, sino de promotores, mecenas, empresarios, melómanos, escritores, actores, investigadores, críticos y demás personajes vinculados con el arte sonoro.

Esta última fue una de las cualidades del libro destacada por sus dos presentadores, la pianista María Teresa Castrillón y el crítico de música Juan Arturo Brennan, en sus respectivas intervenciones.

Brennan, colaborador de La Jornada, reparó en que, como toda enciclopedia, la de Diez de Urdanivia no es una obra totalizadora –ni están todos los que son, ni son todos los que están–, sin embargo ese factor no la priva de ser ecléctica, ecuménica e incluyente.

Indicó que en el libro se evidencia cómo México sigue siendo un país rejego en la conservación de nuestra historia y memoria, luego de los grandes problemas e incluso la imposibilidad que encaró el autor para encontrar información específica sobre ciertos personajes nacionales recientes, como las fechas de nacimiento.

Para el crítico de música, este volumen representa una interesante y divertida colección de viñetas que permite aproximarse de manera rápida y ágil a los principales datos, así como curiosidades y hechos insólitos de los personajes consignados, un acercamiento inicial que invita a profundizar en información más detallada en otro tipo de fuentes.

Sobre el espectro de tiempo abarcado en la obra, apuntó que tal amplitud permite ver qué años, qué siglos, qué épocas fueron ricas o abundantes en cuanto a la aparición de personajes de la música.

Por su parte, María Teresa Castrillón reconoció el esfuerzo del autor para realizar una investigación de esta naturaleza y plasmarla con fluidez y amenidad tanto en lo que respecta a los datos duros como las anécdotas e información insólita.

Para cerrar el acto, Fernando Diez de Urdanivia precisó que este libro no pretende ser un diccionario ni una lista de preferencias, sino un incentivo para que los posibles lectores indaguen más sobre los personajes recogidos e incluso sobre los que no aparecen.

Aclaró que decidió incluir personajes de los ámbitos académico y popular porque para él sólo existe una división en la música: la de buena y mala calidad.